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Idalia y sus grandes fotos del viejo Neuquén

Idalia Ligaluppi de Ocampos. Maestra Normal Nacional, poeta, fotógrafa: su padre era don Humberto de quién heredó el amor por la fotografía; recordemos que nos legó las fotos de los patios de la Gobernación y del puente carretero Neuquén-Cipolletti, entre tantas otras.

Por varias décadas, esta magia de la historia oral me ha permitido entrevistar a protagonistas o descendientes de hechos neuquinos y valletanos, y poder reconstruir y visibilizar historias ausentes en los archivos. Este es el caso de Idalia Ligaluppi, con la que me unieron muchas horas de conversación. También compartí la niñez con su hijo mayor, Nolo, pues éramos vecinos en la primera cuadra de la calle Alberdi, en el Neuquén de la segunda mitad del siglo XX.

Idalia es la hija menor del matrimonio de Humberto Argentino Ligaluppi y María Celestina Tacchi. Su original nombre fue tomado de una de las islas del archipiélago chipriote: en la isla que lleva su nombre hay un templo dedicado a Venus, en cuya puerta obran tres columnas rematadas con figuras de palomas, que constituye el símbolo de los que nacen allí.

Las entrevistas estuvieron plagadas de recuerdos, libros y objetos que construyen un importante patrimonio familiar. Entre ellos, se destacan los álbumes repletos de fotos tomadas por su padre y por ella misma. Son estas manifestaciones de la herencia paterna por el amor a los pinceles y a las cámaras fotográficas.

Idalia nació en La Plata, estudió como maestra en 9 de julio y se recibió en el Normal de Lenguas Vivas de Pehuajó.

Se casó en 1949 con un reconocido Profesor de historia llegado a estas tierras, el recordado Benedicto Ocampos. De su unión nacieron cuatro hijos: Juan Manuel Nolo, María Guadalupe, Emilio Ricardo y Pablo Mario, que les dieron nietos y bisnietos

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Idalia y maestras de la escuela N° 2. Fuente: archivo familia Ligallupi

Idalia y maestras de la escuela N° 2. Fuente: archivo familia Ligallupi

Militante peronista como su esposo y defensora acérrima de esos ideales, fueron dejados cesantes en 1955 con la Revolución Libertadora que derrocara al presidente Juan Domingo Perón. Se vienen a mi memoria muchas anécdotas que me narrara mi estimado profesor, en nuestras largas charlas de historia.

Idalia se jubiló como docente. Siempre escribió poesía, actividad por la que recibió premios y menciones, hasta llegar a presentar un libro en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en 2009.

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Idalia en la Feria del libro, 2009. Fuente: archivo familia Ligallupi.

Idalia en la Feria del libro, 2009. Fuente: archivo familia Ligallupi.

Desempeñó tareas docentes en escuelas primarias y se especializó en educación para adultos. Las fotografías nos muestran que integró el plantel de docentes de la vieja Escuela Nº 2 junto con Teresita Casado de Moreno, Nela Ruiz, la señora de Borgarello, Lala Jacobo de Cinquegrani y Lili Maqueda, entre otras.

En una de nuestras charlas, Idalia recordaba a algunos de sus alumnos. Por ejemplo, a Carlos Ramón, médico que aún ejerce la profesión, y a la Niña Judzik, farmacéutica reconocida de nuestra ciudad, entre tantos.

Incluimos a continuación un poema que Idalia escribiera a la vieja Escuela Nº 2, ante la trágica decisión de su demolición:

“Ya han derribado nuestra vieja escuela

y solo se ha quedado su recuerdo apretado en el alma.

¡Qué silencios de patios sin recreos!

¡Qué silencio de niños que se fueron!

¡Qué tropel de nostalgia acumulada

derriba el corazón y enturbia la mirada.

He llegado a tu calle, sin saberlo,

y he mirado hacia adentro, sin quererlo;

y he “sentido” voces de niños, apurando un recreo….

Y han temblado mis manos y mi cuerpo

como pájaro herido, sin remedio.

Porque aquello que fue, no está dormido…

Aquello… ya está muerto.

Sólo vive el recuerdo, tan querido,

¡escondido en el pecho de un maestro!

Idalia L. de Ocampos

27/6/79

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La antigua escuela N° 2: Avda. Argentina y Carlos H. Rodríguez. Fuente: archivo familia Ligallupi

La antigua escuela N° 2: Avda. Argentina y Carlos H. Rodríguez. Fuente: archivo familia Ligallupi

La fotografía, su gran pasión

Entre tantas actividades, podemos destacar su participación en los salones de fotografías “Fotógrafos de la Confluencia”, perteneciente a esa agrupación neuquina: heredera del amor al arte como su padre, don Humberto, Idalia era una gran fotógrafa. Poseía imágenes antiguas de gran valor. Recordemos que en esa época la profesión era una especie de odisea por temas de equipamiento y porque todavía no estaba en auge.

Su amor a la vida, su clara y privilegiada mente la hicieron continuar con múltiples tareas artísticas hasta hace unos pocos años: atesoraba muchos recuerdos en las fotos, de ella y de su padre, que matizaba con su gusto por escribir. Una mujer pionera que supo enfrentar dolorosas etapas de la vida con una tesonera y férrea razón de ser.

Fue destacada en marzo de 2010 con el reconocimiento a la mujer neuquina, distinción otorgada por el gobierno de la Provincia del Neuquén.

Hoy la homenajeamos con orgullo: Idalia partió de este mundo el 4 de marzo pasado. Nos ha dejado un legado de ideales irrefutables por los que luchó toda la vida. ¡Abrazos al Cielo!

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