El gobierno de México emitió en las últimas horas del sábado una protesta formal contra Estados Unidos, por la instalación de un cerco de alambre y una barrera de boyas gigantes en el río Bravo, en la frontera entre ambos países, que tiene el objetivo de impedir el paso de los migrantes que intentan cruzar y que según la queja diplomática es una violación de tratados bilaterales.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó en un comunicado que expresó su “preocupación” por la colocación del sistema, “debido a los efectos de obstrucción y desviación que dicha cerca y los barriles instalados pueden provocar sobre los escurrimientos normales y de avenidas del río Bravo”.
La nación azteca denuncia que su instalación es una violación al artículo 17 del Tratado de Aguas Internacionales de 1944, que estipula el libre uso del cauce de los ríos internacionales para las descargas de aguas o de otros excedentes, así como el Tratado de Límites de 1970.
En ese marco, las autoridades piden la eliminación tanto de las boyas como de la cerca “por los efectos de obstrucción y desviación de los escurrimientos hacia territorio mexicano, y que en lo sucesivo no se siga considerando la zona de inundación y el cauce de este río para la instalación de los elementos mencionados”, según explicaron en un documento formal enviado a Washington.
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