Los equipos de emergencia rescataron a 44 sobrevivientes. El cayuco partió el 7 de agosto con 127 personas que estuvieron a la deriva durante casi un mes.
Una precaria barcaza de madera que había partido desde las costas de Gambia con 127 ocupantes fue auxiliada a 120 kilómetros al sur de Gran Canaria con solo 44 sobrevivientes a bordo, tras una travesía de 27 días que dejó más de 80 muertos.
Al momento del hallazgo, registrado el miércoles a las 19, hora local, por un avión de la empresa pública Salvamento Marítimo, la embarcación mantenía cinco cadáveres en cubierta, entre ellos dos mujeres y una bebé, mientras que el resto de los tripulantes murió durante el trayecto por falta de agua, comida y las inclemencias del tiempo.
Cerca de la medianoche, la embarcación Guardamar Urania completó el contacto con el cayuco y debió desplegar un helicóptero de urgencia para evacuar a tres sobrevivientes cuyo estado de salud era crítico, trasladándolos de inmediato a centros médicos del archipiélago español.
Las duras condiciones meteorológicas en la zona de rescate, con vientos de 37 kilómetros por hora y olas de dos metros y medio, impidieron a los rescatistas recuperar los cinco cuerpos que yacían a bordo, por lo que la estructura y los cadáveres se hundieron con la embarcación.
Las fuerzas de seguridad verificaron que las inscripciones visibles en el casco coinciden con los registros de un cayuco denunciado por la ONG Caminando Fronteras, el cual zarpó el 7 de agosto desde Gambia con 127 personas.
La responsable de la organización, Helena Maleno, situó en 83 el total de migrantes fallecidos tras comparar el cupo original de salida con los 44 sobrevivientes contados en tierra.
La delicada salud de los sobrevivientes
Los 41 hombres restantes desembarcaron durante la madrugada del jueves en el muelle de Gran Canaria con cuadros severos de deshidratación, hipotermia y desorientación.
La extrema debilidad física, reportaron medios locales, provocó que la mayoría se desplomara sobre las mesas dispuestas por las autoridades al intentar registrar su identidad, obligando a derivar a varios ingresantes a guardias hospitalarias.
Los náufragos rescatados, todos hombres mayores de edad procedentes de Gambia y Mali, detallaron al personal técnico de la Cruz Roja que la barcaza había salido hacia las Islas Canarias "con más de cien personas" a bordo y que la mayoría de los integrantes de la expedición murió a lo largo de las semanas en el Atlántico.
El rescate de los ocupantes de la barcaza
El dispositivo humanitario instalado en la zona portuaria de Gran Canaria operó de forma continua para la estabilización de los sobrevivientes. El personal médico evaluó los cuadros respiratorios y el estado de cada persona a medida que la Guardamar Urania completaba el desembarco en el muelle.
Las autoridades de emergencia y las fuerzas policiales mantenían bajo seguimiento el estado de salud de los ingresados en las salas de hospitalización.
"Es una tragedia a la que no podemos estar acostumbrados. Un drama humanitario de primer nivel. Entre los muertos hay un bebé, lo que es un golpe muy oscuro", dijo Alfonso Cabello, portavoz del Gobierno de Canarias, en declaraciones a la televisión local.
Además, cuestionó las políticas en materia migratoria que lleva adelante España. "Es una embarcación que zarpó desde Gambia, que enfrentó al hambre al frío y a la sed, hasta el punto de que hubo 80 muertos. El Estado español no puede seguir improvisando en materia migratoria", exigió.
"Por su evidente cansancio, casi no podían hablar. Incluso algunos llegaron a vomitar en el muelle debido a su estado de salud tan complicado", expresó, por su parte, José Antonio Rodríguez, de la Unidad de Emergencias de la Cruz Roja.
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