La comunidad del norte neuquino volverá a desplegar una bandera argentina única, que nació como un proyecto escolar y creció con el aporte de familias, docentes y vecinos.
Andacollo se prepara para vivir uno de esos momentos que mezclan emoción, identidad y orgullo comunitario. Este viernes 19 de junio, vecinos, familias, docentes y estudiantes desplegarán una bandera argentina de aproximadamente 600 metros, confeccionada a lo largo de los años con retazos, costuras, esfuerzo y muchas manos solidarias.
La enorme bandera, que semana a semana fue sumando metros de tela celeste y blanca, será presentada en el marco de las actividades por el Día de la Bandera. La jornada comenzará en la escuela, donde los chicos de cuarto grado realizarán la tradicional promesa, y luego la comunidad se trasladará hacia la ruta de ingreso a Andacollo para extender allí la “banderaza”.
La historia comenzó en 2018 como un proyecto áulico de sexto y séptimo grado, impulsado por docentes de la localidad en pleno fervor mundialista. Con el paso del tiempo, aquella primera idea escolar se transformó en una construcción colectiva que fue creciendo año tras año.
“Empezamos cosiendo 120 metros y las familias iban trayendo retazos. Había celestes claros, celestes oscuros, algunos azules, pero la idea era empezar a extender esta bandera cada día con más metros”, contó Verónica Fonseca en declaraciones radiales, una de las impulsoras del proyecto.
La pandemia obligó a frenar los despliegues durante 2020 y 2021, pero no apagó el entusiasmo. Cuando las actividades pudieron retomarse, la bandera volvió a salir a las calles y a sumar metros, hasta llegar el año pasado a unos 500 metros. Este año, la expectativa era alcanzar los 550, pero la respuesta de la comunidad superó todos los cálculos.
“En unos días nada más ya cubrimos el valor de 100 metros. Entonces nos extendimos a los 600”, explicó Verónica, emocionada por el acompañamiento recibido.
El desafío de enrollar 600 metros de emoción
La bandera ya está lista y fue enrollada en un carretel especialmente preparado para poder trasladarla y desplegarla. La tarea, lejos de ser sencilla, requiere paciencia, fuerza y coordinación.
“Ya la enrollamos y estamos esperando que llegue el viernes. Vamos a ver de medirla en el momento también, porque desenrollar y volver a enrollar es terriblemente difícil. No se dan una idea de lo que quema las manos ir apretando para el carretel. Es todo pulso”, Aaron, uno de los docentes a cargo del proyecto este año.
Detrás de esos 600 metros hay costuras, aportes económicos, horas de trabajo y una comunidad que encontró en la bandera un motivo para reunirse. La propuesta, aseguran, busca unir a las familias a través de uno de los símbolos más queridos por los argentinos.
La invitación: llegar temprano, con abrigo y ganas de compartir
La cita será este viernes 19 de junio en Andacollo. La actividad central está prevista para las 10:30, cuando comenzará el despliegue de la bandera desde la zona de ingreso a la localidad, con dirección hacia el centro. Sin embargo, los organizadores recomendaron llegar más temprano para compartir el inicio de la jornada.
“Invitamos a todo aquel que quiera venirse a dar una vuelta por el norte. Vengan a Andacollo, pero tienen que llegar a las 10:30 de la mañana para compartir con nosotros este hermoso tiempo”, señaló Aaron.
Y como todo encuentro del norte neuquino, no faltará el calor de la bienvenida. Para quienes lleguen desde las 9, habrá mate cocido, pan calentito y algo rico para acompañar una mañana que promete ser fresca, pero cargada de emoción.
“Si llegan a las 9, eso está asegurado. A las 10:30 ya no”, bromeó el docente, entre risas.
Una postal celeste y blanca en el norte neuquino
El recorrido definitivo dependerá de las condiciones del lugar, ya que Andacollo atraviesa trabajos de embellecimiento y refacciones en algunas viviendas. Por ese motivo, la idea es desplegar la bandera principalmente sobre la ruta, sin cortar calles ni complicar el ingreso y egreso de la localidad.
El año pasado, la bandera salió desde la escuela y llegó hasta el puente sobre el río Neuquén. Esta vez, con 100 metros más, el desafío será aún mayor y requerirá la participación de muchas personas para sostenerla, extenderla y hacerla flamear.
En Andacollo, la bandera no es solo una tela larga. Es una historia que se fue cosiendo de a poco, con manos de docentes, familias, estudiantes y vecinos. Es el orgullo de un pueblo que decidió celebrar a la Argentina de una manera propia, sencilla y enorme.
Este viernes, el norte neuquino volverá a teñirse de celeste y blanco. Y la bandera gigante, esa que empezó en un aula y terminó convocando a toda una comunidad, volverá a demostrar que cuando un pueblo se une, hasta 600 metros pueden quedar chicos.
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