Luego de su ajustado triunfo en las elecciones y a poco menos de dos meses de asumir la presidencia, Lula da Silva se emoción al hablar del hambre en Brasil. El mandatario electo aseguró que el principal objetivo durante su gobierno será erradicar progresivamente las deficiencias alimentarias de todos los ciudadanos: actualmente, casi 30 millones de personas padecen de inanición en la nación sudamericana.
“Si cuando termine este período, todos los brasileños toman café, almuerzan y cenan, una vez más habré cumplido la misión de mi vida”, aseguró el exjefe de Estado en una reunión con legisladores aliados en el Centro Cultural Banco de Brasil (CCBB). “Lo siento, pero el caso es que nunca esperé que el hambre volviera a este país. Cuando dejé la Presidencia de la República imaginé que en los siguientes diez años este Brasil sería igual a Francia, sería igual a Inglaterra, habría evolucionado desde el punto de vista de las conquistas sociales”, expresó el obrero metalúrgico, visiblemente emocionado.
Además, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) apuntó contra las políticas llevadas a cabo por Jair Bolsonaro, a quien catalogó como el principal responsable del aumento estratosférico de la pobreza: “Solo le pido a la gente que respete el resultado electoral, porque ganamos las elecciones y vamos a recuperar este país. Si pudiera decirle algo a la gente que está reclamando en los carteles, es que se vayan a su casa. La democracia indica que uno gana y el otro pierde”.
Además, Lula criticó al presidente brasileño por haberle exigido a las Fuerzas Armadas intervenir en el proceso de fiscalización de los comicios durante la segunda vuelta, intentando desconocer los guarismos finales; el mandatario lanzó un informe a través del Ministerio de Defensa aduciendo inconvenientes vinculados a las urnas electrónicas: “No sé él está enfermo, pero tiene la obligación de venir a la televisión y disculparse con la sociedad brasileña y disculparse con el Ejército, porque utilizó a una institución seria. Ese documento que compartió no dice absolutamente nada”.
Sin embargo, el futuro jefe de Estado formó fue protagonista de un nuevo caos en los mercados: Da Silva deslizó que podría quitar los límites al gasto público y despotricó contra las privatizaciones impulsadas por su antecesor. Por ello, la plaza bursátil reaccionó negativamente, con caídas que llegaron al 3%, y el real alcanzó a dispararse un 3.15%. La coyuntura va camino a ser una incógnita.
Son datos brindados por la Encuesta Nacional de Inseguridad Alimentaria en el Contexto de la Pandemia de COVID-19, llevada a cabo el año pasado.
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