Hay fotos que tienen una mágica y extraña conexión con distintos episodios de la historia. Un día aparecen, así como de la nada, y la trama de cabos sueltos comienzan a atarse hasta entrelazar hechos aislados que conforman un gran relato del pasado.
De casualidad me topé con una antigua foto de San Martín de los Andes, de 1938, publicada en un grupo de apasionados por la historia neuquina en la red social Facebook. Lo que buscaba el administrador del grupo era que la gente pudiera identificar a un hombre que posaba junto a dos mujeres jóvenes en el mirador Los Arrayanes, con el lago Lácar de fondo.
Mirando los comentarios que hacía la gente me llevé una gran sorpresa. En menos de tres días, alguien había escrito sus nombres. Los familiares y amigos de los protagonistas terminaron de componer la historia.
Quienes posaban en aquella postal era Ramón Moreno Torres, un comisario de San Martín de los Andes junto a su hija Aída Moreno y una amiga de la joven llamada Ita Guiñazú.
Un familiar directo de Aída –hoy, el yerno de la joven- me contó a algunos detalles de la familia. Me dijo que Moreno Torres había llegado de Córdoba a principios del siglo pasado a la cordillera neuquina. Recordó que era un hombre culto y con tan buena preparación, que inmediatamente le ofrecieron el cargo de comisario de San Martín de los Andes, donde desempeñó sus funciones durante varios años.
Después siguió su vida en distintos lugares del territorio trabajando para la fuerza. Conoció cada rincón de Neuquén hasta que murió joven, en 1946, ocho años después de tomada aquella fotografía.
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Si hay una parte de la historia neuquina que me apasiona es la sangrienta y trágica fuga de presos de la U9, en 1916. Creo que es uno de los hechos más importantes del pasado local por todas las derivaciones que tuvo: los crímenes que se cometieron durante el escape, el fusilamiento de presos en el paraje Zainuco, el asesinato de Abel Chaneton poco tiempo después y la increíble aventura que protagonizó Martín Bresler, el único preso que logró la libertad.
Bresler fue perseguido por la Policía hasta la frontera, logró cruzar a Chile y a partir de allí siguió un periplo extraordinario. Se fue a Estados Unidos, se enroló en el Ejército, peleó la primera Guerra Mundial, fue ascendido con el grado de sargento y cuando parecía que su destino final sería San Francisco (California), ciudad donde se había radicado con su familia, cierto día decidió volver a Neuquén para entregarse, ya que consideraba que todas las acusaciones que había en contra suya eran mentiras.
En 1924 Bresler se embarcó como marinero rumbo a Chile, decidido a presentarse ante la Justicia. Apenas cruzó la frontera por el paso Hua Hum, se entregó a la Policía. Quien lo recibió y lo detuvo fue Ramón Moreno Torres, el hombre de la foto antigua que apareció tirada en un conteiner de basura y que gracias al aporte de las redes sociales se logró reconstruir la historia.
Hay detalles precisos de aquel encuentro con el comisario y el preso arrepentido que publicó Angel Edelman en su libro “Recuerdos Territorianos”.
“…Moreno Torres procuró hacer menos penosa la situación de Bresler, que vino a presentarse desde el extranjero, llevando sus favores al punto de garantizar de su peculio la compra de ropa en una casa de comercio, pues que venía desprovisto y sin recursos. Lo hizo conducir con custodia directa hasta Zapala, para ahorrarle rigores de aseguramiento en las comisarías intermedias, autorizando que hicieran un recorrido más largo y fuera de la ruta habitual para que se alojaran al cabo de la primera jornada en la residencia de una hermana de Bresler (casada), que le brindó las confortantes efusividades propias de tan larga separación y el apoyo necesario para su defensa”, relató el ex gobernador de Neuquén.
El final de la historia de Bresler es conocida. El preso que lideró aquel escape fue encarcelado y posteriormente internado en el “Hospicio de las Mercedes” (actualmente hospital neurosiquiátrico Borda) donde murió luego de 16 años de encierro.
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Hay fotos antiguas que parecen aisladas en el tiempo, pero que tienen una mágica conexión con acontecimientos que marcaron puntos de inflexión en la historia de los pueblos. Y un día surgen de golpe, así de la nada.
Un hombre posa junto a dos jovencitas en la cordillera neuquina con el lago Lácar de fondo, en una postal familiar. Parece un vecino más de San Martín de los Andes junto a dos mujeres. Una postal antigua como tantas.
Recién hoy sabemos que 14 años antes de haberse tomado esa fotografía, aquel hombre de gesto sereno que mira el paisaje fue el comisario que apresó y hasta tuvo un gesto de humanidad con Martín Bresler, el célebre loco aventurero, el prófugo más buscado en la historia policial neuquina.
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