Compitió en la primera fiesta provincial del Mate y el Pan Casero. Entre cebadas, nervios y orgullo, este chico de Las Ovejas llevó en su mate la memoria de su papá. Una historia de dolor, esperanza y norte neuquino.
Las tradiciones se heredan y se llevan en la sangre, así quedó demostrado el pasado 18 de julio, cuando el gimnasio municipal de Las Ovejas se llenó de aroma a pan casero, yerba y charlas. En ese escenario, entre adultos con años de experiencia, se subió Derek. Tenía 10 años, la campera de los Chicago Cubs, los anteojos grandes y el mate en la sangre.
Porque las tradiciones no se enseñan con palabras. Se heredan. Se maman. Y Derek lo sabe: en cada mate y en cada cebada honra la memoria de su papá, al que no conoció. Eso es el norte neuquino. Es familia más allá de la vida. Es entender que lo importante es que estén presentes en el corazón.
Compitió en la categoría Mate Dulce en la primera edición de la Fiesta Provincial del Mate y del Pan Casero. Salió en tercer lugar. Y se ganó algo más grande: el orgullo de todo un pueblo.
Isabel: "Mi luz en tanta oscuridad"
La voz se le quebró por completo a Isabel Parada. Es la abuela materna de Derek. Y también su debilidad. "Mi nietito se llama Derek Yamil Alexander Parada. Ha crecido al amparo de la familia y con el estigma de no haber conocido a su papá. Hoy lo conoce por una foto en la pared y por las palabras de su mamá y de su familia que le hablan todo el tiempo”, relató con angustia. Sin embargo, el niño ya trae en sus genes la impronta de su padre.
Yamil Meade tenía 21 años. Falleció el 1 de enero de 2016 en el río Nahueve. Fue a festejar año nuevo con la familia y un remolino se lo llevó. Su tío Adrián le alcanzó a agarrar la mano, pero el torbellino se lo quitó.
Cinco días después, el 6 de enero, nació Derek. "Regalo de reyes", dijo Isabel. Tras lo cual remarcó con una frase muy potente y emocionante: "Yo le digo mi luz en tanta oscuridad en ese momento".
No obtuvo el apellido de su padre. "Había que desenterrar su cuerpo", contó Isabel con la crudeza de quien vivió el golpe.
El niño vive con su mamá Marilén Parada y con su abuela. Es un niño cariñoso, educado, criado con amor, valores y respeto. Muy creyente en Dios. “Antes hacía un programa radial cristiano y sueña con retomarlo”, expresó la abuela.
Sin embargo, hay algo que duele mucho más: "Siempre que charlamos me dice: “abue ¿será que yo algún día escuche la voz de mi papá?". Y es una búsqueda constante”, admitió con tristeza. Un audio, un video. Algo que le haga escuchar esa voz de quien solo conoce por fotos y relatos.
A pesar de todo, Derek compitió. "Estaba chocho, feliz. Decía abuela me gané el tercer puesto. Y eso que por los nervios se me había olvidado hasta el nombre de la yerba", señaló Isabel los sentimientos de su único nieto.
Marcos: el amigo grande
Alejandro Marcos Retamal trabajó más de 20 años en la Policía del Neuquén. Hoy está jubilado. Y es compañero de vida de Isabel.
Pero para Derek es algo más: es su amigo. Su compañero de mates. El adulto con el que habla de igual a igual. "La historia comenzó cuando él tenía cuatro o cinco años. Era el primer día que nos veíamos, fuimos al anfiteatro. Él quería un agua. Fuimos donde Navarrete y él me dio la mano. Apenas me llegaba a los dos dedos de lo chiquito que era", recordó Marcos.
Desde aquel momento no se soltaron más. Juegos, charlas, taekwondo juntos. Mate a la tardecita afuera. "Él siempre me dice: vos te reís porque sos mi amigo. Una vez me dijo: yo quiero que te enojes. Porque yo no te conozco enojado", contó la anécdota entre risas.
También hubo celos. "Una vez nos tenía que sacar una foto a los dos y me partió la mitad a mí. No salí en la foto. Medio guardabosques había sido. Ese día anduvimos peleados, pero al ratito nos hicimos amigos de vuelta", añadió.
Marcos fue quien lo acompañó a la fiesta del mate. "Su abuela nos tiró la idea y él dijo bueno enseguida", recordó.
Y el hombre tiene una opinión clara sobre esta tradición: "El mate es algo importante porque hace a las tradiciones del pueblo argentino. Es la charla, los buenos consejos y reírnos de pequeñas cosas. Espero que los niños antes de tomarse una gaseosa prefieran tomar un mate y compartirlo con sus abuelos. Ellos prestan atención. Es parte de nuestra cultura neuquina y argentina", finalizó.
Derek, en primera persona
Y él habla. Con 10 años y la voz firme. "Pienso que Marcos es un muy buen amigo y que siempre me ha acompañado. Siempre está ahí para apoyarme y me corrige cuando me equivoco. Es muy especial para mí”, sostuvo el niño.
A continuación, relató algunas inseguridades que su amigo le ayudó a superar. Al respecto indicó que “yo antes era muy indeciso con lo que quería hacer. Jugaba al fútbol y quería ser delantero. Después quise ser arquero y él me compró mis primeros guantes. Me ayudó a entrenar y a practicar para que yo después sea un arquero”. Como esos amigos de fierro solo lo hacen, le dedicó un tierno mensaje: “Siempre ha estado conmigo en las buenas y en las malas".
Derek va a quinto grado en la escuela 30 “Justo José de Urquiza”. Su hoja de vida deportiva dice que compite: en taekwondo, juega fútbol y básquet.
Sueña con ser arquero. También pastor. Y comerciante. "Quiere estudiar administración de empresas", contó la abuela entre risas. "Los niños van cambiando sus opciones a medida que crecen", admitió.
¿Y el mate qué significa?, se le preguntó al pequeño y rápidamente y con toda seguridad respondió: "Para mí el mate es algo muy lindo y una tradición muy importante argentina. Porque es algo para compartir y para disfrutar".
Lo prepara mirando, aprendiendo. Sin técnica. "Sale en el momento", dijo. Como lo hacía su papá, que era muy matero y muy futbolero.
La palabra oficial: tradición que no se pierde
El gimnasio municipal de Las Ovejas se convirtió en un espejo del norte neuquino: abuelos amasando, jóvenes cebando y niños aprendiendo. En medio de todo, la figura de Derek Parada marcó un antes y un después.
La intendenta de Las Ovejas, Marisa Antiñir, lo miró competir y no pudo evitar emocionarse: "Ver a Derek de 10 años parado ahí, sin miedo, cebando para el jurado, me llenó el corazón. Él mamó esta tradición en su casa. La aprendió mirando a su mamá Marilén, a su abuela Isabel, escuchando las historias de su papá Yamil. Hoy él la quiere presentar hacia los demás”, relató. Y eso vale más que cualquier premio. “Porque cuando un niño decide cebar y tomar mate en familia, está diciendo que no quiere perder lo nuestro”, añadió la jefa comunal.
En la misma sintonía, destacó que “tener a un nene que hable sin vergüenza frente a tanta gente significa que desde la casa hay amor, hay acompañamiento. Es lo que hacemos todos los días: cebar un mate, compartir un pan, juntarnos alrededor de la mesa”. En el certamen hubo también muchos jóvenes que participaron en las categorías de Mate Dulce y Mate Amargo. También hubo chicas y chicos que amasaron pan con mucho amor y con ese sentido de pertenencia que tanto se necesita. “Las tradiciones ancestrales del norte neuquino siguen vivas, y en Derek y en su familia tenemos el mejor ejemplo de que se pueden sostener", cerró Antiñir.
Por su parte el secretario del Interior del gobierno provincial, Gustavo Coatz, participó de esta primera edición de la fiesta provincial del Mate y el Pan Casero. Fue jurado en varias rondas de mate, probó la infusión de Derek y luego se quedó a compartir la música neuquina de Lorena Riquelme. Llegó acompañado por su hija de 16 años y bailó cueca en el Gimnasio Municipal de Las Ovejas.
Sobre lo que vivió en la fiesta dijo: "Me fui de esta fiesta con el alma llena. Vine con mi hija de 16 años y bailé mi cueca porque no me quiero parecer, la siento bien alto en el pecho, siento bien alto mi norte neuquino". En tanto sobre el compromiso del Estado con las tradiciones agregó: "Desde mi persona y desde mi rol como funcionario les digo que estamos a disposición y con la mano tendida para seguir bregando para que las tradiciones persistan. Podemos respirar tranquilos porque en este festival hubo muchas almas jóvenes abrazando los usos y costumbres de la región". Y para finalizar sobre Derek y las nuevas generaciones remarcó: “Estamos orgullosos de este niño y de todos los jóvenes que mostraron en esta fiesta su talento y su amor por su familia y por sus tradiciones”.
El norte que no se apaga
La fiesta nació en 2019, desde el espíritu visionario del ex intendente Vicente Godoy, para revalorizar y perpetuar las costumbres ancestrales del norte neuquino. Hoy, como Fiesta Provincial, quiere abrigar esa esperanza: que las tradiciones están a buen resguardo. Solo hay que acompañar.
Y Derek acompaña. Con su mate dulce, con su sonrisa, con la foto de su papá en la pared y con la esperanza de algún día escuchar su voz.
En Las Ovejas entienden que la familia no termina con la muerte. Que un padre de 21 años puede seguir vivo en los guantes de arquero que regala un amigo, en la cebada de un nene de 10, en la torta rescoldo de una abuela de 81 años.
Porque en el norte neuquino el mate se toma entre generaciones. Y el amor, también.
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