"Tenés cáncer". Una frase que se dice y se escucha en los consultorios y que, hasta hace no tanto tiempo, parecía traducirse en una condena a muerte. Hoy, con más aprendizajes en las espaldas, más tecnología médica y una caja de herramientas emocionales y afectivas, la palabra cáncer se despega de su pesada carga de mortandad para concebirse como una patología que se puede atravesar con la vitalidad como un faro de luz que marca los pasos a seguir.
Antes de oírla en una consulta médica, Fernanda Carro ya la había escuchado. Su mamá era sobreviviente de cáncer de mama, y ella escuchó su primer diagnóstico con una entereza que muchos juzgarían de inusual. Con 40 años, sus hijas chiquitas y una detección temprana que la hacían correr con ventaja, se sometió al tratamiento de rayos como si fuera un paso más en cualquier tratamiento médico. Y salió victoriosa.
Ocho años más tarde y ya con sus hijas fuera del hogar, escuchó otra vez el diagnóstico. Esta vez, su respuesta fue la bronca: con su férrea conducta en los controles, la recaída parecía una broma incomprensible del destino. Pero su grupo de amigas se convirtió en esa red de contención que le permitió dar una segunda batalla. Y ganar de nuevo.
"¿Te vas al spa?", dijo que le preguntaban ellas entre risas. Pero el spa era un sillón de quimioterapia. Y ella se pasaba las horas escuchando música y viendo los videos divertidos que les mandaban sus amigas, especialmente producidos para aliviar la tensión del momento.
Con ambas experiencias, Carro aprendió la importancia de pararse frente al miedo con una actitud diferente. "El miedo te paraliza, y acá tenés que actuar", dijo sobre la necesidad de seguir los pasos que marca el tratamiento médico sin detenerse en el dolor, la sensación de impotencia o esa asociación natural que se hace entre el cáncer y la muerte. Aunque en su primer diagnóstico volvía de la sesión de rayos y ocultaba el agotamiento frente a sus hijas, en su segundo proceso decidió consultar a una psicóloga para hablar de la enfermedad y de ese "¿por qué a mí?".
"En función a cómo esta persona se para frente a este evento, cómo son sus acompañantes, los que caminan al lado de toda la vivencia de ese ser querido", explicó Fabiana Villarreal, psicóloga especializada en oncología y cuidados paliativos que trabaja en Leben Salud. "La familia, los amigos, el equipo médico cumplen una función importantísima en ese acompañar. El diálogo y la palabra tienen un rol fundamental, que los médicos le decían que estaba bien y que podría haber sido peor. Esa palabra es cargada de afecto, de mucho sentimiento y veracidad, porque los engaños o las palabras dulces son cortitas y no sirven", señaló.
Con una sonrisa siempre al borde de los labios, solía intercambiar bromas con su médico después de cada consulta. Y aunque muchos se sorprendían de verla salir con ese semblante de una clínica oncológica, siempre tomó esa actitud positiva como la herramienta para tener la vida como la guía de todos sus pasos. "Me compré una peluca porque soy fonoaudióloga y no quería que me vieran pelada mis pacientes, que son chicos con discapacidad, pero nunca la llegué a usar", señaló.
Después de sus batallas, Carro formó parte de un grupo de remo y hasta viajó a Italia a competir con un bote dragón junto a otras mujeres que también habían atravesado un cáncer de mama. El remo tiene efectos terapéuticos para las pacientes recuperadas, que atraviesan la extracción de los ganglios ubicados en la axila. Además, el intercambio de vivencias, y esa "palabra cargada de afecto" que menciona Villarreal también aparecían arriba del bote, y la ayudaron a seguir adelante sin dejar que una enfermedad o el temor de que regrese la paralicen.
Hoy, practica arquería junto al grupo Flechas Rosas. Cuando la invitaron, le hicieron una aclaración: "El arco es como la vida, si vos te parás bien, la flecha llega a destino", dijo y encontró en ese deporte, y en esa metáfora, el bálsamo para el miedo, el dolor o la sensación de injusticia.
Luciano Piazzoni, médico oncólogo de Leben Salud, destacó el vínculo de los pacientes con el deporte como una de las mejores herramientas para reducir el riesgo. "Es algo que se difunde para las enfermedades cardiovascular pero no tanto para el cáncer", dijo y agregó que "cuidar la alimentación, gestionar el estrés y practicar actividad física regular son grandes ayudas, más allá de la carga genética, porque los tumores heredados son los menos frecuentes".
Fernanda comparte esa postura, y aclara que nunca había tenido un vínculo con el deporte y la actividad física como ahora. Esas ganas de vivir después de que la tormenta la llevan a tener una vida llena de actividades, con un compromiso elocuente por los controles médicos pero sin cambiar el peso semántico de la palabra cáncer.
"Es una palabra fuerte que te moviliza", admitió. Pero no se queda ahí. Es también una palabra que se pronuncia, que se transita y que, ante todo, es mejor escuchar a tiempo. "Tengo amigas que no quieren hacerse los controles y me dicen que les da miedo que les dé mal, pero empezar a actuar a tiempo puede cambiar todo el tratamiento", agregó.
Saber antes y actuar antes parecen las claves para darle guerra al cáncer. "Al detectar un nodulito chiquito cambió todo el pronóstico", dijo Piazzoni sobre el caso de Fernanda. "Eso sucede en gran mayoría. Como todo, en biología no podemos generalizar, pero si uno pudiera poner a toda la población y detectar más tempranamente, curás más, y ese es nuestro objetivo primordial. Eso se hace gracias al screening, detección temprana o asintomática. Hacer controles a partir de la edad, los antecedentes, o si son tabaquistas, o el test de HPV", explicó.
Los avances en tecnología médica son una buena noticia. Y también los cambios en la percepción sobre la enfermedad. "Uno de tres tenemos posibilidades", dijo el oncólogo y aclaró que cada año aparecen nuevos tratamientos y métodos de diagnóstico temprano, desde vacunas preventivas hasta cuidados paliativos para afrontar los pronósticos más adversos.
"Esta patología no es del paciente sino de la familia, afecta a todos en menor o mayor medida. En casos que tienen años de tratamientos paliativos, el acompañar va cambiando, en la búsqueda de este camino de vida, mientras estoy en esta situación hay que ver 'cómo vivo' si me voy a morir, y ahí es donde tienen mucha importancia los psicólogos, que nos sacan a los médicos de nuestra firmeza. Es un trabajo interdisciplinario para afrontar esta situación", agregó.
Así como el diagnóstico temprano es fundamental para apostar a la vida, Villarreal coincidió con la importancia de acceder de manera temprana a la medicina paliativa, que son una forma de alcanzar una sobrevida y llegar a afrontar la muerte con dignidad. "Los familiares también llegan a despedirse y afrontar la muerte de un ser querido sin verla como un fracaso o algo terrorífico", indicó.
Si bien duele ver a un familiar afrontando el dolor o el deterioro progresivo, también es importante servir como un apoyo. Los tres coinciden en el rol de los afectos como el principal sostén para atravesar no sólo ese diagnóstico que paraliza sino la rutina tediosa del tratamiento para vencer a la enfermedad. "Me imagino a Fernanda parada para lanzar la flecha, y todos sus seres queridos sosteniéndola en pie cuando flaquea", expresó Piazzoni.
Fernanda pudo sacar lecciones valiosas de su dolor. "Es terrible para muchos, pero yo sé y afirmo que esta enfermedad tiene que ver mucho con la actitud, y mejorar también", dijo. Y agregó: "Lo más importante es el control, la rutina de acuerdo a la edad y los antecedentes. Un diagnóstico a tiempo cambia tu pronóstico. Cansa y aburre, pero hay que hacerlo porque lleva un día y no cuesta nada".
El diálogo y la compañía son también una de las piezas fundamentales del tratamiento. "Cuando nos afrontamos con la enfermedad, no quedarse solo. Está este mensaje de que hay que ser fuerte, pero no necesito ser fuerte, necesito saber con quiénes cuento para pararme firme hacia un objetivo, que es algo que se construye en el proceso del diagnóstico. Buscar ayuda y buscar apoyos, porque no hay que encerrarse", indicó Villarreal.
"También hay mucha tecnología hoy en COI y Leben Salud para el cambio paradigmático que vino en oncología con inmunoterapia, protocolos de investigación en la zona del Valle, tecnología aplicada a radiación o radiocirugías", agregó Piazzoni. Y sembró la semilla de la esperanza: "Antes llegábamos a etapas en las que no había más que hacer, y hoy siempre hay una alternativa, siempre hay una posibilidad".
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