Sofía Ibáñez
Neuquén.- La Caldera se olvidó por un rato de la derrota, se puso de pie y despidió a su capitán. Luciano “Luchi” Alonso se retiró del básquet en Independiente, el club que ama y que el viernes por la noche lo abrazó con un aplauso de agradecimiento. “No esperaba tanta muestra de cariño”, reconoció el ahora ex base de 37 años.
Ya estaba decidido desde el inicio del campeonato, este era el último torneo. Los años de básquet, el trabajo en paralelo, el tiempo que le restaba a la familia, la falta de descanso y querer estar a la altura para ser competitivo, un combo que pasó factura. “Ya a esta edad las piernas no responden como cuando eras chico, y sentí que en la temporada que viene no lo iba a poder hacer”, explicó.
Pero Luchi Alonso se despidió de la competencia como quería: “La Caldera estaba hermosa. No le pudimos regalar el triunfo a la gente, pero me retiré en el lugar más lindo y donde me crié”.
Alonso no exagera, sus padres lo hicieron socio del Rojo cuando tenía 6 años. Jugó al fútbol, al pádel, al tenis y a los 14 años empezó a ser asiduo en La Caldera y el básquet comenzó a formar parte de su vida. “Yo me la pasaba realmente en el club, me dejaban a las 2 y me iban a buscar a las 9 de la noche. Era otra sociedad, donde los mismos padres te cuidaban, andábamos todo el día en el club”, recordó.
Allí vio a jugar a Esteban de la Fuente, Mariano Aguilar, Ignacio Ochoa, Sebastián “Negro” Godoy y tantos más. Con algunos llegó a compartir plantel. “Llegar a jugar con todos ellos fue tocar el cielo con las manos. Yo siempre admiré mucho más a esas personas del club, a las que veía entrenar y dejar todo. Fue lo máximo que me pasó”, destacó el portador de la Nº 10.
“El básquet me dio más de lo que yo le di: me permitió hacer millones de amigos, formarme como persona, mi carácter, saber lo que es trabajar en un grupo y en pos de un objetivo, a aprender a ganar y a perder, porque esto es como una rueda en la que de repente estás arriba y después abajo. Le estoy eternamente agradecido al básquet”, destacó.
Tiempo de descanso
Ya avisó que no se le pasa por la cabeza ser entrenador pero sí dirigente -“valoro el trabajo que se hace en el club por estar jugando un torneo nacional”, dijo-, aunque más adelante, porque por ahora lo único que quiere es descansar y pasar más tiempo con su familia; y además, volver al polvo de ladrillo para jugar al tenis, su segundo deporte. “Le voy a dedicar más tiempo, en mis ratos libres va a ser primordial”, avisó Luchi.
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