La publicidad dentro de los kioscos, el eje del debate tras la ordenanza
Un relevamiento realizado en 76 kioscos locales indicó que el 96% tiene exhibidores de cigarrillos. En el 95% de los casos, la tabacalera se encarga de su mantenimiento.
Neuquén > El proyecto de ordenanza constaba de cinco artículos, cuatro de ellos conformaban medidas pioneras para los especialistas por impedir la publicidad de tabaco dentro de los kioscos. En el medio, el lobby y las presiones de la industria tabacalera. Finalmente, los cuatro fueron rechazados. Sin embargo, el único artículo aprobado, en conjunto con la adhesión a la ley provincial, justifica para muchos la imposibilidad de promocionar el producto dentro de los comercios. Inclusive ediles que votaron en contra de la norma reconocen que así podría interpretarse el artículo.
El eje de la discusión se centra así en lo que sucede dentro de los kioscos. Desde hace algunos años, la industria tabacalera apostó con fuerza a la publicidad en el interior de los comercios. “Dejaron de hacer publicidad callejera. Ahora está dirigida a los jóvenes y a los niños y la promoción es en el punto de venta porque la industria sabía que iba a venir cierta regulación. Diez años atrás no existían las marquesinas iluminadas encima del mostrador principal”, explicó Ernesto Ruiz, médico clínico del hospital Castro Rendón y autor de la ley provincial de prohibición de publicidad en el tabaco.
“Los países que van más adelantados en esto no sólo prohíben exhibir los cigarrillos sino que obligan a tener advertencias y piden que los cigarrillos tengan un empaquetado plano, que no tiendan a estimular el consumo. Impedir la exposición del cigarrillo es impedir la publicidad”, aseguró Gustavo Zabert, profesor y director Regional para Latinoamérica de Global Bridges. Y agregó: “El no tener el estímulo es importante. Si sacás la publicidad en los puntos de venta no tenés el estímulo a la vista”.
Una cifra que contextualiza esta apuesta de las tabacaleras es la publicidad de cigarrillos en Estados Unidos. En el año 1975 implicaba el 90 por ciento del presupuesto mientras que el 10 restante se destinaba a promoción. En 2005 se utilizó prácticamente el total de los 14 billones de dólares que se invirtieron en promoción y apenas algunos miles en publicidad.
En este contexto, la discusión para las tabacaleras se centra en la posibilidad o no de promocionar dentro de los locales y no en la publicidad externa. Según datos publicados por worldbank.org, la prohibición integral de la publicidad y promoción de tabaco en 22 países demostró que redujo el consumo en un 6,3 por ciento. En tanto, un estudio de H. Saffer sobre el seguimiento realizado en 102 países descubrió que las prohibiciones integrales redujeron el consumo de tabaco en un 8 por ciento aproximadamente, mientras que las prohibiciones parciales no tuvieron prácticamente ningún efecto.
La situación en Neuquén
En 2011, Ruiz evaluó la presencia de distintos elementos de publicidad de cigarrillos dentro de los comercios de la ciudad que determinó que el 96 por ciento tiene exhibidor de cigarrillos.
El relevamiento se realizó en 76 negocios minoristas de la capital durante mayo del año pasado. Entre otros aspectos, se determinó que el 53 por ciento tiene sus exhibidores iluminados, el 55 por ciento tiene un exhibidor del mismo tamaño que el mostrador principal y el 71 por ciento lo ubicó por encima del mostrador principal. Además, se determinó que el 57 por ciento tenía los productos a menos de 50 centímetros de las golosinas.
En otro aspecto del estudio, se realizó una encuesta anónima, voluntaria y cerrada a 50 encargados de negocios minoristas que vendieran cigarrillos. El 60 por ciento de ellos conocía la existencia de la ley, aunque sólo el 38 por ciento sabía que incluía la prohibición en el punto de venta. En tanto, el 64 por ciento estuvo de acuerdo con la ley. Además, el 64 por ciento aseguró que las ventas no variarían con la norma y el 85 por ciento manifestó que exhibir la publicidad no representa alguna ventaja para el negocio. También se determinó que la industria tabacalera proveyó elementos para el kiosco, mayoritariamente exhibidores, aunque también ropa, encendedores y termos al 74 por ciento de los locales. El 26 por ciento aseguró que fue invitado a eventos promocionales o participaron en sorteos exclusivos para dueños de negocios minoristas. Finalmente, el 85 por ciento de los kiosqueros manifestó que la publicidad exhibida en las marquesinas se cambia de forma mensual o bimensual y el 95 por ciento dijo que la industria tabacalera se encargaba del mantenimiento de los exhibidores.
Escenario
La reglamentación definirá el alcance
Cinco artículos tenía el despacho que contaba con el apoyo de todos los bloques. Los cuatro que fueron rechazados en la sesión del jueves planteaban una extensión de la prohibición a “todo tipo de lugar en el que se acceda de forma gratuita”, también al Estado municipal realizar publicidad oficial del tabaco y contratar con proveedores que publiciten en medios de difusión el tabaco. Sólo se aprobó aquel que prohíbe en “todo el ejido municipal la publicidad, difusión y promoción, directa o indirecta del tabaco y sus productos derivados”.
Especialistas y autoridades consideran que, pese a que se eliminó la extensión a todo lugar que se acceda de forma gratuita, lo aprobado es lo suficientemente amplio para considerar que incluye el interior de los kioscos. Así lo entienden algunos ediles que apoyaron la iniciativa sino que también otros que votaron en contra reconocen por lo bajo que esta lectura es posible. “Vamos a forzar eso. La reglamentación ahora va a ser crucial”, confió un legislador.
Además, la adhesión a la ley provincial implica también la coincidencia con el artículo 7 de la norma que establece que "los locales comerciales sólo podrán colocar letreros exhibidores del producto del cigarrillo en el interior indicando (…) marcas y especificaciones". Así, especialistas interpretan que la adhesión implica la posibilidad de exponer marquesinas dentro de los kioscos.
La ley provincial no fue aún reglamentada, aunque es operativa en sí misma. En este caso particular, requiere de la participación del Ejecutivo provincial para aplicarse, por lo que no se puede implementar hasta que no esté el decreto reglamentario. Es la Provincia la que debe definir cómo se aplica. Desde el Ejecutivo municipal aseguran que el intendente no vetará la ordenanza y agregaron que no es necesario que la Provincia reglamente la ley para que sea reglamentada en la ciudad. Así, comenzará a regir en el momento que Quiroga lo decida. “Dudo que el intendente reglamente a favor de la salud de los vecinos”, aseguró el concejal Darío Martínez, uno de los impulsores del proyecto.
Algunos ediles argumentaron que votaron en contra de los artículos por los especialistas debido a que “chocaba” con la ley nacional. El 14 de junio del año pasado se promulgó la Ley Nacional de Control del Tabaco, la Ley 26.687. En su artículo 2, prohíbe la publicidad y promoción del tabaco “con excepción de la que se realice en el interior de los lugares de venta”. Así, habilita las marquesinas y la promoción dentro de los kioscos. Es en este contexto que los especialistas enfatizan que la ordenanza municipal puede ser pionera en todo el país. Sin embargo, todo depende de su reglamentación.


