Las embarazadas tienen más riesgo ante el COVID
Dos investigaciones, una llevada a cabo en Estados Unidos y otra en Suecia, concluyeron que las embarazadas tienen cinco veces más posibilidades de ingresar a cuidados intensivos que otras mujeres. No obstante, los especialistas advirtieron que las preñadas no están incluidas en la mayoría de los ensayos de tratamiento y procesos de vacunas.
Hasta el momento, la evidencia sobre los efectos de la infección del COVID-19 durante el período de gestación sigue siendo escasa. Sin embargo, los científicos comenzaron a tratar de saldar esa deuda y pusieron el foco en este grupo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos compartió recientemente un reporte en el que analizó a las embarazadas afectadas por el virus desde el 22 de enero y el 7 de junio pasado.
Después de ajustar por edad, presencia de afecciones subyacentes y raza y origen étnico, los riesgos de las admisiones a la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) y la ventilación mecánica fue significativamente mayor entre aquellas que están en proceso de dar a luz que las que no. Por su parte, un estudio sueco indicó que las grávidas tienen cinco veces más chances de ser hospitalizadas en la UTI y cuatro veces más probabilidades de recibir oxígeno en comparación con las que no están embarazadas.
De todas maneras, estos análisis demandaron la inclusión de gestantes en ensayos clínicos y estudios de vigilancia. A su vez, se publicaron solicitudes científicas al respecto que respaldan las opiniones de consenso de numerosas sociedades y organizaciones médicas, incluido el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, la Sociedad de Medicina Materno-Fetal, la Academia Estadounidense de Pediatría y la Fundación contra el SIDA Pediátrico Elizabeth Glaser.
Para cuantificar el enfoque, una investigación internacional, en la que participó la Organización Mundial de la Salud (OMS), realizó una búsqueda exhaustiva de los registros de ensayos clínicos aprobados por la OMS para reflexionar sobre las implicaciones con respecto a la exclusión de mujeres embarazadas. Así, señalaron que en la gran mayoría de las pruebas, los profesionales incluyeron estudios sobre fármacos no biológicos y tratamiento en dosis altas con vitaminas A, complejo B, C, D, E y zinc; y exceptuaron los estudios sobre terapias biológicas, ventilación y suministro de oxígeno, oxigenación por membrana extracorpórea, posición boca abajo y exposición a la radiación debido a problemas de seguridad del embarazo conocidos o posibles.
También, obviaron las intervenciones de prevención y profilaxis médica y tratamientos ayurvédicos debido a efectos desconocidos en el embarazo. La mayoría de los estudios que mencionaron específicamente a las mujeres embarazadas en el título fueron estudios observacionales, diseñados para evaluar específicamente a este grupo.
Las preñadas tienen cuatro veces más probabilidades de tener que recibir ventilación mecánica que otras mujeres.
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