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La Mañana Jaime de Nevares

Instrumentos de Dios: el padre Ítalo Varvello y la hermana Maruccia Deambrogio

El Hogar Rayito de Sol. Más de seis décadas trabajando para los necesitados. El padre Ítalo, un ilustre ciudadano neuquino que recibió tan merecido homenaje.

Hace muchos años entrevistamos a la hermana Mariuccia Deambrogio y pudimos observar la gran obra que vienen realizando en la capital neuquina.

Recordemos que, a principios de la década del 60, Jaime de Nevares se hizo cargo de nuestra diócesis ocupándose activamente de su organización. Varios jóvenes sacerdotes italianos llegaron a Neuquén por aquellos años. Ellos eran Héctor Galbiatti, Valerio Garlando y Arturo Giaccone. Luego arribarían los padres Ítalo Varvello y Graziano Cavalli.

Con ellos vino a trabajar en la diócesis parte de la sección femenina del mismo grupo. El Padre Ítalo, a poco de arribado a Neuquén, decidió, junto con la hermana Mariuccia, una de esas misioneras italianas, emprender un hogar a favor de los niños más necesitados. Rayito de Sol fue el nombre elegido para la obra, nombre que surgió de la siguiente anécdota: un joven le envió a don Jaime un muñeco Topo Gigio, y él a su vez se lo dio al padre Ítalo para sus niños. Al mirar la marca del juguete, decía Rayito de Sol. Al padre le gustó tanto el nombre que lo adoptó para el hogar. Con el tiempo, gracias a variados aportes y hechos afortunados, la obra creció notablemente para ayudar a los más necesitados.

El padre Ítalo había nacido el 29 de julio de 1929 en la localidad de Grana, provincia de Asti, Italia. Su padre se llamaba Filippo y su madre Ida Acuto. Tenía cuatro hermanos: Ángela, Alejandrina, María y Giuseppe (fallecido). Ingresó al seminario a los once años, en 1940, y egresó doce años después. Fue ordenado sacerdote en 1952. Había iniciado su vocación religiosa en parroquias de la diócesis de Casale Monferrato y en 1967 se trasladó a Neuquén.

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Padre Ítalo Varvello y don Jaime de Nevares.

Padre Ítalo Varvello y don Jaime de Nevares.

La Hermana Mariuccia

Mariuccia nació el 12 de abril de 1938 en Ozzano Monferrato, provincia de Alessandría, Italia. Su papá se llamaba José y su mamá Enriqueta Montiglio. Tiene un hermano llamado Juan. Desde noviembre de 1959 es laica consagrada en el Gruppo Missionario Nostra Signora Regina di Crea. “Ir a donde nadie va” fue la premisa que el Padre Vittorio Moietta imprimió en las jóvenes al disponerlas laicas consagradas de la Virgen de Crea.

Sus primeras misiones fueron en Génova y Rossano Calabro y en 1967 llegó a Neuquén a acompañar al padre Ítalo en tan colosal actividad: “Vinimos por tres años y nos quedamos cuarenta y cinco”, reveló hace varios años, cuando la entrevistamos.

En primer término, Mariuccia había misionado en el puerto de Génova (1960 a 1963), donde asistía a prostitutas brindándoles amor y consejo, librándolas de la calle y la ribera, a la miseria de vidas perdidas. También del flagelo de la sífilis que por entonces azotaba a la humanidad.

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Don Jaime De Nevares, el Padre Ítalo.

Don Jaime De Nevares, el Padre Ítalo.

Llamada “Hermana”

Por sugerencia de don Jaime y con el fin de evitar el riesgo de irrespetuosidades en sus largas recorridas por los barrios neuquinos, Mariuccia usó el apelativo “hermana” o “hermanita”, pues tenía un poco más de veinte años cuando llegó a este lugar. Nos contó que llegaron a la ciudad el 4 de febrero de 1967, y fueron a albergarse a una casa en el Barrio Bouquet Roldán.

Las tierras para el Hogar

El gran motivo evangelizador fueron los niños. Por ello recibieron del obispo don Jaime el terreno que Juan María Tognozzi, padre del doctor Jorge Bustamante-reconocido médico cardiólogo de la ciudad neuquina-, cedió con la condición de que levantara un santuario a la Virgen de Lourdes. Así lo hicieron y se construyó, en primera instancia, una vivienda para chicos menores de doce años. Luego la capillita, posteriormente un refugio y así se fueron sumando muchos más.

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Padre Ítalo y hermana Mariuccia.

Padre Ítalo y hermana Mariuccia.

La carpa y las peripecias

Mariucha: “comenzamos en una carpa: allí, en 1968, celebramos el primer casamiento”. Debieron soportar calores inmensos en verano y fríos penetrantes en invierno. Les faltaba el agua corriente, entre tantas cosas. Pero no desfallecían, continuaban con la tarea.

La mamá del Padre Ítalo.

En 1971, doña Ida viajó desde Italia a visitar a su hijo. Se gratificó al verlo tan enraizado en esta zona, acompañado de la “hermanita Mariuccia” y de la Divina Providencia.

Doña Ida arribó cuando la obra estaba en marcha: había tres pequeñas casas y un humilde templo. Inmediatamente se abocó a la tarea de montar una huerta en el fondo del lote para proporcionar alimentos frescos a sus protegidos.

El Jeep: largos trayectos.

Mariuccia recordaba que don Jaime había suministrado al padre Ítalo un Jeep con el que los misioneros recorrían las bardas y estepa neuquina mientras llevaban educación y evangelización. El padre jugaba con los varones y Mariuccia con las niñas. Además, ella colocaba inyecciones y realizaba tareas de enfermería. En una ocasión encontró un niño abandonado y se lo llevó al padre: esto reafirma el espíritu solidario de ambos. “Todo fue sin proyecto, Dios lo marcó” nos dijo. Cuando habían levantado una parte del Hogar, sus instalaciones fueron bendecidas por Don Jaime.

Hogar de Tránsito

En 1981, a la salida de una misa de gallo, la hermanita se encontró con una joven embarazada que le pedía caridad y techo. Por este motivo nació el Hogar de Tránsito, con el objeto de amparar a todas aquellas madres solteras y/o desamparadas. Con el tiempo se levantaron dos hogares de tránsito y departamentos para albergar madres. “A nosotros los pobres no nos está permitido tener hijos”, recuerda Mariuccia que una joven le expresó en una oportunidad.

Programa “Belén”.

En una de las amplias instalaciones del Hogar funcionaba el programa Belén, que acompaña a las mamás, dos veces por semana, y a los niños hasta los dos años para brindarles asistencia espiritual y material. Mariuccia recuerda que la doctora María del Carmen de Ingelmo, a la sazón Defensora del Menor, los alentaba constantemente a que continuaran la obra.

Taller de costura “Amanecer”

Una de las dependencias con las que nos topamos al recorrer tan colosal obra es el taller de costura, un lugar plagado de máquinas de coser, telas. Allí se abocan a trabajos solicitados y realizados por las mujeres que concurren al hogar. El nombre alude a “Resucitar con Jesús”, todas las mañanas, como Él lo hizo luego de estar crucificado.

Programa “Nuevo Horizonte”

Es un programa de ayuda para evitar el ejercicio de la prostitución, para darles salida laboral: les imparten la enseñanza de la costura. Había otro taller, de Nazareth, que funcionaba en el estadio Ruca Che. Era un centro de taller de calado, de costura para gente carenciada: todas las actividades se acompañaban con la enseñanza de catequesis.

“Un segundo domingo de adviento de la década del 90 golpeó a la puerta una señora: el motivo era que ofrecía el 10% de la ganancia de su trabajo de prostituta a la Virgen”. Mariuccia consultó al Padre Ítalo. “El padre dijo: no lo sé, es una persona que hay que ayudar”.

Fue así que la hermana le aceptó el dinero, lo atesoró cuidadosamente, pero no se lo dio a sus niños, sino que cuando esa mujer quiso empezar a estudiar peluquería, se lo devolvió para que pagara los estudios. La señora, sorprendida al recibir el dinero de vuelta por parte de la hermana, manifestó: “Ahí empecé a creer en la Iglesia”.

La radio Divina Providencia: radio católica que anuncia a Cristo.

El padre Ítalo fundó la radio Divina Providencia en la década del 90. Tenía una cobertura de cien kilómetros de distancia: la abría a las cinco de la mañana y la cerraba cada noche, durante dieciocho años. Estuvo pendiente de cada emisión, corrigió errores, sugirió temas y dirigió esta radio con alegría y firmeza.

Sus programas estaban atravesados por el anuncio de la palabra de Dios, las oraciones de la mañana y de la noche, el rezo del santo rosario, las noticias de la iglesia a nivel mundial, los desafíos de la iglesia en la Argentina, las noticias diocesanas y muchos temas más.

Además, emite parte de su programación tomando la señal de la EWTN, red católica mundial. De acuerdo con la programación de la radio, trabajaban en ella en los años en los que hicimos la entrevista: Aldo Altomare, Ester Silva, Eduardo Vidal, Ester Lorente, Lucrecia Casemajor, padre Gustavo León, Lucio Mansilla, Blas Barrera, Félix Cescato, Margarita Llosa, Marité Ramos, Susana Gandini, Javier Lamo, José Luis Sona, Carlos Narváez, Verónica Nieuwen, Olga Maldonado, Mirta Franzoni, Luis Grigor, Luchi Vásquez, Carmen Wiener, Giuliana Celeste, Cristian y Gabriel Dal Piva, Daniel Mamet, Gerardo Pastrán, Lilia y Lucrecio Hernández. Mirna y Carlos Dal Piva, entre tantos otros.

En la actualidad el Párroco es el padre Marcelo Reynoso y la Sra. Anahí Leiva es la Directora de Contenidos de la radio.

Numerosas anécdotas

Son muchas las historias que acompañan la historia de tamaña institución: Mariuccia nos contó que un buen día uno de los niños dijo “mi abuela es dueña de una casa que tiene plaza” —porque el Hogar tiene un lugar con hamacas y tobogán— “y mi abuelo es famoso por que va a la televisión”. Se referían, por supuesto, a Mariuccia y a Ítalo.

Instrumentos de Dios

Mariuccia nos advirtió muchas veces durante la entrevista que “toda esta obra se realizó sin proyecto, porque somos instrumentos de Dios. Agradezco todos los días a Dios porque sin merecerlo nos dio tanta confianza”.

El padre Ítalo falleció el 19 de mayo de 2012. Quiero terminar el relato con el mensaje que dejó a la comunidad, redactado en la clínica en donde estaba internado.

“En el retiro espiritual que estoy viviendo experimento todo lo grandioso y maravilloso que es vivir como dice la Biblia, unidos como hermanos…

Dios no es caprichoso, todo lo ha pensado, programado y realizado en el amor, si lo que estamos viviendo como comunidad sirve, aunque sea poquito, para sentirnos más amados por Dios y su hijo Jesucristo, y la protección de esta Madre Santísima, todo sea bienvenido.

No sé hermanos cuán largo será el camino, pero sé que será un camino provechoso, rico en frutos, y necesitamos tanto de frutos espirituales.

Les agradezco una vez más a todos los que están siguiendo nuestra experiencia y juntos la vivimos. Dios misericordioso los bendiga como hijos muy queridos y hermanos de Jesús, quién nos ha regalado en la cruz a la Mamá más Santa. Un abrazo, beso, y bendiciones grandes, grandes a todos. ¡Gracias!

Padre Ítalo, 29/4/2012

Los restos del Padre Ítalo se encuentran en el Campanario de la Parroquia, lugar en el que fueran depositados cuando era el Obispo Virginio Bresanelli. La hermana Mariuccia vive en el Hogar de Ancianos de las Hermanitas de los Pobres.

Este es el cristianismo con mayúsculas, que nos lleva a repensar el nuestro. Quizás ese sea el mejor homenaje que podamos hacerles al padre Ítalo y la hermana Mariuccia.

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