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Crimen de la chanchería: rechazaron la domiciliaria para uno de los tres acusados y seguirá preso

El juez consideró que la medida no alcanza para evitar una posible fuga o contacto con testigos mientras avanza la investigación.

El crimen de la chanchería sumó este jueves una nueva definición judicial. Uno de los tres hombres que permanece detenido por el homicidio doblemente agravado de Mario Andrés Forquera seguirá en prisión preventiva, luego de que el juez de Garantías Luciano Hermosilla rechazara el pedido de arresto domiciliario presentado por su defensa.

El acusado había solicitado cumplir la prisión preventiva en la casa de su madre. La defensa argumentó que cuenta con un certificado de discapacidad y cuestionó las condiciones de alojamiento en la comisaría, donde, según planteó, varias noches tuvo que dormir en el suelo por el hacinamiento. También presentó un informe de la OPTIC que determinó que el domicilio era apto para la colocación de una tobillera electrónica.

Sin embargo, el juez entendió que trasladarlo a una vivienda no alcanza para reducir los riesgos procesales que existen en la causa. Consideró que desde allí podría comunicarse de distintas maneras con testigos y personas vinculadas con la investigación.

La defensa no cuestionó durante la audiencia que continúan vigentes los riesgos de fuga y de entorpecimiento de la investigación. Su planteo apuntó exclusivamente a reemplazar el lugar donde el acusado cumple la prisión preventiva.

Pero para Hermosilla existen elementos que justifican que continúe privado de su libertad. Entre ellos mencionó la pena en expectativa y distintas acciones que, de acuerdo con la investigación, fueron realizadas después del homicidio y que podrían estar vinculadas con un intento de evadir a la Justicia.

El magistrado consideró que existe la posibilidad de que el imputado establezca contacto con testigos u otras personas relacionadas con la causa, aun si se encuentra bajo arresto domiciliario.

Los tres sospechosos permanecen con prisión preventiva desde el 13 de agosto, cuando se realizó la formulación de cargos por el asesinato de Forquera.

El crimen que salió a la luz después de casi un mes

La investigación comenzó con una desaparición que durante semanas no tuvo respuestas. Mario Andrés Forquera, de 46 años, había sido visto por última vez el 3 de julio, cuando salió de su casa de Pasaje Montañés al 1400, en Neuquén capital.

La denuncia fue realizada el 8 de julio y desde ese momento la Policía desplegó distintas tareas para reconstruir sus últimos movimientos.

El rumbo de la búsqueda comenzó a cambiar a partir de una serie de entrevistas. Los investigadores descubrieron que Forquera tenía familiares y conocidos en Senillosa y que concurría con frecuencia a un puesto rural donde se reunía con otras personas.

Ese dato llevó a trasladar parte de la investigación hasta esa localidad.

Las contradicciones que llevaron hasta la chanchería

El puesto estaba ubicado dentro de un predio de unas 14 hectáreas, frente al cementerio nuevo de Senillosa. En el lugar había un rancho, gallinas y un sector destinado a la crianza de cerdos.

Allí los investigadores localizaron al compadre de Forquera y comenzaron a reconstruir qué había ocurrido con el hombre desaparecido.

Las entrevistas realizadas a distintas personas vinculadas con el lugar presentaron inconsistencias. Esas contradicciones fueron una de las primeras señales que llevaron a los investigadores a sospechar que la desaparición podía estar relacionada con un homicidio.

A partir de esa sospecha, intervino la División Homicidios y comenzó una búsqueda mucho más específica dentro del predio.

Ropa entre los cerdos y una pista decisiva

Los investigadores realizaron rastrillajes terrestres, utilizaron canes especializados y drones y analizaron registros de telefonía, cámaras y domos para reconstruir los movimientos de Forquera y de las personas que habían estado con él.

Las condiciones climáticas dificultaron parte de las tareas debido a las intensas lluvias que afectaron a la región. Hasta que apareció una pista clave: prendas que pertenecían a Forquera fueron encontradas en el sector destinado a la cría de cerdos.

La ropa coincidía con la descripción que había sido aportada cuando se denunció la desaparición: una campera roja, un pantalón de jean azul y borcegos marrones.

El hallazgo permitió concentrar los rastrillajes en esa zona del campo.

Encontraron el cuerpo a 400 metros del rancho

El 3 de agosto, exactamente un mes después de la última vez que había sido visto, los investigadores encontraron un cuerpo dentro del predio. Estaba a unos 400 metros del rancho donde se habían concentrado las primeras sospechas. Los estudios dactiloscópicos confirmaron que se trataba de Mario Andrés Forquera.

El hallazgo transformó definitivamente la investigación y permitió avanzar sobre una hipótesis de homicidio. La causa quedó en manos de la fiscal María Guadalupe Inaudi, quien comenzó a reunir las pruebas para determinar cómo ocurrió el asesinato y qué participación tuvo cada uno de los sospechosos.

Entre las evidencias recolectadas en la chanchería también aparecieron rastros de sangre sobre unas maderas. Las muestras fueron levantadas y enviadas a analizar. Los resultados serán importantes para determinar si pertenecen a Forquera y si permiten establecer dónde pudo haberse producido la agresión.

Una de las hipótesis que manejan los investigadores es que el hombre pudo haber sido atacado dentro del mismo entorno que frecuentaba.

Según la información reunida durante la investigación, las personas que se encontraban en el lugar acostumbraban reunirse para consumir alcohol y drogas. Una diferencia entre integrantes del grupo pudo haberse agravado hasta desencadenar una pelea que terminó con la muerte de Forquera.

De todos modos, esa posibilidad todavía forma parte de una investigación en desarrollo y resta determinar qué ocurrió exactamente durante las horas previas al crimen.

Siete allanamientos y tres detenidos

Con el avance de la causa, la Fiscalía pidió autorización para realizar siete allanamientos en Neuquén y Senillosa. Las medidas fueron autorizadas por un juez de Garantías y ejecutadas por efectivos de la Policía provincial. Como resultado, tres hombres quedaron detenidos.

Los sospechosos tienen 39, 39 y 45 años. Uno de ellos es el propietario del puesto rural donde se concentró buena parte de la investigación. Los tres tienen antecedentes vinculados con robos y delitos contra la propiedad.

El 13 de agosto fueron sometidos a la audiencia de formulación de cargos y quedaron bajo prisión preventiva.

Ahora, el rechazo del arresto domiciliario solicitado por uno de ellos mantiene a los tres detenidos mientras avanza la investigación por el crimen de la chanchería, un caso que comenzó con la desaparición de Forquera y terminó con el hallazgo de su cuerpo en el mismo predio rural al que concurría habitualmente.

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