Los fumadores tienen un peor pronóstico si contraen el COVID-19
El cigarrillo se ha convertido en los últimos años en uno de los principales enemigos de la salud pública por la gran cantidad de enfermedades graves que ayuda a desarrollar, como el cáncer, Epoc, infartos y ACV, entre otras. En los últimos años aparecieron otras amenazas, como los vapeadores o cigarrillos electrónicos. Ya sea a través de la nicotina o en forma de vapeador, el cigarrillo es una seria amenaza frente a la pandemia por COVID-19. Lo dice la Organización Mundial de la Salud y muchas instituciones públicas y privadas, respaldadas por estudios científicos.
Un nuevo documento, de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR), junto con otras asociaciones y sociedades científicas de Latinoamérica, afirma que fumadores y usuarios de sustancias inhaladas, tendrían riesgos mayores en la pandemia por COVID-19. "El humo del tabaco deteriora varios componentes de los mecanismos de defensa del aparato respiratorio, generando alteraciones que favorecen la aparición de infecciones respiratorias bacterianas o virales y podrían explicar por qué las personas que fuman presentan no sólo una mayor incidencia sino manifestaciones más graves de infecciones respiratorias como influenza, neumonías y tuberculosis, convirtiéndose en importantes causas de enfermedad y muerte en este grupo poblacional", indicó la doctora María Medin, coordinadora de Tabaquismo y Epidemiologia de la AAMR.
Y agregó la especialista: "Entonces es probable que los fumadores tengan una mayor susceptibilidad a infectarse también por SARS-Cov-2, o de padecer la enfermedad COVID-19 con mayor severidad. Por otra parte, el uso de sistemas electrónicos de administración de nicotina, exponen a los usuarios a partículas y a tóxicos, que generan alteraciones en los mecanismos de defensa respiratoria similares a las producidas por el tabaco combustible. Los mismos efectos se ven potenciados por productos de tabaco calentado, la exposición "pasiva" al humo del tabaco, la contaminación atmosférica y de interiores por combustibles sólidos (humo de leña), entre otros".
El acto de llevar repetitivamente los dedos a la boca aumenta la posibilidad de transmisión del virus. Con este mismo acto se pueden contaminar los cigarrillos, dispositivos electrónicos, pipas de agua o los cigarrillos de marihuana aumentando la probabilidad de contagio.
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