Mendoza.- La Justicia mendocina solicitó la captura de una monja a quien se le podría atribuir el delito de participación primaria en abuso sexual agravado, luego del testimonio que brindó una joven que fue víctima de ataques sexuales en el Instituto Antonio Próvolo, de Mendoza, cuando era menor de edad, señalaron fuentes judiciales.
Se trata de la monja Kosaka Kumiko, quien se desempeñaba en el Próvolo y a quien el testimonio de la joven, hoy de 18 años, implicó como cómplice de los abusos que sufrió en ese instituto, donde pasó cinco años.
El abogado querellante, Sergio Salinas, dijo que “la menor apuntó en su testimonio, en lenguaje de señas, a una monja con ‘rasgos achinados en el ojo’”, sobre la que dijo que “fue quien le puso el pañal tras la violación que sufrió la menor, ocultando y teniendo conocimiento que había sido violada, lo cual la hace cómplice primario del delito del abuso”.
En ese testimonio, la joven aseguró que “una de las monjas que la golpeaba sabía lo que pasaba y que además veía cuando se les exhibía pornografía”, tras lo cual contó “cómo a ella una vez la subieron a un cuarto para abusarla y que en el lugar había cadenas y la esposaron de las muñecas”, según el letrado. “El hecho es muy crudo: una niña menor que fue violada anal y vaginalmente que acudió en ayuda a la monja Kumiko, quién no sólo no la ayudó sino que no denunció, y lo ocultó poniéndole un pañal para evitar el sangrado”, aseguró Salinas.
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