Una mujer en Estados Unidos rechazó una orden de interrumpir la gestación ante el diagnóstico de una grave cardiopatía. La causa llegó a la Justicia.
Una madre subrogada dio a luz a un niño tras negarse a cumplir con una orden de los padres biológicos de abortar al bebé, una exigencia planteada luego de que estudios médicos detectaran una afección cardíaca severa en el feto.
La mujer enfrenta ahora un intrincado conflicto judicial por la custodia, los derechos parentales y las decisiones médicas sobre el tratamiento del menor, quien permanece internado en una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) en Texas, estado al que se trasladó adrede, debido a que allí el aborto es ilegal.
Los padres biológicos del niño, Nausheen Gilkar y Omar Ahmed, de California, confirmaron el nacimiento a través de su abogado, pero públicamente negaron haber obligado a McKenna West, originaria de Alaska, a someterse a un aborto, según informó el Texas Tribune.
Ante ese escenario, intervino el fiscal general de Texas, Ken Paxton, quien actuó en representación de West. El funcionario judicial obtuvo una orden de emergencia de un juez auxiliar del condado de Dallas, la cual ordenó a los centros de salud locales proveer los cuidados necesarios para preservar la vida del niño.
A través de un documento presentado en julio ante un tribunal de Alaska, al que tuvo acceso el Texas Tribune, los abogados de Gilkar y Ahmed escribieron que la pareja y West inicialmente estaban de acuerdo en que se practicara un aborto.
Sin embargo, la gestante cambió de postura, interrumpió la comunicación con los padres biológicos y se trasladó a Texas para dar a luz y buscar la intervención médica en clínicas especializadas de la región.
El diagnóstico médico que habría derivado en el pedido de aborto
El diagnóstico que desencadenó el conflicto fue detectado a las 20 semanas de gestación mediante una ecografía que reveló que el feto padecía síndrome de hipoplasia del ventrículo izquierdo, que puede causar complicaciones de salud graves después del nacimiento.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, los niños nacidos con esta malformación requieren una serie de tres intervenciones quirúrgicas reconstructivas programadas en etapas específicas, que no siempre representan una cura definitiva.
Ante el diagnóstico, los padres biológicos decidieron interrumpir la gestación en función de los informes sobre la calidad de vida de los pacientes con esta patología.
La presentación judicial de los padres biológicos del bebé
En contraposición a la postura que mostraron públicamente, la demanda que presentaron detalló que “tras desgarradoras consultas con profesionales médicos y su propia investigación sobre el sufrimiento y la calidad de vida que padecen los bebés con HLHS, AB y CD” tomaron “la difícil decisión de interrumpir el embarazo”.
En el escrito judicial se agregó: “Es indiscutible que West inicialmente estuvo de acuerdo y que ella misma concertó la primera cita. Posteriormente, cambió de opinión unilateralmente, cortó todo contacto con AB y CD y retiró las autorizaciones médicas que les permitían tener contacto con todos los profesionales médicos”.
Por su parte, West, enfermera de profesión, expuso su posición durante una entrevista concedida al podcast de la comentarista Megyn Kelly. Allí, la gestante argumentó las razones de su traslado y su oposición al procedimiento solicitado por la pareja contratante.
“Me sentía muy atrapada por culpa de este contrato. Sentía que no tenía voz”, dijo West, refiriéndose al acuerdo de gestación subrogada. “Pero sabía en lo más profundo de mi ser que quería proteger a este niño”, subrayó.
El conflicto judicial y qué pasará con la custodia del bebé
La resolución del juez auxiliar del condado de Dallas estableció que los profesionales del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas o del Centro Médico Infantil de Dallas están facultados para aplicar los tratamientos e intervenciones necesarias para la supervivencia del bebé.
Asimismo, la medida designó a un tutor legal para supervisar las determinaciones médicas ligadas a la patología cardíaca y prohibió a ambas partes retirar al recién nacido del estado de Texas.
La orden, al mismo tiempo dictaminó restricciones específicas para la madre de alquiler respecto al vínculo con el niño tras el parto. El fallo estipuló que West no puede mantener contacto con Gabriel ni intervenir en la toma de decisiones sobre su salud.
“Teatro político”: qué dijo el abogado de los padres biológicos
Si bien los padres biológicos conservan la facultad de participar en el esquema médico, no podrán rechazar los procedimientos requeridos por los cirujanos del centro asistencial.
El abogado de la pareja californiana, Lee Budner, calificó las actuaciones de West y del fiscal estatal ante el medio citado como "teatro político".
En contraposición, el fiscal general Ken Paxton defendió las acciones promovidas por su despacho en un comunicado de prensa difundido el martes.
“Mi oficina utilizó todos los recursos a su alcance para proteger la vida, y no cejaremos en nuestro empeño de seguir velando por el bienestar del bebé Gabriel”.
El funcionario añadió: “Todos los niños de nuestro estado merecen ser cuidados y protegidos, y eso es precisamente por lo que lucharé”.
El tribunal fijó una audiencia para el 25 de agosto con el objetivo de evaluar la continuidad de los procedimientos y dirimir los planteos de fondo.
En paralelo, Gilkar y Ahmed mantienen un proceso judicial en California para asegurar la titularidad de los derechos parentales, mientras que la causa por la custodia y la validez del contrato de subrogación continuará en los juzgados de Alaska.
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