Las quemaduras fueron devastadoras. Lleva más de dos décadas padeciendo las secuelas del ataque y afirma que quiere dejar de sufrir.
Hace 26 años atrás, una mujer sufrió un brutal ataque con ácido. Tuvo que recurrir a 87 cirugías para tratar de reconstruir su rostro y atender las consecuencias de las lesiones. En la actualidad, María Consuelo Córdoba pide acceder a la eutanasia para poder ponerle fin a tantos años de sufrimiento.
María hoy tiene 58 años, ha enfrentado durante más de dos décadas las consecuencias físicas y sociales de la agresión, que desfiguraron su rostro por completo.
Todo comenzó cuando llegó a la capital colombiana desde Istmina, Chocó, junto a quien entonces era su esposo. De acuerdo con el relato que brindó a Citytv, la agresión ocurrió después de una discusión relacionada con su decisión de permanecer en Bogotá y no regresar a su municipio.
Durante el intercambio verbal, el hombre le arrojó un líquido en el rostro: "Yo no sabía que era ácido porque lo tenía en una caneca de aguardiente", recordó durante una entrevista televisiva años atrás.
Las quemaduras fueron devastadoras y los tratamientos médicos se volvieron sumamente complejos.
En 2017, la mujer recordó haberle prometido al papa Francisco no recurrir a la eutanasia pero, nueve años después de aquel encuentro, dice que ya no puede sostener esa promesa. Actualmente Córdoba utiliza dos tubos plásticos para poder respirar y cubre su rostro con una máscara artesanal que la protege especialmente de la exposición al sol.
"Ya no quiero sufrir", la súplica de María tras años de sufrimiento
Desde aquel ataque que sufrió, su vida ha estado marcada por cirugías y tratamientos para atender las consecuencias de las quemaduras. La mujer asegura que todavía necesita atención médica especializada, nuevas cirugías ya que utiliza elementos para proteger su rostro y facilitar su respiración.
En una entrevista televisiva reciente manifestó que no cuenta con los recursos económicos necesarios para asumir las intervenciones que todavía requiere. "Ya no quiero sufrir", expresó al referirse a su decisión.
María Consuelo vive en una habitación alquilada en la localidad bogotana de Puente Aranda, por la que aseguró pagar alrededor de 500.000 pesos colombianos mensuales.
Para comprar insumos, trasladarse a sus controles y afrontar sus gastos básicos, contó que recurre a la ayuda de desconocidos. "Yo tengo que pedir limosna, montarme en los TransMilenio, montarme en los buses", relató.
Su solicitud se produce mientras continúa esperando atención para las intervenciones que necesita en su rostro y recursos para afrontar sus gastos cotidianos.
La respuesta oficial tras su pedido de eutanasia
Tras conocerse mediáticamente su caso, llegó una respuesta de la Entidad Promotora de Salud (EPS). Capital Salud aseguró que la paciente cuenta con autorización para el procedimiento desde hace cuatro años y precisó que no está a la espera de ese aval, sino ante una decisión que corresponde a su voluntad y al ejercicio de su derecho a morir dignamente.
Según indicaron, se estableció comunicación directa con la usuaria para conocer su situación y verificar la información difundida. La EPS afirmó, además, que garantizará su atención y que acompañará la determinación final que tome María Consuelo de manera libre y autónoma.
En el documento, la aseguradora sostuvo que seguirá acompañándola "con respeto, humanidad y dignidad" y que permanecerá disponible para atender lo que requiera la paciente en materia de salud.
Te puede interesar...












