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La Mañana

Los Sapag que nacieron con Neuquén

Una familia que emigró de su Líbano natal para sembrar sus raíces en un lugar casi desértico, pero poblado por hombres que les abrieron el corazón y los brazos.
Por VICKY CHÁVEZ

Recopilar la trayectoria de la familia desde que arribaron a Neuquén fue la tarea que realizó Luis Sapag, hijo de Don Felipe.
 
Esta es la síntesis y recopilación realizada por la autora de la nota, del libro que uno de los nietos de don Canáan Sapag y doña Nacira Khalil, Luis Felipe, escribiera acerca de aquella genealogía de inmigrantes libaneses que vinieron a afincarse en nuestro territorio: “Sapag del Líbano  a Neuquén. Genealogía de una pasión” Ed. Sudamericana, Bs. As. Son palabras del autor del libro al establecer que, en el texto, “no se trata sólo de meros datos históricos, sino también análisis socio-antropológico-cultural”.
En  1910, Juan Habib Sapag –hermano de Canaán- se contacta comercialmente con Trannack, abastecedor de carne de las cuadrillas ferroviarias, y rápidamente se traslada “a un espacio muy cercano a Covunco, para establecer un comercio donde existía una colonia ganadera importante”.
Como tantos otros inmigrantes, atraídos por las enormes extensiones fértiles y casi despobladas de la Argentina, el matrimonio de Canaán Sabbagh y Nacira Khalil, llegó en 1913 a Neuquén, con su pequeño hijo Elías de dos años de edad.  Las autoridades de Migraciones simplificaron los nombres según su entender y el apellido Sabbagh se transformó en Sapag, según reza el prólogo del libro mencionado.
Don Canaán y Nacira se criaron en el mismo ambiente, en la misma congregación parental, cívica, productiva y religiosa que caracterizó a la villa de Mayrouba, cuando aún conservaba la cultura solidaria heredada de las tribus árabes y la benevolente moral cristiana de los maronitas. El nieto Luis narra en su libro: “No hubo necesidad de promover concertar y negociar el matrimonio entre ambas familias. En Mayrouba se sabía que Nacira y Canaán estaban destinados a ser una sola entidad, un matrimonio agraciado y productivo. Por lo tanto no hubo sorpresas cuando se oficializó en 1908 el compromiso nupcial del hijo mayor de Habib Sabbagh y la segunda hija de Chebl Khalil, celebrado con una fiesta que sería inolvidable para Nacira. Recordaría siempre la interpretación del popular tema árabe ‘Las niñas de Escandarian’, por parte de Jusfie Saade de Sabbagh, su futura suegra”. Canaán y Nacira se casaron un nublado día de invierno de 1910, en la iglesia de la plaza central de Mayrouba. Toda la villa concurrió al almuerzo brindado por el padre de la novia y la madre del novio.
Al año siguiente nació el primer hijo del matrimonio Elies ibn Canaán Sabbagh: Elías. Al año siguiente Nacira volvió a quedar embarazada, por lo que Canaán tomó la decisión de construir su propia casa. No fue fácil porque había problemas financieros.
Del matrimonio de Canaán Sapag y Nacira nacieron Elías en El Líbano, Felipe, Amado y José; Lucy, Almaya y Josefa.
El hijo mayor, Elías, nació en El Líbano en 1911. Llegó con sus padres en 1913 y en 1920 acompañó a su abuelo Habib en el regreso a Mayrouba para continuar sus estudios. Se internó en el Colegio de Ayntura, donde completó la primaria y parte del secundario.
Por motivos económicos no pudo continuar en la universidad y volvió a Zapala en 1928. En 1931 realizó varios emprendimientos en Cutral Co: la principal actividad consistió en una carnicería, sucursal de la casa principal de Zapala. Tuvieron altibajos como la quiebra de Sapag y Compañía, una firma cuyos socios fueron Elías y Felipe, con un almacén que se llamaba “La Tienda del Obrero”
Elías se casó en Cutral Co en 1938 con Alma Cavallo. Tuvieron 7 hijos: Carlos Natalio (Nuno), Roberto (fallecido), Felipe Rodolfo (Pipe), Luz María, Elías Alberto (Gringo), Jorge Augusto y Alma.
Fue el primer intendente de Pueblo Nuevo, el primer presidente de la comisión de fomento municipal, designado por el gobernador coronel Enrique Pilotto en 1936. Es necesario recordar que su actividad estuvo marcada por la falta de recursos genuinos, en tanto que los entes oficiales y Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) se mostraban muy reticentes a prestar ayuda. A pesar de todo se realizaron múltiples obras en esta etapa. Los hermanos Elías, Felipe Amado y José conformaron en el año 1945 la empresa familiar Sapag Hermanos Sociedad Comercial Colectiva, que comenzó con ramos generales para luego ser proveedora de carnes para el Ejército Argentino y finalmente se desarrolló en minería y fabricación de productos de inyección petrolera.
Llegada de los Sapag al territorio neuquino. Don Canaán, Nacira y su pequeño hijo Elías hicieron el viaje desde el Líbano con la incomodidad de  20 días de hacinamiento en la tercera clase del buque en el que arribaron a Buenos Aires. Allí los esperaba un “paisano” Busader en el puerto, tomaron el tren hasta donde entonces llegaba el tendido de las vías, Ramón Castro, una estación a pocos kilómetros de Zapala.
 
Roca Jalil y Linares
Apenas llegados, fueron presentados por Simón Roca Jalil a Pedro Linares, un importante pionero, comerciante mayorista y de ramos generales. Don Pedro había sido el primer presidente del Concejo Deliberante de Neuquén en 1906; en ese momento dirigía el establecimiento El Nacional, que luego se llamaría Casa Pedro Linares.
Cabe aclarar que “El que hizo que mi familia se instalara en Neuquén no fue un gobernador o un intendente, sino Manuel Namuncurá, que protegió a Simaan Rouckos Khalil, o Simón Roca Jalil, que llegó a San Ignacio, cerca de Junín, en 1901”, estableció Luis Felipe.
Los otros hijos de Nacira y Canaán. La primera hija fue Luritz, conocida como Lucy, nacida en 1915 en Covunco. Se casó con un libanés, Felipe Sede, y tuvieron 3 hijas. El parto fue atendido por una machi de la tribu Cheuquel, que tuvo la paciencia de enseñarle a Nacira muchas de sus habilidades curativas, basados en los innumerables yuyos de la rugosa topografía neuquina. La abuela, narra Luis, “usaba té de paico para curar el empacho, té de apio y de panul para bajar la temperatura, té de menta para el dolor de estómago, té de llantén para curar la gastritis y otro montón de yuyos para curar cualquier enfermedad”.
Don Felipe nació en Zapala en 1917, hizo sus estudios primarios, igual que sus hermanos, en la Escuela Nº 3 de Zapala. Aprendió desde chico a jugar al ajedrez mirando a su padre y a sus tíos.
Debido a sus deseos de aprender sus padres lo enviaron al Colegio Salesiano de Bahía Blanca para realizar los estudios secundarios con orientación en Administración Comercial. Pero como los sorprendió la crisis mundial de 1930, Felipe debió regresar con el título de Tenedor de Libros.
 
Cutral Co
Felipe llegó a Cutral Co y conformó con su hermano Elías la fundación de Sapag y Compañía, firma de Ramos Generales. Posteriormente quebró pero continuaron con el negocio de carnicería instalado en la misma ciudad.
Siendo aún joven participó en muchas actividades de la comuna cutralquense: cooperadora escolar, biblioteca, Club Deportivo Cutral Co y la Cooperativa Eléctrica (Copelco). En 1952 se realizaron las primeras elecciones para elegir autoridades municipales: integró en este caso la lista del partido peronista. Al desistir el número uno de la lista de ocupar el cargo de presidente lo convirtió a Felipe en el primer intendente democrático elegido de Cutral Co. La vasta obra realizada convirtió a Cutral Co en un pueblo en avance: extensión de la red de agua, forestación de todas las calles, suministro de energía, entre otras.
El gran prestigio alcanzado lo lanzó al liderazgo político provincial. Junto a otros ex intendentes y proscripto el peronismo, y con sus hermanos Elías, Amado y José formaron una corriente de opinión dentro del peronismo que bregaba por mayor autonomía respecto de Buenos Aires. Así nació el Movimiento Popular Neuquino.
Felipe se casó con Estela Romeo en 1946. Tuvieron 4 hijos: Luis Felipe nacido en 1947; Silvia Estela nacida en 1949; Ricardo Omar (Caito), nacido en 1953 y fallecido en 1977; y Enrique Horacio, nacido en 1956 y fallecido en 1977.
Otra hija del matrimonio Nacira y Canaán fue Almaya, nacida en Zapala en 1919. Se casó con Bartolomé Laffitte con quien tuvo dos hijos: Miguel Ángel y Rodolfo.
Amado  fue el tercero de los hermanos varones  que nació en 1921 en Zapala.
Acompañó a sus hermanos mayores en la política y en los negocios. A él se debe el éxito minero de Sapag Hermanos S.C.C.: en el año 1957 dio con un yacimiento de sulfato de bario en Cura Mallín, cerca de Andacollo, con el que la empresa comenzó a obtener ganancias. Al principio la baritina finamente molida y homogeneizada se destinaba a la industria de la cerámica. Pero posteriormente comenzó a usársela en perforaciones petrolíferas, las ventas crecieron extraordinariamente. Amado fue intendente de Zapala en diferentes períodos.
Se casó con María Esmeralda Gatti con quien tuvo 6 hijos: Héctor, fallecido, Graciela, Edgardo, Daniel, Claudio y Alejandra. Falleció en el año 2002.
José nació en Zapala en el año 1923 y falleció en 1997. Se casó con Sarita Aostri, tuvieron 3 hijos: José Carlos, Diego Eduardo y Viviana. José nunca ocupó cargos públicos. Colaboraba en la empresa con sus hermanos: relación con los compradores, pago de sueldos, cuidado financiero y otras tareas realizaba don José.
Josefa, la menor de todos los hermanos Sapag, nació en 1924 en Zapala. Se casó con Ricardo Esteves, tuvieron 4 hijos: Horacio, Selma, Alfredo y Ana.
 
El MPN
Nace el Movimiento Popular Neuquino. En 1955 la Revolución Libertadora derrocó al Presidente Juan Domingo Perón y a partir de ese momento el peronismo fue proscripto. Razón por la cual ciertas provincias, entre ellas Neuquén, fundaron movimientos que posteriormente fueron llamados “neoperonistas”, para poder participar en las elecciones. Así nació el Movimiento Popular Neuquino y don Elías fue su primer presidente. Ocupó una banca en el Senado de la Nación en representación de Neuquén desde 1963 hasta 1967, desde 1973 hasta 1976 y desde 1982 hasta su fallecimiento en Buenos Aires en el año 1994.
De acuerdo con lo que relata el hijo de don Felipe,  éste le manifestó que “Estábamos cansados de ganar elecciones con el voto en blanco, siguiendo instrucciones de Perón y permitiendo que la Unión Cívica Radical, los intransigentes, ocuparan las intendencias con unos pocos votos. Un día se aparece en Cutral Co Miguelito Ganem, que había sido intendente de Junín de los Andes, y me dice: “Felipe, dejémonos de joder, armemos un partido provincial y votemos por candidatos nuestros, no soportamos más que nos gobiernen estos gorilas que aprovechan  que votamos en blanco y después nos persiguen y nos meten presos. Si armamos un partido nuestro, podemos ganar no sólo las intendencias, también la gobernación”. Palabras proféticas.
La abuela Nacira, mujer defensora de lo social, de gran sensibilidad. Don Felipe recuerda una anécdota de su niñez: “Elías estaba en el Líbano, y un día papá comenzó a quejarse, casi a los gritos: “‘¿Dónde están mis calzoncillos largos nuevos? ¡Siempre me faltan, me desaparecen, no sé qué pasa!’. ‘Tranquilo, Canaán,’ le dijo mamá, ‘ya van a aparecer, si no le hago otros nuevos’, porque compraban la tela y mamá se los cosía.‘¡Pero valen muy caros!’, seguía protestando papá. Resulta que mamá se los había regalado a un pobre tipo del que se había apiadado, en el invierno terrible de Zapala de aquella época. Además le daba de comer todos los días… Siempre atendía a los que necesitaban, pero no entregando las sobras, sino lo mejor que había en la casa”.
Gran habilidad para curar las enfermedades más comunes. Era una gracia aprendida de su madre. No había médicos en la mayoría de las villas, por lo tanto las enfermedades eran combatidas con recetas basada en medicinas naturales como infusiones de yerbas, ungüentos con aceite de oliva, pociones fabricadas con mirra y otras, Nacira tenía la misma sorprendente habilidad de las machis mapuches, y desde su adolescencia atendía partos, gripes y males estomacales en Mayrouba.
Una de las hijas del matrimonio Canaán y Nacira, Josefa relató a Luis Felipe la siguiente anécdota donde se destacan estas cualidades de su madre: “Nosotros vivíamos en Cutral Co, papá seguía en Zapala y mamá iba y venía entre dos pueblos. Una noche en Zapala, a las dos de la mañana, mamá lo despertó a papá con un grito: ‘¡Josecito tiene el azúcar muy alta; por favor vaya a avisarle a Alcibíades, antes de que salga, que voy a viajar con él, mientras yo me preparo!’. Sorprendido y seguramente medio dormido, tu abuelo hizo lo que le pidió mamá sin protestar, porque la conocía: cuando se le ponía algo en la cabeza… Alcibíades Sánchez era un vecino que tenía un camión con el que hacía viajes entre Zapala y Cutral Co dos veces por semana, y esa madrugada le tocaba justo salir. Bueno, mamá llegó temprano a Cutral Co, nos levantó a todos diciéndonos que mi hermano estaba enfermo, pero José parecía que estaba bien. Elías la retó: ‘! Mamá, tanto escándalo, si José está muy bien, trabajó ayer todo el día’. Pero tu abuela Nacira no le contestó y se puso a trabajar. Le hizo poner a José orina en un frasquito, con una cuchara hizo hervir un poco y en el fondo quedó un resto de polvo blanco. A todo esto Josecito comenzó a sentirse mal, mareado y con chuchos de frío. Lo llevaron enseguida al hospital de Plaza Huincul y al mediodía se empezó a descomponer. Fue la primera vez que tuvo síntomas, nunca antes había dado muestras de nada. Pero mamá lo supo antes de que sucediera. Creo que le salvó la vida o de quedar afectado para siempre, porque si no hubiera tenido el presentimiento, no lo hubieran atendido a tiempo. Mamá era vidente con sus hijos: antes de que nos enfermáramos, ellas sabía lo que teníamos”.
Por supuesto, José fue diabético y dependería toda su vida de las inyecciones de insulina.
Cerramos con palabras escritas por Luis Felipe para comprender los designios del destino: “la emigración desde Mayrouba hacía Neuquén no fue un acto improvisado de gente desesperada, sino que respondió a la visión de Habib ibn Manzour al Sabbagh, que supo conducir a su familia hacia un nuevo destino. Hacia una nueva vida mejor que el Líbano de su época no estaba en condiciones de sustentar. Para ello contó con el coraje y el compromiso de su mujer, sus hijos y sus parientes, que desde Mayrouba y Neuquén aportaron cada uno lo suyo para el éxito de la aventura”.
Y cerró: “Me preocupé de mostrar que los Jalil, Sade y Sapag eran marginales de la institucionalidad del Territorio, que su historia no la hicieron con los gobernantes, militares y curas, sino con los mapuches, los paisanos y los demás inmigrantes”.