Ayelén Méndez de 28 años accedió al puesto en el hospital de Andacollo. Se dedicó toda su vida al servicio de taxi y ocupó una banca como concejal.
En la vida no hay imposibles siempre y cuando haya voluntad, dedicación y sobre todo decisión. Más teniendo en cuenta que en estos tiempos de igualdad laboral y con la perspectiva de género a “flor de piel” se han ido rompiendo barreras y las oportunidades laborales se han ido amoldando y las oportunidades de ocupar nuevos espacios son factibles y accesibles tanto para hombres como para mujeres. En este escenario aparece la historia de Ayelen Méndez, una mujer andacollina de “pura cepa” que con sus 28 años llegó para arrancar definitivamente los estereotipos y tras ganar un concurso en salud pública se sumó al plantel funcional del hospital de área "Dr. Antonio Gorgni" y desde hace unas semanas tiene el honor, el privilegio y la enorme responsabilidad de transitar su nueva vida laboral al ser considerada como la primera mujer chofer del hospital local y de todo el Departamento Minas en el norte neuquino.
Esta distinción se hizo públicamente conocida por un posteo en las redes sociales del propio intendente de Andacollo, Manuel San Martín, quien la destacó como la primera mujer en esa vital función sanitaria. “Un merecido y seguramente justo logro para vos que sos una mujer con tantas habilidades y coraje, y qué logro para el género”, expresó el jefe comunal. Agregó que “es muy inspirador ver que en el norte neuquino vamos siendo parte de los cambios que se producen en toda la sociedad, en nuevas oportunidades y escenarios más inclusivos, y que bueno que una vecina de Andacollo, sea protagonista de estos avances”. Cerró su publicación con una alentadora frase: “Mis deseos de éxitos en tu vida laboral, y a su vez que se sigan abriendo oportunidades para todas y todos”.
Ayelen tiene una vasta experiencia “detrás de un volante” por las rutas de la región ya que por siete años su trabajo fue de taxista, primero como empleada y luego como titular de su propio servicio de transporte. Esta es la historia de una mujer que le ha abierto las puertas a toda una nueva generación de pares para que sigan el camino del empoderamiento con hechos y no palabras.
Ayelen Méndez es nacida el 30 de noviembre de 1994 y criada en Andacollo. La vida le dio la bendición de su hija Natasha, hoy de 7 años. Comparten el mismo techo y juntas “atropellan” la vida para salir adelante y tener un mejor futuro. La mujer se crió al amparo de su papá Francisco y de sus hermanos mayores Alexandro y Luis. Al terminar su ciclo secundario emprendió el estudio en el profesorado de matemáticas. “La carrera no pudo prosperar. Fui mamá a los 21 años así que me costó un poco. En 2021 arranqué otra carrera y este año me recibí de técnica superior en Gestión Contable”, contó con notable orgullo. Ayelen desde su adolescencia sintió esas ganas de ser independiente y traspasó los años en medio de distintos trabajos. “Siempre me las rebusqué haciendo changas. Empecé cuidando chicos, limpiando bares y atendiendo negocios. Después trabajé por muchos años como taxista”, comentó. La joven también dio a conocer que en los últimos dos años alternó su trabajo al mando de un taxi con una banca en el concejo deliberante por el espacio político del Frente Para Todos.
Ayelen con ese mismo espíritu emprendedor compró un Carro Panchero y lo trabajó mucho tiempo. “Lo llamé Pelo Pancho en honor a mi papá al que todos cariñosamente le dicen "el pelopincho" y se llama Francisco por eso le puse "Pancho", contó entre risas. El carro aún funciona y lo alquila a terceros para que lo trabajen.
Cuando apareció la oportunidad de trabajar como taxista, Ayelen le dedicó tiempo completo. Trabajó tan duro que pudo comprar su propio automóvil y tuvo y tiene su propio servicio de taxis. “Este año el taxi lo manejaba una chica cuando yo no podía. Ahora todo está en stand by porque mi nuevo trabajo me puso en la obligación de replantearme muchas cosas”, confió,
De taxista a chofer de ambulancia
El camino al volante que llevó a Ayelen al puesto de chofer de ambulancias del hospital local comenzó hace casi 10 años. “Empecé manejando motos. Siempre lo hice, me gustan las motos y tengo una. A los 18 años aprendí a manejar autos. Me enseñó mi papá”, relató la joven. Contó también que el papá de su hija la ayudó mucho en su momento potenciando más sus conocimientos. Más tarde ya comenzaba a vislumbrar su profesión de conductora. “Gracias a la confianza de los abuelos de mi hija, la familia Aranda, comencé a manejar un taxi de la empresa Emanuel en Andacollo”, señaló.
Esos inicios al volante le permitieron gradualmente ir adquiriendo experiencia y trayectoria. “Me empezó a gustar el andar en la ruta, el manejar y conocer mucha gente. Hoy conozco mucho sobre el norte neuquino, sobre sus rutas y sus pueblos. Estuve siete años manejando el taxi”. Este año nuevamente la posibilidad de ingresar a salud pública abrió un nuevo frente. Antes de la Pandemia ya lo había intentado pero aquella vez la falta del Carnet Profesional categoría d4 (Vehículos para servicios de urgencia, emergencia y similares) le jugaron una mala pasada. “Me propuse hacerlo y lo conseguí así que me quedé a la espera de un nuevo llamado a concurso”, dijo. Finalmente la oportunidad llegó este año y “me tenía toda la fe en el momento de la entrevista. Fui muy confiada. El haber andado tanto tiempo en rutas de tierra, en calzadas asfaltadas con nieve y con hielo y el entender bastante de mecánica automotriz eran mis puntos a favor”.
En el concurso quedaron seis personas seleccionadas para realizar la entrevista y Ayelen fue la única mujer. Entre los pasos en lo que consistió la evaluación tuvieron una parte práctica. “Tuvimos que poner cadenas, revisar el vehículo y decirles cómo cambiar un neumático. De los seis participantes afortunadamente quedé segunda y eran dos los puestos a cubrir”. El vecino Kevin Bravo fue el primer trabajador seleccionado y luego quedó Ayelen, quien oficialmente ingresó a trabajar el pasado viernes 6 de octubre. En el itinerario laboral a cumplir por la joven se cuenta el traslado del personal y pacientes, derivaciones, guardias activas y pasivas entre otras.
Animarse con dignidad
Ayelen empezó a hacer historia en la salud pública del departamento Minas. De manejar un taxi pasó a manejar una ambulancia. Todo un logro. “La sensación es de orgullo y felicidad por tener un trabajo más estable y que sea algo que me gusta hacer es mucho mejor”. Ayelen en medio de los saludos y congratulaciones recibidas señaló que “siempre aliento a que sean más las mujeres que se animen y que con dignidad y trabajo duro busquen romper los prejuicios de que siempre el hombre sea el que está detrás del volante o de cualquier otro tipo de trabajo. Decirles que nosotras también podemos resolver de la misma manera los trabajos. Tenemos las mismas capacidades, si bien en lo físico nos cuesta un poco más pero se puede”.
Sin caer en un egocentrismo Ayelen confió que “creo que al animarme a esta experiencia laboral muchas otras mujeres se han sentido identificadas y de alguna manera he abierto una huella en este camino de inclusión y de igualdad de género”. Por último y en el terreno de los agradecimientos señaló que “le agradezco a Dios porque sin su fuerza no habría podido llegar hasta donde hoy estoy. A mi familia que siempre me acompaña en cada proyecto personal, a mi hija que me banca y me espera. A los abuelos de mi hija, a mi papá que ahora lo tengo cerca, a mis tíos y a mis hermanos que siempre están a la par y gracias a todos los que apostaron y confiaron en mí”.
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