Jeffrey Epstein y Steve Bannon contra el Papa Francisco
Entre los correos de Jeffrey Epstein, se revelan mensajes de Bannon para debilitar al Papa Francisco y respaldar movimientos conservadores globales.
Desde hace unos días viene circulando en las redes el rumor de que, entre los archivos ventilados en el caso Jeffrey Epstein, habría correos entre este personaje y Steve Bannon con ataques al Papa Francisco. Hoy, en una nota de La Nación, fue confirmado por Elisabetta Piqué, una de las periodistas más serias y con mayor experiencia en el Vaticano.
Dice Piqué: “Según correos publicados en la última tanda de documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Epstein y el exjefe de campaña de Donald Trump, Steve Bannon, intercambiaron mensajes planteando financiar organizaciones católicas para incursionar en el Vaticano con la intención de deponer al papa argentino".
“Derribaremos a Francisco (Will take down Francis)”, le escribió Bannon a Epstein en un correo, en el que agregó que también debían atacar a Hillary y Bill Clinton; al presidente de China, Xi Jinping; y a la Unión Europea.
“La documentación publicada empieza a revelar que Epstein comenzó a financiar organizaciones benéficas católicas a través de su fundación. Además, envió a sus hombres a eventos del Vaticano, ya que estaba muy interesado en la ‘política exterior’ de la Santa Sede en materia de inmigración y en la lucha contra la propagación del populismo nacionalista".
Quién es Steve Bannon
En mi reunión con el Papa Francisco en 2019, escuché de su boca el nombre Steve Bannon, quien aparecía como un poderoso operador detrás del líder derechista italiano Matteo Salvini, un duro crítico del Papa Francisco. A partir de allí me interesé en investigar y escribir sobre este oscuro personaje.
Stephen Kevin "Steve" Bannon es un ejecutivo de medios estadounidense, estratega político, exbanquero de inversiones en la compañía Goldman Sachs y exdirector ejecutivo del portal Breitbart News. Se desempeñó como jefe de campaña de Donald Trump y luego como estratega jefe de la Casa Blanca hasta el 18 de agosto de 2017, cuando fue despedido.
Después de dejar la Casa Blanca, Bannon ha hecho campaña y apoyado a varios movimientos políticos europeos de derecha y extrema derecha. Estos incluyen el Frente Nacional de Francia, Fidesz de Hungría, la Liga del Norte de Italia y VOX de España, entre otros.
En nuestro vecino Brasil, participó como estratega de la campaña electoral de Jair Bolsonaro. Fundó en Bruselas la agrupación The Movement, una especie de internacional de extrema derecha con Trump, Bolsonaro, Salvini y Orbán como referentes. Dentro de la administración Trump, fue un fuerte opositor del acuerdo climático de París, persuadiendo con éxito al presidente para que se retirara de él, y principal promotor de sus políticas antiinmigratorias.
Es principal inversor de la consultora de datos Cambridge Analytica, que accedió a los datos de 50 millones de usuarios de Facebook para influir en su voto a favor de Donald Trump.
Se define a sí mismo como populista nacionalista, antiélites globalistas, pero defensor del libre mercado. Es antiinmigración hispana y musulmana, contrario a las políticas de género, al aborto y a los derechos LGBT. Firme defensor de la "guerra económica" con China, su enemigo virtual preferido es George Soros, por el apoyo que este brinda a políticas que él llama “marxismo cultural”.
Básicamente, es un gran estratega de la comunicación moderna. Aunque reniega del Silicon Valley, es un especialista en utilizar internet para la acción política. Ha descubierto el poder de las fake news y las maneja como nadie para influenciar campañas políticas.
Sabe jugar con los temores de la gente para ofrecer “recetas mágicas”: lo importante es decirle a los electores lo que quieren oír, reforzar sus ideas y crear un enemigo que sirva de amalgama. Lo suyo son los datos alternativos, la posverdad y la propaganda. “Estado profundo”, “globalismo”, “élites”, Soros, Bill Gates, OMS, 5G, son sus tips preferidos; donde aparecen estas combinaciones de palabras, detrás de ellas está Bannon.
Enemigo público del Papa Francisco
“El Papa Francisco es el enemigo, vaya y atáquelo frontalmente”, fue la sugerencia de Steve Bannon al líder de la Liga del Norte italiana, Matteo Salvini, en una reunión en Washington en 2016. El contenido de la reunión fue revelado por el periódico británico The Guardian en abril de 2019.
Salvini recogió el guante y se mostró muy crítico hacia Francisco, en especial por sus llamados a abrirles las puertas a los inmigrantes que se ahogan en el Mediterráneo. Incluso se mostró con una remera con la inscripción: "Benedicto es mi Papa", en línea con los religiosos conservadores que dicen desconocer a Francisco.
"Podés ir por Europa y el populismo se está propagando, y el Papa está simplemente muy equivocado", dijo Bannon en una entrevista con NBC.
La confrontación de Bannon con Francisco tenía varios frentes. En EE.UU., alentó y financió la corriente de oposición a Francisco liderada por algunos cardenales, como Raymond Burke y el arzobispo Carlo Maria Viganó, quien en una carta pidió la renuncia del Papa. Justamente, Viganó en esos días publicó otra carta, esta vez de encendido apoyo a Donald Trump, ante “el ataque que recibe de los hijos de las tinieblas y las élites del estado profundo”.
Burke es, además, un mentor del Tea Party, la extrema derecha estadounidense, vinculada a su vez con multinacionales de la energía y asociaciones antiinmigrantes. Para Burke existe una Iglesia y una anti-Iglesia; esta última estaría representada por el Papa Francisco, a quien acusaba de ser "herético".
En una entrevista con el diario El País en marzo de 2019, consultado Bannon sobre su relación con Burke y el grupo de cardenales anti-Francisco, respondió: “Conozco a esos chicos y sé que están decepcionados con el Papa Francisco, que continúa diciendo que el mayor problema del mundo es el nacionalismo y el populismo. No los pedófilos homosexuales o el Partido Comunista. En política internacional no es infalible, y lo que está haciendo es horrible”.
La última batalla que no pudo concretar fue la cesión en alquiler de un antiguo monasterio medieval a 110 km de Roma, alquilado a nombre del Dignitatis Humanae Institute (DHI) por un testaferro de Bannon, para poner su “escuela de gladiadores”, una suerte de "universidad o colegio del populismo" en el corazón de Europa.
Bolsonaro y el desembarco de Bannon en América del Sur
En agosto de 2018, cuando Bolsonaro todavía medía en las encuestas un 17%, los diarios anunciaban que el estratega de Trump, Steve Bannon, se sumaba a su campaña. El diputado Eduardo Bolsonaro reveló a O Globo: "Bannon se puso a disposición para ayudar (...). El apoyo (de Bannon) es con una sugerencia de internet, de repente un análisis, o interpretar datos, esas cosas".
Convocada por Eduardo Bolsonaro, el 8 de diciembre de 2018 se realizó en Foz de Iguazú (Brasil) la primera Cumbre Conservadora de las Américas, que reunió a varios representantes de la derecha y la extrema derecha de la región, con la intención de crear la filial del The Movement de Bannon. Entre los presentes en esa reunión estuvo un político chileno poco conocido en ese momento, José Kast, hoy presidente de Chile.
Yo escribía en 2020: "Todavía no tenemos el representante de Bannon, pero sí su discurso muy instalado en las redes. Y no es casualidad. Estamos observando el despliegue de Bannon, que busca su Bolsonaro argentino. Que, sin ninguna duda, deberá tener un perfil bien populista”.
Finalmente, con la misma fórmula que Trump, Bolsonaro y ahora Kast, en Argentina apareció Milei. El fracaso de los gobiernos progresistas en la región ha dado lugar al crecimiento exponencial de la nueva derecha que hoy padecemos.
Como bien explica Gonzalo Fiore Viani en su libro Crónicas sobre el populismo de ultraderecha: "Lo cierto es que mientras el progresismo parece hablarle sólo a las minorías, incorporando un discurso que tiene más que ver con la clase media urbana, sobreeducada y, paradójicamente, mayoritariamente blanca, Salvini, Le Pen, Orbán, Kurz o —fuera de Europa— Trump buscan interpelar a un actor político que parecía patrimonio del siglo XX: el trabajador, específicamente el desempleado, muchas veces debido a que su ámbito laboral se trasladó a algún país con mano de obra más barata. (...) Es innegable que, en los últimos años, la extrema derecha ha logrado volver a ser cool para algunos sectores de la juventud, recuperando incluso el elemento dinámico y antisistema del fascismo original. (...) Los extremismos logran interpelar de manera eficaz a los perdedores de la globalización. Captan el descontento con un discurso que arremete contra lo 'políticamente correcto', identificando un enemigo común como culpable de todos sus males."
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