La última semana camino al 16A
Falta una semana para elegir a las futuras autoridades provinciales y municipales. Mientras los distintos partidos políticos se pelean por el voto de los indecisos, que son un porcentaje bastante importante y que podrían definir una elección reñida, en la vida cotidiana –salvo por las publicidades que se ven en los medios de comunicación, las redes sociales y la vía pública– no hay mayor interés por las elecciones.
El termómetro en la calle muestra temperaturas templadas a frías en el electorado. En marzo de 2019, cuando el actual gobernador Omar Gutiérrez fue reelegido, el 70 por ciento del padrón concurrió a las urnas. Este año, el porcentaje podría rondar cifras similares e incluso ser menor por la antipatía que existe con la política en general, el sinnúmero de promesas que siempre se escuchan en estos tiempos y la infaltable palabra “cambio”.
Y así es que hemos ido avanzando a lo largo de estos 40 años de democracia en la que todos prometen cambiar, cambiar y cambiar, sin tener en cuenta las buenas iniciativas de las gestiones anteriores y queriendo incentivar la grieta, que como hemos manifestado en otras ocasiones, para muchos es un verdadero negocio que les permite mantenerse en la mesa del debate.
Una grieta que, más allá de los discursos de una u otra vereda de las ideologías, ha alimentado la pobreza, la inflación y la antipatía del pueblo a la hora de votar.
¿Qué pasará el lunes 17? Algunos estarán festejando, otros curándose las heridas que dejará esta contienda en la que los partidos –parte del oficialismo y ni que hablar de la oposición– se desarmaron en piezas de rompecabezas que, en muchos casos, no se sabe cómo encajan.
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