Los nuevos cuellos de botella en el transporte

POR RUBÉN ETCHEVERRY - Ex secretario de energía de Neuquén

Cuellos de botella en los sistemas de transporte petroleros son las malas noticias que preferimos recibir. La mayor producción generada por Vaca Muerta implica, entre otros logros, disminuir los volúmenes importados, permitir las autorizaciones de exportación y, por otra parte, la aparición de restricciones para poder colocar el gas y el petróleo neuquino en los centros de proceso y consumo.

Nos encontramos a las puertas de una tercera ola de construcción de gasoductos desde Neuquén. La época inicial en que la Nación, a través de Gas del Estado, realizaba tanto la planificación y construcción como la operación y mantenimiento de los gasoductos, troncales y de distribución. Luego vino una segunda gran onda de gasoductos de exportación posépoca de las privatizaciones. Después de una década de decadencia donde existía capacidad ociosa en la mayoría de nuestros ductos, vuelve a surgir la necesidad de ejecutar obras de infraestructura de evacuación de los hidrocarburos de Vaca Muerta, una vez colmados los existentes, tanto de mercado interno como de exportación, para el crudo, el gas natural y “condensables”.

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Para permitir un crecimiento sostenido de Vaca Muerta se van planteando diversos proyectos: ampliaciones de oleoductos y gasoductos troncales y nuevos gasoductos (como el de Neuquén-Rosario). Esta nueva tercera ola de grandes ampliaciones de redes tiene características diferentes que deben resolverse con novedosos sistemas regulatorios, financieros, de cooperación y apertura, y de integración si pretendemos que se concreten y con eficiencia.

Esta red implica un desarrollo del mid-stream con otros desafíos. Mayores diámetros y extensiones intermedias, grandes inversiones y acuerdos entre operadoras, ya que históricamente eran las propias empresas petroleras las que realizaban las conexiones con las cañerías troncales y sus respectivas plantas de tratamiento. Enhorabuena se ha avanzado y concretado algunos casos. Creemos que debería haber una apertura aún mayor, convocando a nuevos operadores (no sólo a los actores regulados con monopolios o concesiones) e incentivar voluntades asociativas de empresas productoras, inversores y transportistas.

Estos proyectos cooperativos que implican una nueva cultura empresaria, gubernamental, sindical y financiera son herramientas que podemos adoptar para desarrollar eficientemente la infraestructura que necesita con urgencia Vaca Muerta. No sólo para los cuellos de botella del transporte de los hidrocarburos, sino extensible a redes de provisión de agua de fractura (Red Azul), carreteras y caminos colectivos (Metro Shale), electroductos compartidos y escalables (Electro Shale), logística compartida (Corredor Logístico, Vía Fluvial y Símil Uber para Carga Pesada) pueden enfocarse con esta visión a través de un Cluster Shale integral y aportes de consorcios de financiamiento (Shale Gas Pool).

Esta cultura de open data, de compartir y cooperar que han adoptado con cierta facilidad las aplicaciones de los smartphones (apps como Waze) y gobiernos de smart cities es un modelo para replicar. Vaca Muerta lo necesita, ¿estaremos a la altura de este desafío?

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