La lucha recién comienza

Me llena de satisfacción saber que las mujeres policías pudieron salir de su lugar de trabajo y marchar junto al resto de las mujeres que surcaron las calles de Neuquén el 8 de marzo pasado. Esa fue una batalla ganada. La lucha de las mujeres dentro de una fuerza verticalista y extremadamente machista es y sigue siendo silenciosa porque, a pesar del cambio de paradigma en el que estamos, a ellas todavía las sancionan por reclamar respeto e igualdad de condiciones.

A la vista está el trato desigual que reciben. Primero, no hay una sola mujer en un puesto de mando y con posibilidades de integrar la cúpula de la jefatura. A esto se suma que los reglamentos de la Policía fueron redactados en la época de la dictadura y apenas si han sido maquillados un poco con el paso de los años.

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La semana pasada el superintendente de Seguridad, José Cuadrado, se comprometió al aire de LU5 a darnos una copia de los reglamentos actualizados con la perspectiva de género. La copia nunca llegó porque los reglamentos están enraizados en el machismo más arcaico.

A tal punto es machista la Policía que el jefe de la fuerza, Rubén Tissier, no quiso atender personalmente a la joven oficial que fue cacheteada por un subcomisario en Zapala. La falta de respuesta de Tissier demuestra la limitación que tiene el jefe de Policía para mirar a las mujeres como pares.

La joven oficial, gracias a la trascendencia pública que le dio su familia y este medio al caso, logró que le cambiaran su destino y que al violento subcomisario se lo investigue como se debe y no como pasaba antes, que las perseguían a ellas por denunciar.

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