Sebastián de la Villa y Pablo Tamagni son los dueños de Tramuntana, que tiene una propuesta de 17 variedades de tirador. Viven allí hace dos décadas.
Hacía más de un año que en lo personal estaba “reventando”, lanza sin filtro para pintar un panorama económico que le preocupaba mucho. Corría el 2000 y todavía faltaba un tiempo para el estallido y la crisis económica que azotó a la Argentina en el 2001. Y sin ver salida alguna, Sebastián de la Villa tomó la decisión de hacer un giro de 180° grados en su vida y tomar un nuevo destino rumbo a Palma de Mallorca, isla de España ubicada en la parte occidental del mar Mediterráneo.
“De un día para el otro decidimos irnos y elegimos Mallorca porque sabíamos que había trabajo”, dice De la Villa, quien partió en el 2000 junto a Tomás, su pequeño hijos de 2 años, y Soledad, su pareja de ese entonces.
En su arribo a España, el neuquino de 52 años, que en Neuquén Capital había llevado adelante junto a su padre la fábrica de dulces Campiña Neuquina (negocio que ya bajó sus persianas), no tardó mucho en conseguir un trabajo y así dar sus primeros pasos en su nueva tierra.
Su llegada a España
“Cuando llegamos a España estaba a pleno. Era la segunda presidencia de José María Aznar y había mucho trabajo y poca gente para hacerlo. En Palma éramos aproximadamente cinco mil y ahora somos unos 70 mil. De Latinoamérica, hay gente de todos lados”, contó Sebastián haciendo una breve reseña de su arribo.
Además, detalló que hay una gran comunidad de marroquíes: “Ya hay una segunda y tercera generación”. Rumanos, polacos, rusos, son algunos otros migrantes que habitan en el archipiélago de Isla Baleares. Y aclara: “Actualmente, si te acomodaste desde antes (por la gente que se radicó en la isla muchos años atrás) estás bien. No hemos roto trabajando en todos estos años Muchos argentinos vienen con una idea pero se encuentran que en la Isla es caro vivir”.
“En Mallorca se vive del turismo y pequeños pueblos que se sostienen exclusivamente de eso. Hay muchos hoteles y la gente que vive acá no alcanza para cubrir todo el trabajo de hotelería en cuanto a camareros, cocineros, jefes de partida. El problema es que ahora la gente de la península ya no viene como antes porque es muy caro alquilar. Ahora faltan hasta albañiles. Si viene gente calificada hay trabajo. El gran problema es la vivienda o si no terminan alquilando un piso entre 10 personas”, detalló.
La primera década allí, De la Villa se desempeñó en hotelería, mientras su ahora ex hacía todo tipo de trabajo. En los primeros tres años ahorraron dinero y pudieron comprar el bar Patagonia, que actualmente lo regentea Soledad.
”Acá no podés alquilar un salón y poner un bar. No se pueden porque ya están dadas todas las licencias. Lo que haces es comprar un transpass. Quien tenía un bar te hace el traspaso de su licencia”, explicó.
“Cuando llegué a España, la moneda en circulación era la peseta. Relativamente era fácil ganarla. Con la nómina de un camarero te podías alquilar un piso y hoy sale mucho más. Además, no hay lugar para alquilar porque está todo lleno. La gente que llega se encuentra que una habitación te sale 600 euros. Mi nivel económico ha cambiado muchísimo en 24 años. Si las condiciones de ahora fuesen como cuando llegué en 2000 y 2002 hasta antes que entrara el euro, manejaría muchísimo dinero.
Cuando Seba –como lo llaman los neuquinos de su camada- abrió Patagonia la mayoría de los bares era de residentes españoles. "Era raro, éramos los argentinos que teníamos un bar. Ahora hay gente de todas las nacionalidades y hasta está lleno de chinos.
“Patagonia fue un bar que trabajaba desde las 6 de la mañana hasta las tres de las tarde. Hoy lo trabaja mi ex pareja y lo labura solo de día”, contó.
Los neuquinos y el boom de las 16 canillas
Hace cuatro años que De la Villa se asoció con Pablo Tamagni, otro neuquino y amigo que reside en la isla, que junto a su hermano Guillermo (Willy) le dieron forma a Tramuntana. Este último le vendió su parte del bar a Seba y a partir de ahí comenzó una nueva etapa.
“Esto fue en 2020 y nos comimos media parte de la pandemia. Estuvimos al límite porque nos hacían abrir y cerrar el negocio. Pero luego el bar arrancó bien porque lo que ofrecemos es distinto a los demás ya que traemos cerveza de toda Europa y de alguna parte de América”, afirmó. El nombre que da vida al bar es una sierra que se extiende a lo largo de la costa noreste como si fuera la columna vertebral de Mallorca.
Tramuntana presenta una variedad amplia de cervezas y sus clientes van de los 20 a 40 años. “El bar se diferencia básicamente del resto porque te da la experiencia de ir a tomar una rica cerveza. Y porque tenemos 17 tiradores de todo tipo. En Argentina se conoce mucho la Ipa pero acá hay muchos tipos de triple fermentación que a la gente le encanta. También tenemos cervezas artesanales españolas que están muy bien, pero el problema que tiene es el costo de elaboración y el precio es casi igual al de una cerveza importada. Una caña que son 33 centilitros sale entre 4 y 5,50 euros y una pinta cuesta entre 6 y 7(€)”.
Sobre si el español tiene cultura de cerveza artesanal, Sebastián aseguró que era un consumidor de la tradicional y que hace poco más de un década comenzó su auge. El proyecto Tramuntana toma vida de la mano de Willy Tamagni entre 2008 y 2010, para dar salida a sus propios productos. Fue la primera fábrica de cerveza artesanal en Mallorca.
“El que empezó con esto fue mi hermano Willy y después me sumé. Fue todo muy autodidacta. A base de libros y mucha información de Internet", comentó Pablo Tamagni.
Por aquellos tiempos, no había ningún bar que vendiera esa cerveza artesanal. “Aún tenemos clientes que son los que venían cuando tenían 18 años y ahora están en los 30. Ellos se han acostumbrado a beber ese tipo de producto. La calidad que ofrece Tramuntana no la puede ofrecer la cerveza industrial. Hay doce grifos que son fijos y el resto es para otras variedades que vamos trayendo. El mundo de la cerveza es infinito. La gente de Brewdog de Escocia debe tenar más de 800 variedades y siempre van sacando nuevas cervezas. Por la cantidad de venta que tenemos, en más de una ocasión nos han invitado a conocer la fábrica. Los mismos proveedores se ocupan de todo y no hace falta que vos vayas en busca de los productos”, destacó.
Picó en punta en cerveza artesanal
Se podría decir que Tramuntana marcó el camino en la elaboración de cerveza artesanal. Y eso hizo que ahora un par de bares manejados por argentinos adopten las mismas características del negocio de los neuquinos, ubicado en la calle Carrer de Caro, 14. En esa zona actualmente el alquiler de un local tiene un valor de 2.000 a 3.000 mil euros.
“En Palma hay seis bares del tipo de Tramuntana. Hay tres o cuatro que los manejan argentinos y como nosotros cerramos tarde, sus empleados vienen al bar. Estamos ubicado en una zona que se llama Santa Catalina que ahora está de moda y es mucha la gente que viene”, contó Seba.
“Argentinos hay por todos lados. Aquí los colombianos o dominicanos se juntan más entre ellos, hasta tiene su discoteca. El argentino se mete por todos lados y está con el colombiano o con quien sea. Básicamente viene a hacer plata y si logras sobrevivir, es muy difícil que te vaya mal en otro lado. No es fácil, nosotros nos hemos roto para salir adelante, pero vos vas viendo lo que conseguís medianamente rápido. No es que está esperando 30 años para que te llegue el pelotazo. Creo que las oportunidades aquí sobran”, acotó.
Miles de litros de cerveza
Para Seba no hay una asistencia técnica como la de Cacha Tamagni para sostener la cantidad de grifos que posee el bar. “No hay un servicio que pueda llevar adelante esa cantidad y eso es todo mérito de Cacha. Es complicado porque son cervezas artesanales: el barril desde que lo pinchas no puede pasar los 20, 30 días como mucho. Si no tenés mucha rotación de cervezas (en los grifos), mucha cerveza se altera. Un barril de veinte litros te sale entre 150 y 300 euros. Los grifos se fueron agregando a medida que fuimos creciendo y no hay técnico que te dé una mano si llegas a tener un problema”.
“Como estaba en el rubro fui cambiando muchas cosas en temas de venta y comenzamos a remontar porque comenzó hacerse más conocido y realmente nos va muy bien. Nos complementamos bien y hay mucha confianza. Estamos los dos contentos", expresó.
Entre botellas y barriles, Tramuntana –que inicialmente fue pensada como una fábrica-, mensualmente, vende dos mil litros. “Willy fue el primero es esto de lo artesanal y llegó hacer ocho variedades. La que más vendemos es la Tramuntana –la única de elaboración propia- que es una Lager. Le sigue Delirium Tremens, que son cervezas belgas. Salió elegida como la mejor cerveza del mundo que tiene triple fermentación, rubia y de 8 grados y medio. La cerveza estándar tiene entre 4 y 5 grados. Lo que tienen los belgas es que le ponen mucha graduación y en el momento de beberla entra fácil, si te bebes dos o tres te pega un patada en el culo".
Tomar una cerveza bien fría es un placer para cualquier argentino. Sin embargo, en Tramuntana, Sebastián reveló que la cerveza que despachan está a uno o dos grados de temperatura. “Los belgas recomiendan que esté a 5 grados. En verano acá en Mallorca llegan a hacer como 40°, viene mucho turista y le gusta la cerveza bien fría. Si la tomas bien helada no se distingue la variedad del gusto y parecen todas iguales. Cuando probas a la temperatura que indican ellos (por los productores belgas) notás la diferencia”, explicó.
Ventajas y desventajas
Según los datos recogidos por el diario de Mallorca en febrero de este año, Baleares recibió 14,4 millones de turistas internacionales en 2023, con 17.722 millones de gasto. El periódico The Wall Street Journal ha incluido a estas islas entre los 10 mejores destinos del mundo a los que viajar este 2024.
Justamente, De La Villa aseguró que la gran ventaja que tienen los gastronómicos es estar en un lugar alucinante. “Acá vienen más de 12 millones de turistas al año. Hasta el médico vive el turismo. Y la desventaja que podemos llegar a tener es que todos los grandes hoteles ofrecen todo incluido y les jode un poco que el turista sale –de ese ámbito- y sigue viniendo. Eso antes no existía", comentó.
Y añadió que "hay una modalidad, que pequeños supermercados de la zona de playas ponen sus mesitas afuera y podés tomarte una cerveza que sale un euro. Despenden de lo que vayas a beber, un trago te sale entre 3 y 7 euros y, eso es lo que está ocurriendo ahora. Hay lo que se dice un turismo barato: vienen mucho y gastan poco. Eso te perjudica, pero nosotros vivimos mucho del público local. La temporada fuerte es entre mayo y septiembre. En agosto cerramos por vacaciones porque es el mes más tranquilo. Ahora está arribando mucho americano porque hay un vuelo directo desde Nueva York. El americano es bueno porque gasta mucha plata aunque el euro sea más caro que el dólar. Deja muy buena propina porque ellos en su país están obligados a dejar el 10 % de lo que consumen”.
El argentino es pasional, audaz, caradura, abierto, emprendedor y sinvergüenza –depende el caso-, de acuerdo a la mirada que se tiene en el exterior. De la Villa contó que ya hay una especie de “identificación” de la persona.
“Acá al que se tiene bien identificado es al porteño. Ha venido tanto turista que ya se puede identificar lo que es un porteño de alguien que viene de Córdoba, Neuquén, Mendoza, porque no es la misma forma de ser que el porteño. Estamos metidos por todos lados y no estamos mal visto como antes, por lo menos acá. A veces se crea una portación de rostro que finalmente no es la real. Quizás en países más nórdicos puede suceder esa diferenciación”, detalló.
“Siempre llegan cantidades de migrantes como nosotros. Acá llegan hasta los llamados “Mena”, que son los menores extranjeros no acompañados que no tiene ningún adulto de referencia. Los mandan de Argelia y son chicos entre 15 y 16 años y saben que pueden hacer de todo. Un menor de 18 en España, sea argentino, chino, inglés, puede cometer algún delito grave como violar, matar. Y como mucho la policía los manda a un reformatorio. Es difícil la situación, polémica, porque en Mallorca no pasaba de tener varios robos o violaciones. Hay países que se está saliendo de la Unión Europea como Inglaterra porque no quería acoger más migrantes. No todos comenten delitos (por los 'Menas') pero la situación se agrava”.
Bajo el lema “Pongamos límites al turismo”, miles de personas se reunieron en los puntos turísticos más importantes de Barcelona para expresar su descontento contra la masificación turística. Las manifestaciones también fueron en julio en Andalucía y Canarias. Ante ese contexto, Sebastián reveló que pasa lo mismo en Mallorca: “La gente hace los pisos de alquiler para vacacionar y le puede hacer más de mil o 1.500 euros (dependiendo la zona) a la semana. Hay muchos pisos destinados a esto, entonces la gente que vive acá y tiene que alquilar, no entra. En Mallorca no permiten hacer más de cuatro pisos, ni grandes torres. En Barcelona, Valencia, San Sebastián, Madrid, los alquileres han subido alevosamente. Le podés llegar a hacer 60, 70 mil euros al año a un piso de dos habitaciones. El gobierno pone normas para que no se pueda hacer pero igual es imposible de controlar. Un piso bien ubicado en el centro, de 50 metros, te sale 250 mil euros y, por menos de 150 mil euros no te podes comprar nada”.
No piensa regresar a Neuquén por ahora
Con 24 años en Palma, un posible regreso a su tierra natal, por ahora no está en los planes de De la Villa.
“A mis 52 años, no lo sé. Creo que no podría volverme a vivir a Neuquén. Me gusta regresar porque veo gente que son amigos de toda la vida, eso no lo tapas nunca. Puede ser cuando me jubile, no descarto nada, pero hoy es un momento de producción muy buena en lo personal. Quizás el día mañana pueda tener una propiedad en Neuquén y volver (a Mallorca) a hacer temporada. No es que no me guste Neuquén. Yo quedo alucinado cuando veo el Paseo de la Costa, las autovías, las construcciones que avanzan increíblemente, es tremendo el crecimiento de Neuquén. Acá salen noticias de Vaca Muerta por las inversiones millonarias que se hacen solo para hacer un agujerito. En el resto de Argentina no hay como Neuquén, al menos por donde yo he andado. Es una provincia aparte pero hay que estar medio montado en eso (por la actividad petrolera) para poder estar bien y gastar”.
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