Hace poco más de 60 años, la Patagonia era una porción del territorio argentino postergado, sin mayores posibilidades de desarrollo y con una fuerte dependencia del gobierno central de Buenos Aires.
Recién a finales de la década del 50, los territorios nacionales se convirtieron en provincia, comenzaron a administrar sus propios recursos y lograron desarrollarse como el resto del país.
Vale recordarlo porque mañana 11 de octubre se conmemora el Día de la Patagonia, fecha promulgada en enero de 2001 para conmemorar la creación de la Gobernación del Territorio de la Patagonia, en 1878, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda.
Mercedes de Patagones fue la sede de aquella región, que posteriormente se convertiría en la ciudad de Viedma. Diez años después, la Patagonia fue dividida en cinco gobernaciones: Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Fueron comienzos difíciles para los flamantes territorios creados por el gobierno. El clima, las distancias y las pocas posibilidades de desarrollo fueron factores negativos para intentar convencer a hombres y mujeres para que vayan a poblar ese rincón del país, para apostar a los proyectos de futuras ciudades que por aquel entonces no eran más que utopías.
El tiempo le dio la razón a quienes imaginaron una región próspera, rica y con un crecimiento sin límites.
Hoy, la Patagonia es la joya de la Argentina, un motor imparable, un país dentro de un mismo país que hasta no hace mucho tiempo no era más que una zona olvidable, sin expectativa y sin futuro.
Te puede interesar...











