"Hay que mantener la serenidad, tranquilo. A mí no me confunden estas situaciones, una derrota, un resultado adverso. Tranquilidad, serenidad. Serenidad, te pido serenidad”. Con esas sabias palabras, Marcelo Gallardo le “paró el carro” a un periodista que demostraba preocupación por la derrota de River ante Boca y advertía una merma en el rendimiento del mejor equipo argentino de los últimos años.
Pues bien, después de aquel duro traspié en un Monumental abarrotado de gente (1 a 0 con el gol de Villa) se sucedieron cinco victorias consecutivas de River, que vuelve a hacerse fuerte en todas las competencias que afronta.
Con el resultado puesto, con el diario del lunes, no queda otra opción que sacarse nuevamente el sombrero ante el Muñeco y tomar aquel pedido al incisivo colega como una sabia lección del entrenador número uno del fútbol argentino.
Cuántas veces lo dieron por muerto a su equipo, cuántas se afirmó que se venía el fin del ciclo de Napoleón. Sin embargo, el conductor que guió a River a sus mayores hazañas históricas siempre se reinventa y sabe salir adelante en la adversidad.
Sus palabras post superclásico no fueron de ocasión ni para calmar a las fieras. Tampoco para venderle humo a los hinchas. Las pronunció desde la total convicción y seguridad de que el rumbo se enderezaría una vez más.
River tiene un plus, claramente en su banco. Un entrenador de otro nivel que no se cansa de ganar y que parece tener siete vidas. Parafraseando al Muñeco, “Paciencia” que pueden haber nuevos capítulos de gloria.
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