Una postal poco habitual se vio en el centro neuquino este martes por la mañana con cientos de personas haciendo fila sobre Avenida Argentina para conseguir el tesoro del momento: las figuritas del Mundial.
Los interesados colmaron más de una cuadra en el centro neuquino para conseguir el botín en la juguetería Flipper de la principal artería de la capital provincia desde las primeras horas de la mañana.
En la fila se vio muchos adolescentes y jóvenes, pero sorprendió la cantidad de abuelas que se acercaron para comprarle figuritas a sus nietos.
La juguetería vendía hasta 10 paquetes, y un álbum o dos por persona, y esperaban recibir más stock durante la tarde, en medio del furor que generó el Mundial.
En la fila de espera, algunas personas reconocieron que llegaron al lugar gracias a Google Maps, la aplicación de geolocalización donde se muestra en que sitios de Neuquén se están vendiendo las figuritas del Mundial. Otro medio de información son los grupos de Facebook.
La intolerancia que rompió la magia
El psicólogo neuquino Juan Pablo Dobratinich explicó el fenómeno de las figuritas del Mundial, que generó que grandes y chicos agotaran rápidamente las primeras tandas.
"Los que somos adultos recordamos con cariño y nostalgia cuando éramos chicos y coleccionábamos figuritas intentando tener la suerte de poder completarlo. Ese era el fin, pero no importaba tanto si no lo conseguíamos ya que el disfrute más grande, estaba en el mientras tanto", señaló y agregó que lo que resulta extraño de 2022 es el manejo del consumo que se está viendo en el público.
"Los escenarios han cambiado, y en este humilde acto de coleccionar las figuritas, se refleja cómo estamos como sociedad. Se hace presente en este momento, el nivel de compulsión con el que vivimos, donde, desesperadamente se gastan altas sumas de dinero en los kioscos arrasando con todos los paquetes que haya y que podamos consumir", dijo.
"El poco manejo de la ansiedad, la escasa tolerancia a la frustración se deja entrever en este accionar que está teniendo la sociedad frente a la conducta de consumo. En cuanto al álbum, hay una desesperación por llenarlo lo antes posible", reflexionó y añadió: "También se podría mencionar en este último punto, el alto nivel de exitismo con el que vivimos. Las redes sociales fomentan la compulsión mostrando como algunas personas compran grandes cantidades de sobres y abren uno tras otras sin dar lugar a la emoción y a la sorpresa".
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