Treinta y siete años después del comienzo de su construcción, la cárcel de Neuquén, donde desde 1943 se encontraban presos militantes comunistas, se convirtió en protagonista de la novela Nueve lunas sobre Neuquén escrita por Enrique Amorim, el más prolífico de los escritores uruguayos. La obra se publicó en 1946 por la editorial Lautaro.
Amorim había nacido en Salto, Uruguay, en 1900 y a los 16 años se instaló en la ciudad de Buenos Aires, incursionó en todos los géneros literarios, se adhirió al Partido Comunista y entabló amistades con numerosos escritores.
La novela está contextualizada en un clima post Segunda Guerra Mundial, “en una especie de auge de apoyo al nazismo y al fascismo en Argentina”, aclara Branco Ruiz, profesor en Letras e investigador en Literatura Argentina, acerca de esta obra que conforma la producción literaria de Amorim, compuesta de 11 libros de poemas, 14 de cuentos, 14 novelas, y cinco obras de teatro.
La novela es la más política de Amorim, recrea la lucha de militantes del Partido Comunista en busca de un abogado para denunciar las torturas a los presos políticos. “En ese proceso de búsqueda uno de los militantes es detenido y trasladado a la cárcel de Neuquén y a partir de ahí la cárcel es la protagonista de la historia”, explica Ruiz, quien reseñó esta obra en el ciclo “Biblioteca comentada” organizada por el ministerio de las Culturas de la provincia y que se difundió por el canal de Youtube del ministerio.
Desde joven Amorim había adherido al Partido Comunista pero recién se afilió en 1947, un año después de la publicación de Nueve lunas sobre Neuquén.
Lo que resulta llamativo es cómo nació el interés de Amorim en situar su novela en la cárcel de Neuquén que comenzó a funcionar en dos galpones de chapa y zinc donde fueron alojados 40 presos. Cárcel que en 1967 por decreto del entonces presidente general Juan Carlos Onganía se la denominó Prisión Regional del Sur (U9), como se la conoció antes de que se demoliera para transformarse en lo que es hoy el Parque Jaime de Nevares.
No hay constancia de que Amorim haya estado en esa época en la ciudad de Neuquén y conocido la cárcel que tan bien retrató en la novela. Ruiz señala que es muy probable, dado su cercanía al Partido Comunista, que el escritor uruguayo haya tomado las detenciones de dirigentes y militantes comunistas, que en su mayoría fueron alojados en cárceles de la Patagonia, especialmente en la de la ciudad de Neuquén, tras el golpe de Estado del 4 de junio de 1943 en que se derrocó al gobierno del presidente Ramón Castillo, el último de la llamada Década Infame. Los gobiernos dictatoriales de los generales Arturo Rawson y Pedro Ramírez avanzaron sobre las libertades individuales, reprimiendo a sectores políticos y sociales, y al mismo tiempo efectuando numerosas detenciones de militantes comunistas. A comienzos de 1944 eran cerca de 100 los detenidos políticos alojados en la cárcel de Neuquén.
“La novela de Amorim tiene la particularidad de estar escrita al calor de los acontecimientos. Es la novela más explícitamente comprometida políticamente del autor que tenía un objetivo de participación en la vida política muy clara”, explica Ruiz.
Seguramente Amorim tuvo acceso al documento Neuquén: Vida de los presos políticos de Luis Víctor Sommi (publicado en 1947), un obrero de la madera, militante y dirigente del Partido Comunista, quien fue detenido luego de la Revolución de 1943. A principios del año siguiente, junto con otros cien detenidos políticos fue trasladado a la cárcel neuquina donde permaneció dos años. “Cuando se mandó a los presos políticos a las cárceles patagónicas se sabía perfectamente lo que se hacía y lo que se quería. Además, un interventor de una provincia, con la franqueza del hombre de cuartel se encargó de decirlo en una reunión de periodistas: ‘La revolución –dijo- terminará con el problema comunista. Si estos no se quedan quietos, los mandaremos al Sur para que se les congelen los huesos’”, escribió Sommi. En otro párrafo de ese documento se puede leer “éramos todavía más peligrosos que los criminales. El Poder Ejecutivo, durante todo el tiempo que estuvimos en Neuquén, se empeñó en aumentar el aislamiento”.
En Nueve lunas sobre Neuquén, Amorim presenta la cárcel de Neuquén “en una especie de pueblito, ubicada cerca de unas vías de tren, como a medio armar. Están retratadas las grandes extensiones clásicas de la literatura del siglo XIX y el desierto como una forma de aislamiento para los presos tanto como el espacio concentracionario de la cárcel que es otra forma de aislamiento”, describe Ruiz.
Lo que retrata el trabajo de Sommi “está narrado novelescamente por Amorim, ficcionalizado con otros nombres”, apunta Ruiz.
El traslado de los presos políticos a la cárcel neuquina
Una de las escenas donde se pueden establecer los hechos que inspiraron la obra Nueve lunas sobre Neuquén del escritor uruguayo Enrique Amorim es el momento del traslado de los detenidos por cuestiones políticas hasta la cárcel de Neuquén que relata minuciosamente el dirigente del Partido Comunista Luis Víctor Sommi en “Neuquén: Vida de los presos políticos”.
En su novela Amorim se pregunta si dentro de un vagón de un tren cabe un pueblo. “En un vagón cabe holgadamente un pueblo. (…) Mira por el caño de un fusil como si aplicases el ojo a un caleidoscopio. Sabes tú, acaso, qué es el pueblo. Desgraciadamente para los que habitamos las tierras de promoción hay una definición dramática y sencilla: allí donde encuentres a más de tres personas que padecen la misma injusticia, allí está el pueblo. Donde veas que se reúnen cinco personas y gritan sin miedo ‘¡Viva la libertad!’, allí está el pueblo. No te extrañes, entonces, que en un vagón se puede reunir a todo un pueblo. Aparta la vista al caño del fusil y entremos juntos a esta atroz realidad”.
En su novela, Amorim establece una comparación de la cárcel de Neuquén con los campos de concentración nazis. “De hecho hay en la novela de Amorim una especie de marca acerca del antisemitismo que hay detrás de la persecución política de los militantes del Partido Comunista”, explica el profesor Branco Ruiz.
Según el historiador Fernando Casullo, Sommi presenta a la cárcel de Neuquén como un complejo punitivo recargado de un significado marginal mayor que la idea misma de terminar en prisión”.
El autor
Enrique Amorim nació en Salto, Uruguay, en 1900. Pasó gran parte de su vida en Buenos Aires, donde se instaló a los 16 años, y murió a en 1960.
En la capital argentina entabló amistad con Baldomero Fernández Moreno y Horacio Quiroga, e inició su producción de poemas y cuentos. Tuvo una primera etapa en la que se consagró a las novelas rurales como "La carreta" y "El paisano Aguilar", en los que desplegó los temas del gaucho, el campo y la pampa. "De los novelistas cuyo tema es el campo, ninguno tan verídico y tan intenso como Enrique Amorim”, afirmó Jorge Luis Borges,
Los estudiosos de la obra de Amorim señalan que en un segundo ciclo de su producción abordó novelas de temas psicológicos (La edad despareja), policíacos (El asesino desvelado) y políticos (Nueve lunas sobre Neuquén). En esta última, explicitó su participación en cuestiones ideológicas, ya que estuvo afiliado al Partido Comunista. En un ultimo período narrativo se destacan las novelas "Corral abierto", "Los montaraces" y "La desembocadura", donde combina el realismo con lo fantástico. Entre sus libros de cuentos se encuentran "Horizontes y bocacalles", "La plaza de las carretas" y "Temas de amor". Su poesía figura en los volúmenes "Veinte años", "Visitas al cielo" y "Quiero".
Miembro de una familia de poderosos ganaderos, Amorim tuvo los medios para vivir holgadamente y dedicarse a las letras. Viajó extensamente y cultivó amistades a lo largo del mundo, especialmente en Argentina, donde conoció a Federico García Lorca en 1934. Después de frecuentarlo en Buenos Aires, Amorim lo visitó en España en 1936, poco antes de la muerte del autor de "Romancero gitano".
Te puede interesar...
Leé más
Los detalles de cómo fue encontrado el tucumano desaparecido en Neuquén
Noticias relacionadas













