Empleadas denunciaron que desaparecen expedientes y hasta hallaron círculos de sal en el suelo. Acordaron poner cámaras para saber quién hizo los "actos de magia".
El caso es insólito, como muchas cosas que pasan en Centenario. Pero esta vez, un problema personal dentro de la Municipalidad, terminó con una mediación de los gremios, por supuestos actos de magia y brujería dentro del edificio y la colocación de cámara de seguridad en el ambiente laboral.
El tema viene desde hace tiempo en el edificio de la dirección de Recursos Humanos, ubicado en la esquina de Intendente Pons y Darriuex. Es una antigua casa alquilada por la comuna para oficinas, y tiene dos plantas.
Desde hace unos meses, en el cambio de gestión de gobierno de Javier Bertoldi a Esteban Cimolai, las trabajadoras (la mayoría son mujeres) de esa era denuncian que se sienten mal y angustiadas. Es que cada vez que llegan a las 7.30 de la mañana a trabajar aparecen círculos de sal en el piso y alrededor de las computadoras.
También, desaparecen cosas, expedientes, ficheros y archivos, algunos de ellos importantes, y donde se tramita la rendición de algunos fondos. Se perdió una caja importante, según pudo saber LMNeuquén.
El conflicto traspasó la barrera de lo interno, y por el reclamo de las mujeres, que llegaron a realizar retención de tareas y hasta un paro, tuvo que intervenir el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de Centenario (Soemc) y el gremio ATE.
“Recursos Humanos tiene un edificio en la planta baja y el primer piso y la semana pasada venían ocurriendo algunas cuestiones particulares que no se daban a conocer hasta que rebasó el vaso”, adelantó Ricardo Tabia, delegado de la Zona Este de ATE, que tiene injerencia en Centenario.
Brujería, política y dramas personales
Y acotó: “Al haber un cambio de gestión, cambiaron autoridades e ingresaron varias trabajadoras a cumplir funciones y comenzaron a suceder hechos en que de algunas oficinas empezaron a desaparecer papeles importantes, documentación, y ficheros”.
El problema empezó a escalar. Cada tanto, las trabajadoras hallaban “círculos de sal” en el suelo, es un conocido ritual de esoterismo, al que muchos relacionan con la brujería.
“Esto empezó a generar malestar porque había personal que se retiraba a la dos o tres de la tarde y después de ese horario quedaban personas que cumplían funciones, como jefa de área, directora y demás”, indicó Tabia.
Recursos Humanos tiene dos plantas y es una casona vieja perteneciente a la familia de un conocido médico de la ciudad. Durante la primera gestión de Cimolai tuvo un rango de secretaría y desde hace cuatro años hasta hoy, una dirección en la que conviven varios sectores.
“La gota que rebalsó el vaso fue que un día a la mañana las trabajadoras que ingresan a la oficina se encontraron con que había un círculo, en los escritorios, en el piso, de sal. Alrededor de los escritorios y computadoras. Hay compañeras que sintieron angustia porque estaban realizando actividades, por así decirlo, de magia en la cual eso generó un malestar y hubo un distanciamiento por parte de trabajadoras de quienes son responsables de Recursos Humanos”, dijo Tabia.
Un área fuera de control
La responsable de Recursos Humanos es Cecilia Magallanes, que depende directamente de la secretaría de Gobierno, Claudia Schell. Por esta situación se hicieron reuniones, planteos con una fuerte intervención gremial para saber quiénes son los responsables de haber hecho los círculos de sal.
“No entendían quiénes venían llevando estas acciones y actos e hicieron medidas de fuerza solicitando cámaras dentro de las oficinas de Recursos Humanos”, acotó Tabia.
Antes de hacer el acuerdo gremial con ATE y el Soemc, hubo otras reuniones con funcionarios, sobre todo para saber si todo estaba en orden desde el punto de vista legal, por eso le dieron intervención al abogado a cargo de la Secretaría Legal y Técnica, Gabriel Pavletic, de acuerdo al acta compromiso firmada el 24 de abril.
“Aparecía (los círculos de sal) a la mañana cuando llegaban las trabajadoras, a las 7.30 de la mañana y nadie era responsable de esas acciones y yo tampoco sé cómo llamarlo, generó malestar y tuvo que interceder parte del Ejecutivo”, sostuvo el gremialista.
Tabia contó que la situación interna en ese sector municipal pendía de un hilo en las relaciones interpersonales. “Estuvieron al límite de faltarse el respeto por eso se pidió la intervención con retención de tareas, hoy (por el miércoles) nos reunimos a las 7.30 y se resolvió la situación, llegaron las cuatro cámaras de seguridad en Recursos Humanos más un lineamiento de trabajo, para que se pueda resolver la situación”, dijo.
“Lo solicitaron las trabajadoras y acompañaron las organizaciones sindicales y el Ejecutivo también decidió implementar las cámaras para que se resolviera y si vuelve a ocurrir o desaparece papeles importantes, que se pueda visibilizar quiénes son”, sostuvo.
Según el delegado de ATE, nadie conoce (o sí pueden saber internamente) quiénes son las personas que hacen los círculos de sal o los actos de “magia o brujería” en la oficina de Recursos Humanos. Pero el sólo hecho de ver las figuras y saber las intenciones de los “trabajos”, las empleadas entraron en pánico.
“Son acciones que tienen un objetivo, no sabría decirte quiénes son las personas, y no supimos hasta el día de hoy pero con las cámaras podrán que quedar en evidencia”, sostuvo Tabia.
Indicó que las trabajadoras sintieron “angustia, la gran mayoría estaba llorando y había dos trabajadoras, es medio supersticioso, que se le hinchó la cara por una reacción alérgica”.
Hasta ahora nadie puede explicar bien los círculos de sal. Solo se sabe que la política juega en este misterio, y muchos más en la convivencia laboral.
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