Cómo se investigó el caso Carrasco: el informe que resolvió el crimen
Enrique Prueger fue el perito que realizó la investigación que reveló los últimos días del soldados, su muerte y el recorrido del cuerpo.
En 1994, Enrique Prueger comenzó a trabajar en la causa que investigaba la muerte del soldado Omar Carrasco en el regimiento del Grupo de Artillería 161 de Zapala. Su primera actuación fue observar en la puerta del lugar cómo era el accionar de los guardias de seguridad.
Así, el profesional descubrió que cualquier soldado que se retiraba o ingresaba al cuartel era revisado, mientras que personas de rango superior solo eran saludadas por los responsable del ingreso. "Entonces, la hipótesis más coherente es que si el cadáver estaba dentro del regimiento, los asesinos eran soldados”, dijo Prueger a LMNeuquén.
“Lo primero que hice fue estudiar la víctima, lo que me dio son las condiciones ambientales, es decir desde el punto de vista tanatológico, los fenómenos cadavéricos marcaban que el cuerpo estaba momificado”, agregó y detalló que las condiciones climáticas de Zapala no coincidían con el estado del cadáver.
“Para que se momifique un cuerpo tiene que haber clima cálido, muy ventilado y seco. En el verano acá tenemos clima cálido, muy ventilado y seco, pero entre marzo y abril de 1994 llegó a hacer hasta 8 grados bajo cero, lo que significa que era imposible que se momificara”, contó Prueger.
El perito explicó que al momento de aparecer, el cuerpo de Carrasco tenía la piel negra por la oxidación de la hemoglobina, menos la zona del calzoncillo, lo que da indicios que de que al soldado lo tuvieron semidesnudo en un lugar donde había luz y ventilación. El problema estaba en la temperatura.
"Tenía que buscar el lugar y Carrasco lo tenía. Me decía el lugar por la flexión que había tomado el cuerpo, que copia la forma del lugar donde estuvo abandonado. Él estaba semiflexionado y en realidad el lugar no podía medir más de 1,40 metros por 80 centímetros de ancho, que a su vez tuviera luz”, añadió.
En su recorrido por el regimiento, Prueger pidió abrir un lugar abandonado, cuya llave estaba en poder de uno de los soldados acusados. "Era una celda de castigo y en ese lugar encuentro una mancha de sangre, que, por milagro de esas casualidades que se dan en la naturaleza, el piso estaba sobre elevado y esa zona estaba seca y cuando hacemos el ADN, la muestra correspondía a Carrasco”, contó.
“Quiere decir que lo habían tenido ahí después de los golpes, cuando salgo de ahí miro un baño abandonado, tomé las medidas y me dan 1,40 metros por 80 centímetros. Revisé las 16 letrinas y había una sola que tenía larvas en un cadáver que son gusanos de la mosca que ovipuso en el ojo de la víctima”, agregó el perito. Carrasco presentaba lesiones de las mismas características en el ojo izquierdo.
El recorrido del cuerpo de Omar Carrasco
Tras algunas diferencias con el juez del caso y la fiscalía, Prueger solicitó que las perras de Policía Federal hagan un rastrillaje por el regimiento, algo inédito hasta ese momento en América Latina. El día del proceso llovió en Zapala y la humedad hizo resaltar los aromas, lo que permitió que los canes marcaran con exactitud los rastros de un cadáver desde el Cerro Gaucho, el baño abandonado y entran en la letrina.
Tras el hallazgo, se realizaron las pruebas sobre las larvas, que indicaron, que según las condiciones climáticas, el tiempo de permanencia era de entre 10 y 12 días, pero Carrasco estuvo 30 días desaparecido.
“Los estudios se hicieron con la temperatura de la ciudad de La Plata, en Zapara no hacía 22 grados sino que el promedio era de 14 y cuando se ajustó esa variable, dio entre 30 y 31 días. Pero había otro problema la mosca necesita una temperatura de superficie de 30 grados para generar larvas y ¿cuándo hizo en Zapala 30 grados en esa época? Había un solo día, el 6 de marzo de 1994”, explicó Prueger.
La investigación del perito reveló que Carrasco fue asesinado a golpes, abandonado en una letrina de un baño abandonado, por lo que el cuerpo tomó la forma flexionada, y luego trasladado al descampado. Además, detalló que durante su desaparición estuvo semidesnudo, porque el cuerpo presentaba un color negro, salvo en la zona del calzoncillo, y luego se lo colocó un pantalón de mujer, planchado.
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