"Me ponen un bozal y están protegiendo a un violento"

Dos víctimas de violencia en Plaza Huincul reclaman celeridad al Juzgado de Familia de Cutral Co. Se quedaron sin recursos para alimentarse ellas y sus hijos.

Por Julieta Contreras - policiales@lmneuquen.com.ar

Sumándose a las tantas mujeres que reclaman por la lentitud y el destrato recibido desde la Justicia en tiempos de cuarentena, dos víctimas con causas recientes en el Juzgado de Familia de Cutral Co, denunciaron ante LM Neuquén la negligencia y falta de accionar de la Justicia, tras quedarse sin recursos para alimentarse a sí mismas y a sus hijos.

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Los casos de estas dos mujeres nacieron como causa judicial durante el mes de abril, momento en que ambas, cada una con su respectiva historia, llegaron a un punto cúlmine que las llevó a denunciar a sus parejas.

María, de Cutral Co, lleva adelante una denuncia contra quien era su pareja por abuso sexual hacia su hija de 14 años. "Lo enfrenté con mi hermana y nos atacó. Tuve que llamar a la Policía, nos sacaron y permitieron que él se llevara la llave de la casa", relató. La mujer y su hija tuvieron que mudarse con un familiar, dado que no podían ingresar al domicilio. "En la comisaría me dijeron que si tenía dónde quedarme, lo mejor iba a ser que me fuera para no empeorar las cosas", confió indignada.

El problema mayor que trajo aparejada la denuncia policial fue la cuestión económica. María y su hermana atendían un comercio, del cual su ex tomó control, y ya no recibe un centavo.

Además, el denunciado percibe un abultado sueldo por ser empleado petrolero, por lo que María decidió impulsar el pedido de cuota alimentaria, pero aún no ha recibido respuesta. "No tengo cómo solventar gastos, no tengo cómo pagar un alquiler", reclamó.

En paralelo, la causa por el abuso de su hija tampoco ha avanzado. "Hace unos días él se apareció frente a la casa, violando la restricción, y ahora mi nena tiene ataques de pánico. No podemos salir, no puedo ir ni a la verdulería, por miedo a encontrármelo", expresó.

Dos décadas de violencia

El reclamo es respaldado por la historia de Ana, de Plaza Huincul. La mujer sigue casada con su agresor, de quien se separó y denunció por violencia de género tras 23 años de matrimonio, el mes pasado. "Me dañó a mí y a mis hijos, y ahora me pusieron un bozal legal. Están protegiendo al violento", reclamó.

A pesar de que la mujer tiene un oficio del que ha intentado sacar algo de dinero, la pandemia afectó su actividad y no le permite trabajar tanto como querría, por lo que impulsó una demanda por cuota alimentaria en el Juzgado de Familia.

"La jueza aprobó que él me pase el 5% de los 52 mil pesos que dijo que cobraba, con lo cual yo recibo 2700 pesos por mes. Me dejó deudas y hay servicios que pagar y no tengo más dinero", señaló.

El esposo de Ana también percibe un sueldo petrolero y se quedó con las cinco propiedades en alquiler que ambos poseían, dejándola sin nada y con dos hijos a cargo.

Ambas causas están frenadas hace ya más de un mes y las mujeres no saben a quién más recurrir para ser escuchadas.

No hay reclamo que alcance

A pesar de que los municipios de Cutral Co y Plaza Huincul han estado asistiendo a ambas mujeres económicamente, María Ester Ragni señaló que no es suficiente. Aseguró, además, que la lentitud de la Justicia no es producto de la pandemia de coronavirus. “Hay una falta de respuesta para las víctimas, y no es por la cuarentena. Siempre funcionó mal”, recalcó.

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