En 2014 La Anónima compró toda la cadena de los supermercados neuquinos. Con esa operación se iba una parte de la historia de la ciudad.
Las negociaciones venían dándose de manera discreta hace tiempo. En las calles el rumor se hacía más fuerte, pero nadie lo confirmaba. Finalmente, cuando promediaba el mes de octubre de 2014, se dio a conocer la noticia: La Anónima estaba a punto de comprar la cadena neuquina de supermercados Topsy.
El rumor había comenzado a circular a través de los empleados, por una comunicación formal que tuvieron con dirigentes de la firma. A ellos les reconocieron que existía la posibilidad de que el gigante centenario se quede con todo –o buena parte– del negocio que arrancó en 1978, cuando la ciudad comenzaba a dar sus primeros grandes pasos de crecimiento.
Topsy, una cadena que se extendía desde Villa Regina hasta Zapala, nació como un supermercado más, pero con la llegada de las grandes superficies comerciales, a fines de la década del ‘90, tuvo que buscar una estrategia para no desaparecer. Por eso comenzó a abrir pequeñas sucursales en distintos lugares de la ciudad y con esta atomización logró defenderse y hasta ganarle la pulseada a los más grandes que recién desembarcaban en la capital.
Un mes después, el 6 de noviembre, los dueños de Topsy y de La Anónima firmaron la carta de intención para que todas las sucursales de la empresa neuquina pasen a la centenaria cadena nacional.
El presidente de La Anónima, Federico Braun dijo en aquel entonces que el traspaso se haría efectivo a partir del 2 de febrero y que el gigante alquilará todos los locales y que se haría cargo de todo el personal que trabajaba en la cadena neuquina.
Braun aseguró que no debía haber motivos de preocupación por parte del personal, ya que a cada empleado se le respetaría el cargo, el sueldo y la antigüedad que tenía en Topsy. “No va a haber ningún cambio que no sea para mejor”, aseguró el empresario. “Tenemos 10.400 empleados trabajando con nosotros”, aseguró. También reconoció que el desembarco de la cadena Coto generó un fuerte impacto en las relaciones comerciales y aseguró que la principal razón de la compra era el crecimiento exponencial que exhibía Neuquén.
El fin de la marca Topsy
“Es una de las ciudades que más crece del país, y La Anónima tenía una presencia pequeña con sus tres locales, especialmente en relación con nuestros competidores. Hace tiempo que queríamos crecer. Nosotros teníamos cierto apetito por crecer y, en el caso de la familia (Sahores), porque por algún motivo u otro les costaba más que a nosotros poder competir con el grado de competencia que existe hoy en Neuquén”, indicó Braun.
Con la desaparición de la marca “Topsy” (la cartelería completa se iría cambiando con el correr de los meses, también se iba una parte de la historia de la ciudad de Neuquén y de aquel emprendimiento que nació a fines de los 70 cuando todavía no existían los grandes comercios y los sueños de crecimiento aún eran una utopía.
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