La paradoja: todos los sectores se alinearon a Rolando Figueroa, que los derrotó en abril del año pasado. Se cumplen 9 años de la fórmula ganadora que compartió con Omar Gutiérrez.
La discusión respecto al reclamo por los fondos no asignados a las universidades nacionales fue el detonante que encendió la mecha de una profunda crisis partidaria que no tiene antecedentes en la historia del Movimiento Popular Neuquino (MPN).
La interna planteada a partir de las declaraciones de la diputada provincial Daniela Rucci, con la posterior respuesta del legislador nacional Osvaldo Llancafilo, es sólo una muestra del desconcierto y la falta de conducción que atraviesa el MPN en la actualidad.
Un día como hoy, pero 9 años atrás, el partido provincial, a través de la fórmula de Omar Gutiérrez y Rolando Figueroa, ganaba las elecciones para la gobernación de Neuquén, tras imponerse a Ramón Rioseco y Horacio Quiroga, sus principales competidores.
El resultado tuvo ribetes de plan cumplido de forma exitosa: en menos de un año, el mentor de aquella fórmula, el ex gobernador Jorge Sapag, logró instalar a su ministro de Economía para que lo sucediera en el cargo, impedido de presentarse por una re-reelección.
Lo que nadie imaginó, por ese entonces, fue que aquel consagrado vice se terminaría convirtiendo mucho tiempo después en quien le propinaría al MPN la peor derrota electoral.
Antes de asumir, en diciembre de 2015, Figueroa comenzó a marcar sus diferencias con Gutiérrez, lo que generó una relación muy tensa durante esos cuatro años de gobierno, y donde el vice ya avisaba que no iba a esperar otro período porque en su proyecto político lo siguiente era la gobernación.
Perdió las internas del 2019, pero no se dio por vencido. Volvió a la carga, jugó por fuera del MPN y, finalmente, el 16 de abril del 2023 su cometido se convirtió en objetivo cumplido.
Crisis
Desde ese momento hasta ahora, el MPN tambalea como un boxeador en el ring al que le aplicaron un golpe al hígado, y que necesita agarrase de las cuerdas para no caer.
Perdió la mayoría de las intendencias, sacó el porcentaje más bajo de votos de su historia en las últimas elecciones nacionales y no tiene vida interna partidaria a través de la Junta y la Convención del partido, a excepción de reuniones aisladas y poco convocantes.
Hoy, su figura más destacada debería ser el intendente de Neuquén, Mariano Gaido. Pero este último eligió transformarse aliado de Figueroa y no de contra figura del actual gobierno, pensando en el 2027.
Gutiérrez, en su rol de presidente del partido, no tiene exposición pública y el último candidato a gobernador del MPN, Marcos Koopmann, menos todavía.
En una entrevista con LMN y con motivo de cumplirse un año de la derrota electoral del 16 de abril, Jorge Sapag, creador del sector Azul y principal referente de este espacio, aseguró que el “MPN está de pie” y apuntó de que no se deben buscar “culpables”, sino las razones de ese duro revés en las urnas.
Lo dijo en referencia al sector Azul y Blanco de los petroleros, que conducen Guillermo Pereyra y Marcelo Rucci, espacio que tuvo un comportamiento oscilante respecto a los acuerdos políticos que fue tejiendo, y que explican parte de los chispazos de estos días entre Daniela Rucci y Osvaldo Llancafilo.
Acuerdos y desacuerdos
Los petroleros habían sellado un acuerdo electoral con el sector Azul del MPN para las elecciones del 16 de abril del año pasado. De allí surgió, entre otras cosas, que Rucci fuese ungida como primera candidata a diputada provincial. Pero después de la derrota a manos de Figueroa, Pereyra y compañía fueron de los primeros en señalar los errores cometidos que llevaron a ese resultado electoral.
Y no tardaron ni un mes en armar otra alianza, en este caso con Figueroa, que los llevó a apoyar a los candidatos a intendente que en ese entonces el gobernador electo definió para cada localidad, y lograr el respaldo de éste (al retirar su candidato) a la reelección de la petrolera Norma Sepúlveda en Rincón de los Sauces.
En la actualidad, todo el MPN, de manera implícita o explícita, se alineó detrás de Figueroa. Así lo hicieron los intendentes, el bloque del partido provincial en la Legislatura y el diputado nacional Osvaldo Llancafilo.
De hecho, la totalidad de los proyectos enviados por el Ejecutivo que lograron sanción en la Legislatura neuquina tuvieron el respaldo de los diputados y diputadas del MPN.
Y en el Congreso Nacional, Llancafilo no hace ninguna movida sin el aval de Figueroa. De esa forma se manejó en el tratamiento de la ley Bases y así lo hará cuando en los próximos días se tenga que analizar otra vez esta normativa.
Figueroa absorbió dentro de su propio proyecto (Comunidad) al MPN. En política nunca se sabe pero, por ahora, da la sensación que la suerte del viejo partido provincial, hoy envuelto en una profunda crisis de identidad, está atada a lo que defina a futuro el actual gobernador de la provincia.
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