“Cuando salgo a cenar con mis amigos pido pescado. Ellos me dicen que estoy loco pero es lo que más me gusta”, contó sonriente Eduardo Ormazabal desde el mostrador de La Pescadería del Neuquén, uno de los comercios históricos de esta ciudad, ubicado en Diagonal España 130.
Por estos días en el interior del comercio se vive a pleno no sólo por la alta demanda de pescado por parte de su clientela este comercio se vive a pleno no sólo por la alta demanda de pescado por la celebración de la Semana Santa sino porque cumplen 46 años de actividad comercial.
Eduardo precisó a LMNeuquén que fue en la Semana Santa del año 1977 cuando abrieron por primera vez la pescadería en la calle San Luis 370. “Empezamos con mi madre y mi hermano Manuel y fue todo un desafío pero al mismo tiempo era una meta que teníamos desde hacía tiempo”, explicó el hombre de 70 años. Sus ojos claros se iluminan aún más al mencionar a su madre: “una gran luchadora, una guerrera, una madre espectacular”.
Eduardo y Manuel conocían el oficio ya que en su Comodoro Rivadavia natal habían trabajado en una planta pesquera. “Empezamos a trabajar desde muy chicos allí, nos fuimos haciendo en el oficio y esa experiencia nos sirvió cuando llegamos con nuestra familia a Neuquén en 1968 para iniciarnos en este rubro”, describió.
El negocio comenzó a funcionar lo que generó que buscaran otro local en Alderete 40. “En aquel entonces había tres o cuatro pescaderías en la ciudad, recuerdo una que se llamaba El Timón en la calle San Martín y Salta y otra era El Tiburón en Independencia al 800”, mencionó. A fines de los años ‘80 La Pescadería del Neuquén abrió en su actual dirección.
Eduardo rememoró las viejas tradiciones en Semana Santa “no se podía poner otra música que no fuera música sacra, había que vestirse con ropa oscura. Eran otras épocas. Creo que las generaciones fueron avanzando y no se mantuvieron las costumbres de nuestros abuelos”. Además señaló que en ese tiempo “el pescado era más caro que la carne, después se fue acomodando el precio pero siempre la competencia del pescado fue el pollo”.
El pescado es un alimento muy beneficioso para la salud, por ser una fuente de vitaminas, grasas, proteínas y minerales que ayudan a reducir el riesgo cardiovascular y a mantener un peso equilibrado. Por eso celebró que “en los últimos diez años ha aumentado el consumo de pescado en la mesa de los argentina durante el año”. “La gente lo ha incorporado como un alimento vital para la salud”, sostuvo. Señaló que el único alimento que contrarresta el avance del bocio, aumento del tamaño de la glándula tiroides, “es el iodo que tiene la carne del pescado, entonces la gente joven lo está incorporando a su alimentación, y eso es muy importante”.
Eduardo habla con pasión del oficio que inició desde muy pequeño y que comparte con su hermano Manuel. Además de dedicarse al rubro de los pescados y mariscos, ofrecen comida elaborada para llevar además de conservas, mermeladas, frutos secos y una línea de ahumados de producción propia. “Contamos con un criadero de truchas a 7 kilómetros del centro de El Bolsón, en Río Negro”, comentó.
“Esto arrancó con nosotros y parece que terminará con nosotros, ojalá que alguno de los integrantes de la familia tome la posta y prosiga con lo que iniciamos hace 46 años”, concluyó.
“Mis hijas crecieron tirando la pila de latas de sardinas"
“El año pasado yo y mi hermano Manuel queríamos dar un paso al costado”, confesó Eduardo Ormazabal durante la charla con LMNeuquén en relación a la continuidad familiar de la pescadería que en esta Semana Santa cumplió 46 años.
Señaló que sus hijas como también las de su hermano están abocadas a otras actividades y profesiones”. “Mi hija más chica Romina es abogada viene a colaborar en la caja como una más de nosotros”, comentó el hombre. “Ojalá que alguien tome la posta y en un tiempo no muy lejano esté tomando sol en playas de arenas blancas”, acotó con una amplia sonrisa.
Recordó con emoción que sus hijas crecieron en el negocio. “Me acuerdo como si fuera hoy que corrían por el local y terminaban tirando la columna de latas de sardinas y de atún”.
Por otra parte, Eduardo agradeció a la clientela la solidaridad y el apoyo brindado cuando sufrieron el incendio del comercio, como consecuencia de un cortocircuito, en octubre del año pasado. “Fue un desafío muy importante y mientras reconstruimos el lugar no cerramos y atendíamos a los clientes en la vereda. La gente nos apoyo, se acercó por si necesitábamos algo, creo que fue el reconocimiento a tanto sacrificio, a tantas privaciones a tanta lucha y desafíos llevados adelante en estos cuarenta y seis años. El apoyo de los clientes y vecinos de la ciudad fue una inyección al ánimo”, explicó.
Un lugar que enseña a preparar el mejor de los manjares
“El más elegido por los clientes a la hora de comprar pescado es la merluza, la humilde merlucita como le decimos nosotros es la que más se consume”, comentó Eduardo Ormazabal mientras señala el cartel que promociona el kilo de filet de merluza a 1600 pesos en esta Semana Santa.
Detrás de la merluza, se ubican el lomito de atún, la trucha y un mix de mariscos de preparación propia “que es muy completo y muy rico”.
Se entusiasma cuando algún cliente le pregunta cómo preparar un pescado a la cacerola. “Les digo que mientras tengan tomate, cebolla y morrón, yo les doy la idea de como prepararlo para lograr el mejor de los manjares”,explicó.
El comerciante de la diagonal España señaló que “antes la pesca fina estaba más barata entonces se consumía más lenguado, más abadejo, más mero pero ahora los precios se escaparon”
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