El Principito fue publicado por primera vez por la editorial neoyorquina Reynal & Hitchcock, el 6 de abril de 1943, en inglés. Al cabo de 80 años, el texto del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry fue editado en más de 250 lenguas y acumula más de 140 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.
Para la Patagonia, Saint-Exupéry no solamente es significativo por su rostro literario, sino también por su dimensión aventurera que lo llevó a ser uno de los primeros en explorar los desconocidos cielos del sur argentino.
Como piloto de la compañía Aeropostale, asumió la responsabilidad de dar el visto bueno final a la ruta que uniría, en una primera etapa, Bahía Blanca con Comodoro Rivadavia, en 1929.
Luego, “Tonio”, tal como lo llamaban sus amigos, describió en dos de sus obras, Vuelo nocturno y Tierra de hombres, las andanzas por estas latitudes.
San Antonio Oeste era una de sus paradas obligadas para repostar y así lo plasmó claramente en Vuelo nocturno. La localidad, más recientemente, bautizó al aeródromo local con su nombre.
A bordo de su avión Lightning P 38, el 31 de julio de 1944, el creador de El Principito, partió de Bastia (Córcega) rumbo a Grenoble (Francia) con la misión de fotografiar las posiciones de las tropas alemanas que ocupaban el sur de Francia. Media hora después de despegar, la máquina desapareció de los radares.
El gran dramaturgo neuquino Alejandro Finzi le dedicó su magistral obra Patagonia, corral de estrellas o el último vuelo de Saint-Exupéry, dándole a Tonio un territorio de merecida inmortalidad.
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