La "vitamina del sol" se pone difícil en el invierno

Hay que usar suplementos dietarios para no perder vitamina D.

Junto con el invierno llegan los primeros malestares típicos de esa época: resfríos y gripes. Pero también pasan cosas que no sentimos directamente, como el descenso de la vitamina D, también conocida como la “vitamina del sol”.

La vitamina D es un nutriente que ayuda a absorber el calcio de los alimentos para mantener los huesos fuertes y al sistema inmunitario para combatir los virus y bacterias que lo invaden.

La vitamina D es clave para colaborar con las diferentes funciones del calcio en el organismo de las personas.

Si bien está presente en ciertos alimentos y la produce el propio cuerpo gracias a la exposición solar, en muchos casos es preciso recurrir a suplementos dietarios para garantizar los niveles adecuados. Esto se debe a que durante el invierno se reducen notablemente el tiempo de exposición al sol y porque no consumimos todos los alimentos que deberíamos ingerir para recibir el correcto aporte de vitamina D.

¿Por qué nos falta vitamina D?
El uso del protector solar, tan necesario para cuidarnos en verano, reduce en un 95% la capacidad de la piel de producir vitamina D. El color de la piel es otro posible impedimento: la melanina funciona como un protector solar natural y, entonces, cuanto más oscura es la piel de una persona, más tiempo debe exponerse al sol para sintetizar la misma cantidad de vitamina D que quienes son más blancos.

La vestimenta, en especial en los países en los que el cuerpo luce muy tapado, genera lo que se denomina hipovitaminosis D. También el envejecimiento: con los años, el organismo va perdiendo la potencia para generar vitamina D. Y, por supuesto, los alimentos, dado que no es fácil encontrar los que den naturalmente esta vitamina.

De acuerdo con un estudio en el que se evaluaron los niveles de vitamina D durante el invierno en hombres y mujeres, cerca del 50% de los hombres y el 42,6% de las mujeres presentaron insuficiencia de vitamina D. En este sentido, la endocrinóloga Claudia Sedlinsky explicó que “existen trabajos epidemiológicos que demuestran que aproximadamente el 50% de la población presenta bajos niveles de vitamina D o, peor, por debajo de la recomendación médica”. Para estos casos, apunta Sedlinsky, “los suplementos dietarios para el aporte de vitamina D colaboran con las diferentes funciones que el calcio cumple en el organismo. Quizás la más conocida sea la de mantener una adecuada mineralización de los huesos y de esta manera disminuir el riesgo de fracturas. Pero también es importante realizar un cambio de hábito para mejorar la dieta y consumir alimentos ricos en vitamina D que ayuden a subsanar esta carencia y potencien los efectos de los suplementos”.

El calcio debe mantenerse en valores correctos para asegurar el buen funcionamiento del cerebro, de los músculos y la correcta coagulación sanguínea. Los expertos recomiendan una ingesta diaria de vitamina D independientemente de las reservas de cada individuo, ya que si están sus niveles normales se deben mantener y si están bajos se deben recuperar.

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