La falta de papel y los aumentos de los insumos por encima de la inflación ponen en riesgo la producción de libros, sobre todo para las editoriales independientes del interior del país. Si bien la preocupación por esta compleja situación se viene arrastrando desde el año pasado, este 2023 se agudizó por la falta del insumo básico en la industria a nivel internacional y aún más en la Argentina donde dos empresas (Celulosa y Ledesma) concentran y monopolizan el mercado para su venta.
"La falta de papel repercute en el aumento exorbitante de los costos de impresión. Las imprentas con las que trabajamos tienen stock de papel por unos meses más pero lo están haciendo valer. En todo el año pasado y lo que va de 2023 todos los costos han aumentado más del 100 por ciento", afirmó a LMNeuquén Mauricio Bertuzzi, director de Ediciones Con Doble Zeta, una editorial neuquina que desde 2012 publica libros de autores regionales.
Los aumentos del papel obra, ahuesado y ecológico van desde 150 por ciento y en el caso del papel ilustración llegan a un 300 por ciento. En 2022, los aumentos del papel iban entre un 8 y un 15 por ciento cada quince días, lo que generaba aumentos en el costo de los libros que eran mensuales pero recién se trasladaban a la venta al público cada cuatro meses, explicaron algunos editores en una nota a la agencia Télam.
El escenario que presenta Bertuzzi se torna más complejo para las editoriales independientes, pequeñas del interior del país. Lo demuestra con un simple ejemplo: "el transporte de una caja de libros desde Buenos Aires en abril del año pasado costaba aproximadamente 1500 pesos, hoy cuesta 2800 pesos".
"La falta de papel repercute en el aumento exorbitante de los costos de impresión. Las imprentas con las que trabajamos tienen stock de papel por unos meses más pero lo están haciendo valer. En todo el año pasado y lo que va de 2023 todos los costos han aumentado más del 100 por ciento", afirmó Mauricio Bertuzzi, director de Ediciones Con Doble Zeta, una editorial neuquina que desde 2012 publica libros de autores regionales.
Desde la Cámara Argentina del Libro (CAL) precisaron que el papel tiene una participación de más del 50 por ciento en el costo general de un libro, más exactamente el 54 por ciento: "La materia prima cuesta más que el trabajo de autores, editores, diseñadores, imprentas y encuadernadores sumados, cuando históricamente representaba entre el 30 y 35 por ciento". Un informe de la CAL indicó que el 20 por ciento del costo de un libro pertenece a la impresión, el 15 por ciento a la encuadernación, el 6 por ciento al diseño y el 5 por ciento a la edición. "El papel va por un ascensor y el resto de los costos vamos por una escalera sinuosa", ejemplificó Martín Gremmelspacher, presidente de la CAL.
Desde la CAL adelantaron que analizan presentar una denuncia en Defensa de la Competencia "debido a que es un oligopolio, está cartelizado el precio, el abastecimiento y tal vez ir en ese camino pueda ser una estrategia como para lograr que este mercado se normalice".
El editor neuquino agregó que "antes se decía que los costos se repartían en partes iguales entre la materia prima, las imprentas y los servicios editoriales; ahora le dejan a las editoriales sólo una incidencia del 11 por ciento".
Comentó que en el caso de Doble Zeta tuvieron que aumentar en más de un 50 por ciento los precios de venta de los libros del catálogo compuesto por más de 100 títulos distribuidos en ocho colecciones. "Los libros de ensayo estaban en algo menos de 4.000 pesos y ahora los tendremos que vender a 6.000 pesos aproximadamente. Los de poesía, que siempre son los más económicos, estaban a 900 pesos y ahora están a 1.400 pesos", expresó.
Para Bertuzzi la situación actual de la industria de libros desembocará en una mayor concentración del ecosistema editorial argentino. "Los grandes grupos editoriales no tienen estos inconvenientes que tenemos el resto de las editoriales. La producción de papel ya está en manos de dos empresas y la edición de libros va por ese camino", explicó.
En relación a los planes de publicación de libros previstos para este año, Bertuzzi manifestó que "así como tuvimos que readecuar proyectos de publicación de libros durante la pandemia, ahora tuvimos que revisar todos los planes que teníamos de nuevos títulos para este año". La editorial tiene un promedio de lanzamientos de 10 libros por año.
Otro de los puntos clave que agudiza la situación de las editoriales independientes del interior del país es la escasa ayuda que tienen por parte del Estado nacional. "Hay muy buenos programas de apoyo a la edición, traducción y comercialización de libros. Desde nuestra editorial tratamos de presentarnos a ellos pero aquí también se ve una concentración de la actividad ya que casi el 80 por ciento de quienes acceden a estas ayudas son editoriales de Buenos Aires", explicó. Sin embargo, Bertuzzi destacó el apoyo que reciben por parte del Estado provincial "en la realización de aportes y en nuestros caso hemos vendido material que conforman nuestro catálogo para su distribución en las bibliotecas populares de la provincia de Neuquén".
Te puede interesar...












