Qué le exigía el magistrado a Musk. La trama alrededor de este conflicto sobre libertad de expresión. El magnate mantiene el servicio de X en Brasil.
El magnate y empresario tecnológico Elon Musk, conocido por su estilo directo y sus posiciones de derecha, volvió a generar polémica. En este caso en Brasil, donde se enfrenta a un juez de la Suprema Corte por su plataforma X (Twitter) y la regulación gubernamental contra la proliferación de fake news y mensajes de odio.
La crisis entre ambos llegó a tal punto que Musk decidió levantar las operaciones de X de Brasil, lo que implica la pérdida de su fuente laboral para medio centenar de brasileños. El servicio de Twitter, en cambio, sigue funcionando normalmente en el país vecino.
Musk cerró las oficinas de X en Brasil
El motivo del conflicto tiene que ver con cuestiones tan debatidas como la libertad de expresión, las regulaciones gubernamentales y las tensiones que surgen cuando figuras poderosas chocan con la ley.
En el medio también hay una polémica sobre el uso de las redes sociales en un país donde su presencia es muy fuerte. Brasil es uno de los mercados tecnológicos más grandes de Latinoamérica.
El origen del conflicto en Brasil
Alexandre de Moraes, juez del Tribunal Supremo de Brasil, una figura elogiada por un sector de la población por enfrentarse a Jair Bolsonaro y sus seguidores cuando llevaron adelante una movilización golpista, viene presionando de Musk para que bloque siete cuentas controvertidas.
Si bien el magistrado no dio los nombres por secreto de sumario, trascendieron en los medios brasileños. Una de ellas es de Marcos del Val, un cuestionado diputado de derecha.
Las otras pertenecen a dos influencers, un ingeniero, un pastor evangélico, a la hija adolescente de un bloguero bolsonaristas y a la esposa de un legislador condenado por atentar contra la democracia.
Moraes le exige a Musk que cierre siete cuentas de ultraderechistas
Musk se negó e, incluso, publicó en Twitter una copia de la decisión judicial a la que calificó de “órdenes de censura y exigencias de entrega de información privada”.
Luego, el empresario tuiteó fuerte contra el magistrado. “El pueblo de Brasil tiene que tomar una decisión: la democracia o Alexandre Moraes”, afirmó.
Como el empresario se negaba a desactivar las cuentas, el magistrado lanzó varios fallos en su contra y le impuso fuertes multas. Finalmente, lo amenazó con una multa diaria de 260.000 dólares si no cumplía la orden.
Un enfrentamiento con tinte político
No es la primera vez que ambos se enfrentan. En abril pasado, Musk y Moraes ya tuvieron un choque sobre los límites de la libertad de expresión y la desinformación.
En ese momento, el magistrado abrió una investigación contra el dueño de Twitter por difundir fake news y mensajes difamatorios en un caso que se conoció como el de las “milicias digitales”.
A partir de allí, Moraes hizo bloquear cientos de cuentas de usuarios de extrema derecha a los que acusó de desinformar en las redes sociales. Por este motivo también recibió cuestionamientos de bolsonaristas.
La disputa provocó una nueva polarización en Brasil
Musk es un hombre alineado con los sectores de derecha y ultraderecha representados por Bolsonaro, Donald Trump e, incluso, Javier Milei.
El juez Moraes, por su parte, representa todo lo opuesto. Algunos lo consideran inclinado a sectores más afines con el presidente brasileño Lula da Silva.
“No cabe duda de que Moraes se tiene que ir. Tener a un juez que viola la ley de manera reiterada y a lo grande no es de ninguna manera impartir justicia”, se quejó Musk el sábado pasado.
El enfrentamiento generó un intenso debate en las redes sociales. El hashtag #MuskVsBrasil se ha convertido en tendencia, con usuarios de todo el mundo tomando partido en el conflicto.
Algunos apoyan a Musk, argumentando que la censura es una amenaza mayor que la desinformación. Otros coinciden con el juez, afirmando que es responsabilidad de las plataformas sociales evitar la desinformación y la propagación de contenido perjudicial.
La situación también pone de relieve las tensiones entre las leyes nacionales y la naturaleza global de internet. Las plataformas como X operan en múltiples jurisdicciones, cada una con sus propias leyes y normas, lo que crea desafíos sobre la gestión de contenido y el cumplimiento legal.
El enfrentamiento con el juez brasileño podría ser solo el comienzo de una serie de conflictos similares en otras partes del mundo, donde las autoridades buscan ejercer mayor control sobre lo que se publica en internet.
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