Alejandro Nicola precisó la superficie del terreno en Autovía Norte y Ruta 67, pero la ordenanza que habilita el cambio de uso de suelo aún no se trata.
El estadio Neuquén Arena, el proyecto multipropósito que impulsa la Municipalidad de Neuquén, todavía no tiene una muestra contundente de avance, pero sí algunas confirmaciones sobre el lugar y las dimensiones, de parte del secretario de Infraestructura y Planificación Urbana, Alejandro Nicola.
En diálogo con Línea Abierta de LU5, el funcionario municipal precisó un dato hasta ahora inédito sobre el predio elegido para levantar el estadio. "Nosotros hemos definido ya la ubicación", dijo, y agregó que se trata de un terreno municipal en la zona norte de la ciudad, cerca de la intersección de Autovía Norte y Ruta 67. "Hay un terreno que es del municipio, que son unas diez hectáreas aproximadamente", detalló el funcionario.
La ubicación ya se conocía desde junio, cuando el municipio confirmó el traslado del proyecto desde la Isla 132 —su emplazamiento original— hacia ese nodo vial estratégico hacia Vaca Muerta. Lo que no se había precisado hasta ahora era la dimensión concreta del terreno, el dato que Nicola aportó, y que permite dimensionar mejor un proyecto del que hasta ahora solo se conocía la ubicación general.
El funcionario también repasó el estado del trámite administrativo que debe destrabar la obra. En febrero, durante la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, el intendente Mariano Gaido había anunciado que se trabajaría "rápidamente con las ordenanzas" para tener la licitación del estadio en marcha dentro del primer semestre del año.
Estadio Neuquén Arena: habilitar el cambio de uso de suelo
Nicola confirmó que ese trabajo aún continúa en esa etapa de evaluaciones. "Estamos trabajando en una ordenanza que hay que sancionar para habilitar el uso del suelo", explicó, un paso previo indispensable antes de avanzar con la licitación y la construcción.
Hasta ahora, al Concejo Deliberante en las últimas semanas, esa norma todavía no ingresó a tratamiento legislativo, lo que indica que el trámite sigue en una etapa preparatoria.
Se trata de una instancia similar, aunque en otro terreno, a la que atravesó el proyecto cuando estaba pensado para la Isla 132, donde la construcción dependía de un acuerdo con Cordineu, el organismo a cargo de esa isla, que nunca llegó a concretarse del todo.
Pero ahora, con la ubicación ya resuelta, el paso pendiente es estrictamente legislativo. Sin la ordenanza de uso de suelo aprobada, el proyecto no puede avanzar a la etapa de licitación.
El diseño del estadio, mientras tanto, se mantiene sin cambios respecto de lo anunciado en febrero: son 40.000 metros cuadrados distribuidos en cuatro o cinco niveles, bajo un esquema de asociación público-privada en el que el desarrollador construye a su costo y, al vencimiento del contrato de concesión, las instalaciones pasan a manos del municipio.
Espectáculos y un público de la región y el país
El nombre del proyecto fue difundido por el propio Gaido en referencia directa al Movistar Arena de Buenos Aires, un estadio inaugurado en 2019 cuya construcción demandó al menos 38 millones de dólares, cifra que hoy se toma como piso de referencia para pensar la inversión que requerirá la versión neuquina, aunque el municipio todavía no difundió un monto propio de inversión estimada.
El objetivo declarado de la obra es captar espectáculos internacionales, competencias deportivas de élite y grandes convenciones, en una apuesta por colocar a Neuquén como la principal plaza de eventos de la Patagonia, capaz de disputarle público a otras ciudades de la región.
Gaido había justificado la necesidad del proyecto citando la convocatoria que ya tiene la ciudad sin contar con infraestructura propia. Uno de ellos es la Fiesta Nacional de la Confluencia, que supera las 250.000 personas por noche, una cifra que —remarcó en su momento— está por encima de referencias nacionales como el Cosquín Rock.
Con la definición de las hectáreas, el municipio confirma que avanza en la planificación técnica del predio, al tiempo que continúa el trabajo legislativo necesario para que el proyecto pase a su siguiente etapa: la sanción de la ordenanza de uso de suelo y, después, el llamado a licitación que la gestión de Gaido había prometido para mediados de este año.
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