Las neuquinas que representarán a la provincia en las Olimpiadas de Ciencias Junior
Una cuenta regresiva con ese cosquilleo particular en el que se mezclan nervios, alegría, adrenalina y expectativas. Falta un poco más de tres semanas para que Giuliana Cabezas y Cecilia Geiges Sánchez viajen a Mendoza para vivir una experiencia que quedará marcada para siempre en sus memorias. El broche de oro de un proceso que arrancó a principios de año cuando dos docentes de la Escuela Cristiana Evangélica de Neuquén (ECEN) les propusieran prepararse para competir en las Olimpiadas Argentinas de Ciencias Junior que tendrán lugar, del 13 al 16 de septiembre, en Mendoza.
Cecilia y Giulina tienen 12 y 13 años, asisten a séptimo grado y lograron convertirse en las representantes de la provincia de Neuquén en la instancia nacional del certamen organizado por la Universidad Nacional de Cuyo.
Detrás de ellas se encuentra Alejandra Quiroga, una entusiasta docente de química, oriunda de la localidad catamarqueña de Tinogasta, que desde su llegada a Neuquén -hace unos dos años- no para de estimular a sus alumnos para que se animen a descubrir sus potencialidades y nutrirse de nuevas vivencias a partir del conocimiento.
Ella fue quien le llevó la propuesta a Yamila Valenzuela, la maestra de grado de Cecilia y Giuliana, con el objetivo de seleccionar un grupo de alumnos que estén interesados en participar del programa, cuyo objetivo es promover la vocación de los jóvenes por las ciencias experimentales desde temprana edad, además incentivar a los docentes a una continua actualización en los contenidos, con el afán de colaborar con el sistema educativo en el mejoramiento de la enseñanza.
Con la experiencia del San Agustín
Recién llegada a la ciudad Alejandra se enteró de las olimpiadas a través de las redes sociales y no dudó difundir la convocatoria en las instituciones públicas y privadas donde daba clases. La idea prendió en el San Agustín, colegio que ya tenía experiencia en el certamen. Allí logró entrenar a una dupla de estudiantes de primaria que fue elegida por el comité intercolegial local para que participen en la instancia nacional en nombre de Neuquén.
"Lo hice junto a otra profesora, mi participación fue virtual porque me encontraba cursando un embarazo de algo riesgo", dijo la joven docente de 26 años, en diálogo con LMNeuquén. "Ella viajó con ellos y la verdad es que les fue bastante bien. No ganaron, pero la devolución que tuvieron fue muy buena", destacó con orgullo.
En marzo de este año, apenas se sumó al plantel docente del ECEN, Alejandra se puso en campaña para reclutar estudiantes para las olimpiadas. Con el aval de las autoridades de la institución y la alianza con su colega, Yamila Valenzuela, logró armar el equipo con dos alumnas inquietas e interesadas en la temática.
"Cecilia y Giuliana son curiosas, responsables, empáticas y reúnen varias características que buscamos en la selección que hicimos a mediados del abril. Esto requiere de un apoyo institucional y de los padres", advirtió agradeciendo a Romina Lescano, Sinvina Hauw y Jésica Bergondi, encargadas de la dirección del ECEN del nivel medio y primario.
"También se necesita del compromiso de los chicos dado que es un desafío extracurricular que requiere horas de estudios adicionales, por fuera de la cursada. Lo mismo por parte del docente ya que preparar a los chicos es un trabajo extra ad honorem", enfatizó.
Luego de remarcar que el fin de las olimpiadas es enganchar a los chicos -a través del desarrollo experimental- para que dejen de ver a la física, la química y la biología como materias aburridas o complicadas , Alejandra contó que este año Giuliana y Cecilia no tuvieron que medirse con otras duplas locales dado que no se formaron otros equipos en otras instituciones.
"Como estas asignaturas suelen ser vistas como tediosas, es difícil encontrar alumnos que quieran participar", deslizó la docente. No obstante, el pase hacia las olimpiadas nacionales no fue inmediato, sino requirió de un examen que las chicas aprobaron con un 83% a principios de julio. "Al clasificar, terminamos representando a la provincia de Neuquén" dijo Alejandra con orgullo.
Una experiencia inolvidable
La maestra catamarqueña ponderó el enriquecimiento personal de cada estudiante tan solo por el trayecto que ya transitaron. Desde el animarse a enfrentar un desafío hasta dedicar horas adicionales de su vida al estudio, pasando por comprometerse para cumplir un objetivo y construir un vínculo para lograrlo, potenciando sus fortalezas y complementándose en los aspectos que les resultan más dificultosos. "Ellas antes era compañeras y ahora se hicieron muy amigas. Las vemos muy empáticas y motivadas", subrayó con alegría la docente, antes de precisar la mecánica del certamen.
"Las Olimpiadas tienen una parte experimental y otra teórica. Los alumnos se va preparando a partir de los cuadernillos elaborados por el comité de organización. En la prueba que van a rendir el día después que lleguen a Mendoza, las chicas realizarán una serie de experimentos y, a partir de allí, contestarán un cuestionario con respuesta de opción múltiple", puntualizó.
"Actualmente estamos trabajando en cómo moverse dentro del laboratorio, el reconocimiento de los elementos y algunos contenidos que coinciden con la cursada", contó.
"Siempre trato de transmitirle a las chicas que no tomen esto con la presión de que tienen que ganar, sino que lo disfruten, que valoren la oportunidad y que piensen que si este año no se da, veremos en que fallamos para seguir preparándonos. Siempre les recuerdo que tienen un montón de tiempo para seguir perfeccionándose", subrayó.
Tras la evaluación, las neuquinas tendrán la posibilidad relacionarse con otros estudiantes de distintos puntos del país. Junto a ellos compartirán salidas recreativas en las que conocerán distintos puntos turísticos y culturales de la ciudad de Mendoza. Todo el viaje está cubierto por la institución que organiza las olimpiadas. Cecilia y Giulina viajarán junto Yamilia, quien ocupará el rol de docente tutor.
"A mi me gusta que esto se de a conocer porque las chicas están representando a la provincia y también para que otros chicos se enteren que existen este tipo de iniciativas, así pueden aprovecharlas. Todo está subsidiado, las chicas no tiene que pagar nada, más que unos gastos mínimos que se puedan dar durante su estadía", manifestó.
Expectativa
En diálogo con este medio, Giulina contó que se la pasa viendo videos vinculados a las temáticas que aparecen en los cuadernillos de las olimpiadas. En ese sentido, Alejandra destacó que ella aprovecha experimentos que encuentra en TikTok para trabajarlos con sus alumnos, una herramienta con la que logra captar la atención de toda su clase.
En cuanto al camino que vienen recorriendo de cara a la competencia, tanto Giulina como Cecilia destacaron el disfrute por los experimentos, un mundo completamente desconocido para ellas. "Todo esto es algo nuevo por eso me motiva y me llama la atención", deslizó Cecilia.
Tras señalar que el haber sido elegida por las docentes para competir en las olimpiadas es una suerte de recompensa al esfuerzo que viene haciendo en la escuela, Giuliana expresó: "Mis expectativas son ir a divertirme y aprender".
"Tengo muchísimas ganas de ir a Mendoza ya que no conozco. Además, el hecho de que podamos representar a la provincia de Neuquén y ganar, es es mucho", acotó, en sintonía, Cecilia al recalcar que está "feliz, emocionada y con muchos nervios".
Agradecida por las posibilidades laborales que desde hace dos años le ofrece la provincia, Alejandra, por su parte, postuló: "Neuquén me encanta, es una ciudad donde hay trabajo y donde mi título es valorado. Lamentablemente en mi pueblo hay escasez de horas. Acá pude trabajar en varias escuelas, tanto públicas y privadas, y me encontré con un panorama bastante amplio en cuanto a las cosas que puedo hacer".
"Estoy muy emocionada, no pensé que hoy en día tendría alumnas a las que ayudaría a representar a la provincia. A mi me encanta la química y poder trabajar de esta manera con los chicos me cambió completamente la vida. La docencia es mi cable tierra, no me veo haciendo otra cosa. Siempre trato de ir innovando para que los chicos relacionen la química con ejemplos de la vida cotidiana. Creo que la satisfacción más grande para un docente es ver que tu alumno feliz, emocionando y cambiando los paradigmas que tenía", recalcó mientras amamantaba con ternura a Sarita, la más pequeña de sus hijas.
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