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La Mañana Gisèle Pélicot

El caso Gisèle Pélicot: la vergüenza está del otro lado

La francesa de 72 años escuchó la sentencia contra su ex marido en un juicio por violación que ya es un ícono para el mundo.

Existe un improperio en el habla inglesa que tiene un efecto contundente. "Shame on you": que te dé vergüenza. Es una frase que disciplina increpando a la ética interna, a la conciencia individual que, en realidad, se moldea siempre en base a los juicios sociales que nos rodean.

Cuando se conoció el espeluznante caso de violación que se juzgaba en Francia, la víctima de 72 años, Gisèle Pélicot, llegó a los tribunales con los ojos cubiertos con gafas oscuras. Dijo que había decidido cambiarse el nombre después del proceso, pero tuvo la valentía de permitir un juicio a puertas abiertas, para que la sociedad mire a la cara a los acusados, esos que sí deberían estar avergonzados.

Quizás por respeto a esos anteojos oscuros o quizás por nuestra propia vergüenza, costaba resumir los hechos que motivaron el juicio: Dominique Pélicot, su esposo por casi cuatro décadas y padre de sus tres hijos, drogó a Gisèle por diez años para violarla y permitir que al menos 50 hombres hicieran lo mismo mientras él filmaba la escena.

En 65 días de juicio, la mujer se enfrentó a sus abusadores por decenas, mientras se exponía su intimidad con las filmaciones y el mundo observaba ese espiral de degradación ultrajante que la mostraba como un simple objeto. Pero un día, alguien le dijo "Merci, Gisèle" y ella se sacó los lentes oscuros.

Hoy, con 51 condenas, que incluyen 20 años de cárcel para su ex marido, el rostro de Gisèle aparece en las portadas de revistas y en ilustraciones que la muestran como un ícono de los que sufrieron abuso sexual y tienen el coraje para resignificar su papel de víctimas.

Del otro bando, su marido y 50 violadores de ese pueblo francés. Carpinteros, camioneros o bancarios con nombres y apellidos expuestos a todo el mundo, con hijos, con parejas, y que se cubrían hasta el último centímetro de su rostro en los tribunales de Aviñón. A ellos, sí. Que les dé vergüenza.

Gisèle dijo que esos diez años la destruyeron, pero nunca se arrepintió de abrir las puertas del juicio. Ni feminismo ni valentía, sólo la determinación de que la sociedad evolucione en base al respeto mutuo. Hoy, mira al mundo a la cara y sonríe: sabe que la vergüenza está del otro lado.

Declaraciones de Gisele Pélicot

Declaraciones de Gisele Pélicot ante los periodistas.

El caso y las condenas por violación

La justicia francesa se pronunció en un fallo histórico este jueves. Condenó a 20 años de prisión a Dominique Pelicot por drogar durante una década a su entonces esposa Gisèle Pelicot para violarla junto a decenas de desconocidos. ”Respecto al conjunto de los hechos lo declaramos culpable de violación con agravantes”, declaró el presidente del tribunal de Aviñón, Roger Arata.

El acusado de 72 años recibió la declaración de culpabilidad en pie y sin expresar ninguna emoción. A lo largo del procedimiento judicial nunca negó haber drogado a la mujer entre 2011 y 2020. Sin embargo, su abogada Béatric Zavarro aún esperaba este miércoles, en declaraciones a la agencia AFP, que el tribunal "se alejara" un poco de esta pena y tuviera en cuenta los "traumas" que su cliente sufrió durante su infancia, incluida una violación a los 9 años.

Todos los acusados en este histórico proceso han sido declarados culpables por el tribunal, en su gran mayoría por violación agravada.

La víctima, Gisele Pélicot, es aplaudida a la salida del tribunal.

La víctima, Gisele Pélicot, es aplaudida a la salida del tribunal.

Aunque Dominique Pelicot admitió los cargos que se le imputan, la mayoría de los demás hombres juzgados niegan que lo que hicieron fuera una violación.

Los demás condenados son de perfiles variados y la mayoría procede de un radio de 50 km de Mazan, el pueblo de los Pelicots. El hecho de que sean bomberos, guardias de seguridad y camioneros les ha valido el apodo de Monsieur-Tout-Le-Monde (Señor Cualquiera).

Aunque la mayoría había alegado que, al tener el consentimiento de su marido, pensaban que se trataba de un juego sexual con un "matrimonio libertino" -y, por lo tanto, no era violación lo que estaban haciendo- el tribunal ha desestimado estos argumentos.

Los condenados tienen ahora 10 días para apelar el fallo en su contra.

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