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La Scaloneta como inspiración: las escuelitas de fútbol no paran de sumar chicos

En algunos casos la matricula subió un 30 por ciento. Otros factores del fenómeno y la puesta en valor del rol del arquero con los "mini" Dibu Martínez.

La consagración de la Scalonetta en el Mundial de Qatar se convirtió en fuente de inspiración para las infancias, a punto tal que se incrementó el interés por ese deporte y la cantidad de niños y niñas en las escuelitas de fútbol. El fenómeno se replica en diferentes puntos del país.

En Club de Amigos, institución porteña que ofrece deporte formativo mixto, esta temporada se registró un récord en la matrícula, aumentando en un 20 por ciento los inscriptos para practicar fútbol.

En Neuquén el fenómeno se palpita - a veces sin un cálculo de porcentaje- y, también, sin una explicación unívoca. No obstante, la manija en niños y niñas generada por equipo liderado por Lionel Messi se siente fuerte en el brillo de las camisetas, con las alusiones a los jugadores que más pasiones desatan, las imitaciones en los festejos de cada gol y -sobre todo- en la inspiración que generó Emiliano "Dibu" Martínez, lo que derivó en una puesta en valor de la figura del arquero, históricamente relegada.

En diálogo con LMN, Juan Pablo Speranza, coordinador de fútbol femenino del club Río Grande, contó que (en comparación con el 2022) este año se registró un aumento en un 30 por ciento de chicos y chicas en la escuelita de dicha institución que funciona en el predio de la Fundación Neuquén Oeste, ubicado en Casilda 780.

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"La influencia de la Selección comencé a distinguirla en 2014 cuando llegamos a la final del Mundial de Brasil. En ese momento, mi hijo empezó a jugar al fútbol y muchos chicos también estaban copadísimos. Ahora pasa lo mismo, hay un tendencia que se nota. En nuestro caso, coincide con el desarrollo del club y el ingreso a la Liga de Fútbol de Neuquén (Lifune) que también hizo que se sumaran muchos chicos y chicas", advirtió el entrenador, al destacar las canchas que con esfuerzo están logrando sumar en Ciudad Deportiva.

"El año pasado yo estaba a cargo de un plantel de 20 chicas y este año están yendo a jugar cerca de 40. Esto tiene que ver también con lo que ha construido el club, pero sí hay un interés que se ha disparado por lo que fue la Copa del Mundo. Muchos chicos y chicas con las camisetas de la Selección, no solo de Messi, sino también de otros jugadores. Y muchos chicos con la camiseta del Dibu Martínez", subrayó.

En sintonía, Marcelo Castillo, presidente de la filial provincial de la Unión Nacional de Clubes de Barrio, destacó una mayor afluencia de chicos a las escuelitas de fútbol. "Al ser un deporte tan popular, siempre hay muchos chicos jugando. Pero después de haber ganado el Mundial, hubo un incremento. No sé en qué porcentaje. En muchos casos, esa suba tiene que ver con que a una escuelita le dieron la cancha de césped sintético. Eso también atrae", remarcó.

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"En las escuelitas los chicos tienen mucha contención social que va más allá de jugar a la pelota. Creo que ese factor está por encima del efecto del Mundial, pero sí, puedo decir que hay más chicos que quieren atajar por el Dibu, por su preponderancia en el Mundial y su personalidad. Muchos lo ven como un ídolo y se animan a atajar. Eso es real", postuló y agregó que también se multiplican los festejos emulando los gestos y bailes del número 23 del seleccionado dirigido por Lionel Scaloni.

En cuando a la puesta en valor del rol del arquero ( y en coincidencia con Marcelo), Juan Pablo expresó: "Antes costaba que los chicos quieran atajar y ahora están más predispuestos. Son varios los chicos que tienen ganas de ocupar ese lugar, se bautizan entre ellos 'Dibu'. Eso es notorio. El puesto del arquero es un tanto ingrato, de mucha exposición. Cualquier error termina en un gol. En cambio, el error de un delantero puede ser un gol que no haga, pero pasa la jugada. Los arqueros suelen tener más presión".

"Por otro lado, los más chicos muchas veces se aburren en el arco porque no tienen mucho contacto con la pelota. Entonces ir a atajar es aburrirse a veces, no solo exponerse", agregó.

La presión de algunos padres

Un aspecto para nada positivo que se replica en diferentes espacios del fútbol infantil está vinculado a las expectativas y presiones por parte de los adultos. Claro que esta situación no es nueva y que está muy alejada de los valores que intentó propagar la Scaloneta.

"La presión de los papás y de profes en nenes de 8, 9, 10 años, existe. Es algo que se ve en la cancha. Creo que tiene que ver con esta cuestión de salvarse con el fútbol. No sé si los chicos sueñan con eso, pero los papás sí", sentenció Marcelo.

"Este tipo de presiones existen desde hace varios años, no es producto del Mundial. Hay familias que acompañan alentando y son muy respetuosas y otras que no comprenden la naturaleza de la actividad deportiva y que utilizamos el deporte como una herramienta educativa. No comprenden que es un juego y que los chicos van a divertirse para entretenerse, salir de la casa (hoy no tienen la calle como la teníamos en otras generaciones) y de los teléfonos. Muchos están atrapados en sus celulares y el deporte los aleja por un rato de las pantallas", esgrimió, por su parte, el entrenador del Club Río Grande.

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"En otro deportes amateur, no tienen esa presión. En el fútbol es habitual la pregunta de si los chicos juegan bien como para fichar en algún club que le paguen. Esa expectativa, a los chicos, les hace perder el foco de lo que es el disfrute. A mi me parece buenísimo que una persona pueda encontrar una actividad que le haga bien. Después, si tiene la posibilidad de vivir de eso, es genial. Pero planteárselo a priori es condenar al chico a una presión innecesaria", argumentó.

"Hay una estadística que dice que el 2 por ciento de las personas que practican fútbol llegan a Primera División. Me refiero a una Primera División de un campeonato local, no a jugar a River o Boca. Después, de ese 2 por ciento hay un porcentaje ínfimo que logra vivir del fútbol. Entonces tanta presión es absurda", enfatizó.

"Hay dos cuestiones con los papás: una es la presión y otra, la violencia. Yo he visto a chicos llorar. Tuve que cambiar de sector a uno para alejarlo de la mamá porque desde la tribuna ejercía presión. Eso no lo hacen solo los papás, sino también las mamás y no entienden que le generan un problema al nene que no sabe si hacerle caso a las indicaciones del profe o a los padres", lamentó el referente local de la Unión Nacional de Clubes de Barrio y añadió que las peleas con agresión física nunca las inician los niños, sino los adultos que los acompañan.

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"Para mi es destacable el cuerpo técnico de la Selección porque se ha basado en valores humanos importantes como el respeto y la tolerancia que han tenido los mismos jugadores cuando les ha tocado salir de la cancha o perder el puesto entre ellos. Han bajado una línea muy importante de respeto y valores humanos que la podemos reproducir como sociedad. Eso lo destaco, en comparación con otros entrenadores, que van al choque o que buscan conflicto. Scaloni siempre bajó todas las tensiones y no perdió el foco que el fútbol es un deporte, que es un juego y que la competencia tiene que ser sana", resaltó, al respecto, Juan Pablo.

Contención social

Tanto Juan Pablo como Marcelo hicieron hincapié en la función social que cumplen los clubes deportivos, y en especial las escuelitas de fútbol.

"Hay padres abandónicos. Muchos chicos crecen con la mamá y encuentran en los profes una figura paterna. En los clubes hay todo en trabajo social, de asistencia, en muchos casos sin apoyo del Estado", dijo Marcelo para luego agregar que en el difícil contexto actual, hay muchos chicos con papás desocupados y mal nutridos que encuentran en estos espacios la posibilidad de una merienda.

"Las instituciones deportivas también ayudan a sacar a los chicos de la calle, de la computadora, el celular, las pantallas. El beneficio del deporte, por otro lado, todos lo sabemos en cuanto al desarrollo físico y socialización", indicó el referente de la Unión Nacional de Clubes de Barrio, que tiene presencia en 16 provincias y en 124 instituciones de la provincia de Neuquén.

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"Se entrena a pulmón y en condiciones que no son las óptimas. Falta capacitación en los profes. Muchas veces nos encontramos con un montón de situaciones- de abuso, maltrato o violencia, por ejemplo- y no sabemos cómo responder. Muchos tienen la mejor onda, hacen sacrificios, ponen plata de su bolsillo, su auto, están todo el tiempo en la escuelita, pero no están preparados para ciertas cuestiones. Hemos pedido capacitaciones a la Provincia, pero no llegan", se quejó.

"Personalmente yo considero que hay un abandono por parte del Estado porque no alcanza con hacer canchas de sintético, más allá de que son bienvenidas porque los chicos entrenan en la tierra. Nosotros hicimos por segunda vez un relevamiento y los resultados son negativos. El 85 por ciento de las escuelitas no tienen personería jurídica, por lo que se quedan afuera de programa de Nación y Provincia. Hace dos años el 75 por ciento de las instituciones contestaban que no tenían baños. Ahora ese porcentaje bajó al 60 por ciento, pero dentro del 40 por ciento que dice tener baño, al que no le falta el techo, le falta la puerta, no tienen agua o inodoro. Es todo muy precario. En muchos casos son baños químicos", lamentó.

"El crecimiento tiene que ir acompañado de infraestructura y no es sencillo. Sostener un club no es fácil", dijo -por su parte- Juan Pablo al manifestar que muchas obras "se hacen a pulmón" para contener la demanda. En ese sentido, deslizó que una solución a corto plazo para la falta de espacios podría ser la apertura a la comunidad de predios con canchas que se encuentran ociosas buena parte de la semana.

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