Suyai Barrera es una bailarina neuquina de 31 años, madre de dos pequeños, que necesita la colaboración de la comunidad para reunir 300 mil pesos y poder operarse de forma urgente en una clínica mendocina especializada en cirugía ocular.
Desde la primaria necesitó anteojos para poder ver bien. A los 15 años comenzó a usar lentes de contacto y de ahí en adelante debió someterse a controles oftalmológicos de forma periódica. A mediados de año recibió un diagnóstico que la dejó helada: padece queratocono. Se trata de una enfermedad que le afecta a la visión, que es progresiva, degenerativa y que no tiene cura. De no practicársela puede llegar a perder la visión que le queda en uno de sus ojos.
Admitió que cuando fue al control no se dio cuenta que estaba perdiendo la vista cada vez más. “Me pusieron las letras y me hicieron la prueba del ojo derecho. Nunca veía hasta la última letra, sólo as de arriba. Eso era normal. Lo que pasó es que con el ojo derecho veía más o menos lo de siempre y con el ojo izquierdo, directamente no alcanzaba a ver ni la letra grande. Eso le llamó la atención al oculista”, relató Suyai a LMNeuquén.
El oftalmólogo le diagnosticó una patología que no suele darse a muchas personas, una cada 200 mil, y la envió a hacerse una topografía. Tras obtener los resultados, le conformó que tenía queratocono. “El estudio confirmaba que la visión de mi ojo izquierdo estaba comprometida en un 94%. Veo la mitad, con el ojo derecho. Con el izquierdo veo los colores, como manchones”, describió la joven que se dedica a la danza.
Desde el desconocimiento, lo primero que se le pasó por la cabeza fue preguntarle cuáles serían los pasos a seguir. Pero su respuesta fue contundente: “No Suyai, directamente hay que hacerte una cirugía”.
El ojo izquierdo es el que tiene comprometido, mientras que el derecho necesita una alta graduación. Contó que lo que la enfermedad le provocó fue que le creció la córnea de un momento a otro. Al ser progresiva y degenerativa, en un año empeoró su situación.
El diagnóstico se lo dieron el 1° de julio de este año. Las opciones para detener esa progresión en su único ojo que mantiene el visón era ir a Mendoza o Buenos Aires. Si bien lo podría hacer en la capital neuquina en el sistema público de salud, su especialista le recomendó que optara por alguno de esos dos destinos porque suele haber un tiempo de espera y ella no puede esperar porque si no derivará en un trasplante de córnea.
“Yo tengo el ojo muy comprometido. Allá en Mendoza me dijeron lo mismo: venías tres meses después e ibas directamente a trasplante de córnea”, agregó.
En la clínica mendocina la atendió una especialista en queratocono. Le dijo que tenían que programar una intervención quirúrgica de forma de urgente. “Tu enfermedad no tiene cura”, le dijo la profesional.
Estaba sólo con su madre cuando recibió la noticia, sus hijos no pudieron viajar por cuestiones económicas y se quedaron en Neuquén. “Cuando me dijeron que no tenía cura fue muy fuerte porque lo primero que se te pasa por la cabeza es que no vas a volver a ver ni a tener tu vida normal”, recordó Suyai.
Con la intervención quirúrgica lo que se pretende es detener la enfermedad para que deje de crecer la córnea. Para eso le pondrán un aro corneal en cada uno de los ojos. En el que no tienen casi visión, tras la operación seguirá viendo sólo manchas, pero en el otro le detendrá su deterioro.
Le aseguraron que el ojo derecho todavía está a tiempo de preservar la visión que tiene. Se tiene que seguir haciendo estudios de forma periódica. “Lo que me pasa en el ojo izquierdo me va a pasar con el ojo derecho”, dijo en el caso de no operarse.
Con el crecimiento de la córnea, de forma cónica, lo que le pasará es que perderá la visión. “Se hace una deformidad del ojo porque la córnea crece como un globo que se va inflando”, explicó la joven que tiene que usar gotas de por vida para cuidarse los ojos.
“Siempre fui una persona muy para adelante, como me enseñó mi mamá. Cuando hay adversidades hay que seguir, no me quedé”, dijo Suyai siempre en un tono animado, positivo y hasta esperanzador.
Usa los anteojos, trata de continuar con su vida. “La luz me deja ciega por momentos, pero le pongo todo el empeño y la valentía porque mis hijos me necesitan. Tengo que hacer todo de forma normal, me cuesta porque hay cosas que no veo. Llega la noche y tengo el ojo derecho colocarlo por el esfuerzo que hago para enfocar. Traté de tomarlo con una prueba, pero no como una desgracia. Había que seguir, no me podía quedar”, agregó.
Para poder costear la cirugía necesita abonar 1.200.000 pesos, pero gracias al empeño que le puso vendiendo rifas, haciendo eventos con la batucada Criminal Clan, y al aporte de la gente que se enteró por las redes sociales, sólo necesita juntar 300 mil pesos para poder programar la operación.
Debió operarse este mes, pero no alcanzaron a reunir la cifra para hacerlo. Por eso es que los amigos, colegas, familiares y conocidos se involucraron con la causa de Suyai, quien tampoco cuenta con obra social.
La joven agradeció la solidaridad de la comunidad que se volcó a la campaña solidaria. “No me quedé con que lo que la gente pudiera colaborar. Hemos vendido sorrentinos, hemos hecho rifas, ahora vamos a hacer más para el Día de la Madre. Nos faltan casi 300 mil pesos. No he parado desde que llegué de Mendoza, no me detuve a llorar, me puse a hacer”, aseguró la joven neuquina.
Los que quieran colaborar podrán hacerlo a través de la cuenta a nombre de Suyai Celina Barrera en el Banco Provincia de Neuquén (caja de ahorro) bajo el CBU 0970029151009944460017. O bien podrán colaborar con la compra de rifas que se publicarán tanto en el Facebook de Suyai como en el de la "Criminal Clan Batucada".
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