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Cómo se mueven en Neuquén los abogados "caranchos": detalles y características

Guillermo Mercapidez, abogado desde hace 25 años, dio detalles de cómo trabajan estas personas que, con o sin matrícula, se dedican a cosechar casos en la calle.

Se mueven entre guardias de hospitales, servicios de emergencias y comisarías. Son bastantes indetectables porque siempre intentan pasar desapercibidos y están continuamente en alerta o buscando ese dato para dar con futuros clientes. Ellos son los abogados caranchos (apodo que se toma del ave carroñera de Sudamérica), quienes pueden trabajar para un estudio jurídico o bien desempañarse en forma individual. En la mayoría de los casos, son especialistas en accidentes de tránsito.

Suelen ser alertados de los siniestros por policías o personal hospitalario. En Neuquén, como en otras ciudades, los también denominados “aves negras” o “correambulancias” están al asecho. Y para dar un pantallazo de cómo es ese mundo, Guillermo Mercapidez (53) reveló desde su experiencia algunos aspectos y recordó cuando comenzó a dar sus primeros pasos como abogado.

“Un carancho es una persona que consigue casos en la calle o en los centros médicos a través de intermediarios. Un abogado consigue al intermediario, persona a la cual forma y, sin llegar a ser abogado, asesora. Hay que aclarar que está prohibido ese asesoramiento porque la Ley de Ética (todos los colegios de abogados tienen su ley de ética provincial), prohíben la intermediación en la toma de casos de manera callejera. No así cuando el abogado con matrícula profesional se acerca a una persona que está dañada o se entera por algún medio que el individuo está internado, y luego accede con esa información a brindar una ayuda o asesoramiento profesional”, explicó el letrado, quien se recibió hace 25 años en la Universidad Nacional de La Plata.

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Por qué un abogado se hace carancho

Mercapidez, que a los 9 años de edad llegó a Neuquén desde Tres Arroyos -su ciudad natal-, asoció esta actividad a los primeros años de acción profesional de ciertos despachos que “necesitan hacer caja” y requieren tener “temas” para “valerse” de sí mismo.

“Cuando comencé a trabaja de abogado fui carancho y salía a buscar mis temas. ¿Qué significa esto? Pescar la frecuencia de un patrullero y ver dónde fue el accidente y tomar el tema en el lugar, dormir en hospitales -tenía 23 años en esa etapa-, y estar en las guardias viernes y sábados al amanecer cuando generalmente ocurren la mayor cantidad de siniestros”, contó el neuquino.

“Eso no está mal, no hay una competencia desleal porque uno mismo sale a buscar el trabajo. Cuando te inicias en la actividad profesional de abogado no te podés quedar detrás de un escritorio. Para hacer la rueda necesitas tener casos. Y una vez que se hace la rueda y tenés los casos, esos mismos clientes a los que les terminas bien el tema te mandan otros. Y pasas a ser un abogado de escritorio”, explicó Mercapidez, quien consideró que el “caranchaje” es para una estructura “chica”.

“Son abogados que recién arrancan y cuando se nutren de una estructura grande pasan a laburar con el boca a boca. En Argentina hay personas puntuales donde estos intermediarios están dentro de un negocio armado. Actualmente en Neuquén, tomo los casos por el boca a boca porque ya no salgo a la calle. En su momento, cuando salía, me encontraba con que estaba saturado de intermediarios que no son abogados. El Colegio de abogados de Neuquén ha cumplido un rol fundamental en prevenir estos temas. La conducción actual y la anterior han sabido exigirles la matriculación inmediata por la atención personal de esas personas que estaban accidentadas. Pasaba con los estudios grandes, llamados ‘bolseros’, que eran de Mendoza, San Luis o Buenos Aires y al titular del estudio no lo conocías nunca. Entonces, vos estabas siendo atendido por una persona de 21 años con diez materias de derecho. Y esa persona te estaba asesorando sobre cuestiones puntuales sin haber tenido la experiencia y el conocimiento. Y eso está penado por la ley”.

Las tarifas

A su vez, precisó que las lesiones están tarifadas. “Tengo entendido que una quebradura de tibia y peroné sale tanta plata. Trabajo también en Capital (Buenos Aires) y por una carpeta de un chico joven por quebradura hay que darle al datero unos 300 mil pesos para que te traiga el tema cerrado y la persona pueda firmar la documentación en tu estudio. Por tres o cuatro como esos, tenés que tener una caja chica de 3 ó 4 millones de pesos para poder afrontar esos gastos”, expresó Mercapidez, quien posee varios cursos de especialización en enfermedades y daños, relacionados con la accidentología vial y laboral.

Según la gravedad de la lesión que presente la víctima un datero neuquino puede cobrar aproximadamente los siguientes valores: amputación de miembro superior $250 mil pesos, quebradura de tibia y peroné $150 mil, lesiones crónicas de espalda sector dorsolumbar $100.000, rotura de manguito rotador más problemas ligamentarios de ambas rodillas, $120.000, quebradura expuesta de huesos largos $250 mil en personas menores de 30 años.

En tanto, el neuquino por adopción indicó que él opta por la intermediación directa con el cliente y hacer un seguimiento sobre las notificaciones de las ART para que no renuncie a algún ningún tipo de derecho. “En los grandes estudiosno tienen la calidez de ser atendidos por el titular, que en definitiva es el que soporta la responsabilidad profesional”, señaló.

El letrado describió por qué es importante la intervención inmediata del abogado con el accidentado y aseguró que lo empleados petroleros son muy "maltratados". “Las aseguradoras en Neuquén y Río Negro, en donde hay muchas enfermedades de columna por el levantamiento en boca de pozos petroleros, en el personal que hace desmonte y montaje de equipo, las ART no controlan las condiciones de salubridad de estas personas. Y sucedido los tres años como dictamina el decreto 492014 una persona de 27 o 28 años con cuatro años de ejercicio en el pozo tiene la espalda destruida. Y eso es uno de los temas que estamos trabajando muchísimo”.

La ayuda del abogado carancho

En uno de los centros de traumatólogos ubicado sobre calle Fotheringham por la mañana y la tarde se puede detectar a un grupo de “caranchos”, que suelen estar a metros de los accesos.

“Esas personas asesoran mejor al damnificado de lo que lo pueden hacer adentro. Muchos de los médicos que trabajan para las ART son funcionales a los intereses de las aseguradoras, hacen disminución de riesgo empresario. Entonces, ese tipo que está afuera brindando un asesoramiento a la persona que está lesionada, quizás le está dando abriendo los ojos ante esos médicos que trabajan para una prestataria médica que está contratada en su totalidad para las ART. O sea, son empleados directos. Esto significa que el mayor ingreso para ese tipo de centros, estimo que es para las ART porque atiende casi exclusivamente para ella”, se explayó Guillermo.

“Es perverso. Es un sistema de ‘te hago calorcito acá, te paso la mano por la espalda que se te va a pasar y vos el quilombo ya lo tenés encima cuando la hernia es inoperable. Y cuando la hernia es inguinal, hay que pedir la inconstitucionalidad de la legislación que prohíbe que vos puedas reclamar ese tipo de hernia. Porque los esfuerzos con la parte del abdomen también se hacen muchísimos en los pozos (petroleros) y no te los cubre la ART”.

En ese ámbito, los riesgos están latentes y los “aprietes” o situaciones de mucha tensión pueden suceder. Mercapidez aseguró que en su época de “carancho” recibió amenazas anónimas. Ese episodio lo vivió trabajando en Buenos Aires por meterse en zonas que no le correspondían.

“Fue por ir a buscar un caso a Lugano, Villa del Parque y Lanús. Como tenía matricula de Provincia me estaba metiendo en lugares que no eran los míos. Recibí amenazas y aprietes. Por muchísimo tiempo tuve que tener portación de arma y llegué a tener custodia. En los mayores siniestros en donde hay amputaciones o pérdidas grandes, el interés por tomar el tema es muy grande. Es una profesión en donde el abogado que trabaja en accidentología se cuida mucho. Es como en el film ‘El abogado del diablo’ Keanu Reeves (protagonista) gana una audiencia y Al Pacino (otras de las figuras) le expresa ‘Que no te venga venir muchacho, cambia esa cara de casanova del sur’. Tuve la cara de casanova del sur, me vestí de Hugo Boos, tuve el descapotable a los 26 años y renuncié a eso porque el grado de exposición hace que la gente se asuste. Aprendí con los años que la mejor manera es tener contacto directo con la gente y hacerlo sentir que vos también fuiste un laburante y sufriste un accidente. Me recibí de abogado habiendo sido mozo y laburando en obras. Por más que me ofrezcan nunca sería un abogado de una ART. Mi lema en esta sociedad es ser un abogado de la gente para defender sus derechos”, relató.

Su vuelta a Neuquén

“Cuando regresé a Neuquén en el 2005 pasé situaciones feas con gente de poder, de empresas, como de ponerme a alguien a hacerme perseguir, de saber data personal, de recibir mensajes en el celular de mi señora. Gracias a dios desde los 35 años estoy más tranquilo, manejo un volumen grandes de laburo”, acotó Mercapidez, quien tiene un estudio jurídico en Buenos Aires, que se dedica a la parte penal y en Accidentología.

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La figura del carancho está mal vista ante la sociedad ya que parece que ese intermediario se aprovecha de la gente. Sin embargo, para el abogado es una apreciación “errónea”.

“Generalmente los abogados actúan con un poder. En los grandes estudios la gente apodera a un abogado, le confiere un mandato y éste actúa ante la Justicia. Ese mandato implica que el abogado pueda rendir cuentas. Eso el escribano se lo informa a la gente al igual que al juez de Paz. Siempre la carta que tiene la gente, que otorga un mandato para que le lleves el accidente, es pedir la rendición de cuentas. Si la gente no lo hace, los derechos y las leyes se presumen conocidas por todos. Yo no puedo salir a decirle a la gente de que tienen la obligación de pedirme la rendición de cuenta. En virtud de eso, no conozco en Neuquén casos donde los abogados se hacen ceder los derechos económicos de un juicio. Esto qué implica; un delito que se ha dado a lo largo y que está sancionado penalmente”, explicó.

Y admitió que existen asuntos donde una familia luego de firmar con un carancho se ha quedado con las manos vacías. Justamente, Mercapidez indicó que hay denuncias penales y que hubo casos en donde al abogado se le ha sacado la matrícula porque se ha quedado con la indemnización de la gente. “Eso pasa en urbes muy grandes en donde el carácter del abogado es muy aspiracional. Acá en Neuquén te liquidan a nivel profesional porque enseguida sale a la luz cuando hay una irregularidad. Somos un sociedad chica en donde nos conocemos los abogados y los jueces o te cruzas en el café con los abogados que hacen penal”.

Características de los caranchos

Si hay que hablar de apariencia y gestos, Mercapidez reveló que el carancho es un tipo simpático y que por lo común está mejor vestido que el abogado en sí. Estos personajes viven el día a día, es un tipo que no está registrado y cobra en negro. Habitualmente no tienen muchas obligaciones y pasan una vida ligh.

“En Neuquén había un conocido de apellido Coria que fue toda un leyenda. Su aspecto era el de un abogado, se manejaba en un Jaguar y trabajó para grandes estudios y sabía intermediar muy bien con las aseguradoras. Él era un tipo que vino a Neuquén de afuera y ya falleció. Igualmente, el perfil actualmente ha caído mucho. El carancho antes era un tipo de traje que llegaba a tomar café con los directores de los hospitales. Un tipo formado, ahora hay mucha gente que no entiende lo que explica. Vivimos en una sociedad con mucha información pero con poco conocimiento”, concluyó.

Si bien la imagen y el accionar son polémicos, el carancho asesora a todo el mundo. No existen las escalas sociales, a pesar de que la mayoría de las personas que pueden acudir por sus servicios son de la clase trabajadora o personas vulnerables con pocos estudios. Los caranchos sobrevuelan todo el tiempo y comen lo que tienen a mano. Una y otra vez. A veces puede salir bien y otra no en una especie de submundo oscuro, en donde los actores son muchos y están conectados.

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