Los dos ex presidentes que podrían marcar el camino para Javier Milei
Dos mandatarios argentinos dieron buenos ejemplos para pilotear crisis y retomar la prosperidad. Sus lecciones para Milei.
Dentro de las innumerables crisis económicas y políticas que ha sufrido Argentina, hubo dos presidentes que se destacaron por asumir sus mandatos en un país azotado por el desorden, la conflictividad, y las carencias materiales. Con astucia y valentía, ellos lograron ordenar el país, garantizando muchos años de prosperidad para los mandatos subsiguientes.
Las historias de Carlos Pellegrini y de Eduardo Duhalde nos ofrecen ejemplos de cómo pilotear una tormenta y es útil rescatarlos en este preciso momento. Mas allá de las diferencias de los contextos históricos, hay un elemento en sus estrategias de gobierno que podrían ser buena lecciones para Javier Milei y que no es nada menos que la sensibilidad social.
Él, sin dudas, ha tomado con valentía y determinación el timón para atravesar la violenta tormenta que hoy nos aqueja, pero ese equilibrio que mostraron Pellegrini y Duhalde podría ser un secreto para su éxito.
Como curiosidad histórica, es interesante señalar que ambos mandatarios tuvieron una duración aproximada de 2 años y ninguno de los dos fue electo presidente por el voto popular, sino que llegaron al cargo por las renuncias de sus antecesores.
Pellegrini, quien originalmente ejercía su cargo como Vicepresidente, tomó el mando en el año 1890, con la renuncia de Miguel Juárez Celman, un pésimo presidente que huyó dejando al gobierno en bancarrota y en medio de la llamada Revolución del Parque, que había dejado a la población en un terrible estado sitio. La mayor virtud de Celman fue la de ser concuñado de Julio Argentino Roca -el poder detrás del poder-.
Pellegrini rápidamente tomó las medidas necesarias y en tan solo 26 meses de gobierno saneó las cuentas públicas, fundó el Banco Nación, desarrolló la industria como complemento a la exportación exclusiva de materias primas y reinstaló el orden y la paz social.
No hay dudas de que Pellegrini tuvo que tomar decisiones difíciles a la hora de resolver los serios compromisos crediticios que asfixiaban al tesoro nacional, pero tomen nota: también tuvo sensibilidad social.
El expresidente reorganizó el servicio de salud pública, impulsó los derechos civiles de las mujeres en argentina, transparentó los procesos electorales y eliminó la censura.
Duhalde y la crisis de 2001
Eduardo Duhalde asumió en el año 2002, en el peor contexto económico, político y social que cualquier argentino pueda recordar. Siendo miembro del Senado de la Nación, fue elegido por asamblea legislativa luego de la fatal crisis que derivó en la renuncia de cuatro presidentes. En menos de 11 días, Fernando De la Rúa, Eduardo Puerta, Rodríguez Saa y Eduardo Camaño presentaron sus renuncias a la presidencia. Por esos días, el sillón de Rivadavia era sin dudas un potro salvaje difícil de montar.
En su gobierno de transición, Duhalde tomó la dificilísima decisión de salir de la convertibilidad instalada por Menem y Cavallo en los '90. También fue él quien tuvo el alto coraje para devaluar la moneda mediante una pesificación forzada de los depósitos bancarios en moneda extranjera.
Tomen nota nuevamente: Duhalde tuvo sensibilidad social e implementó mediante su ministra de Trabajo, Graciela Camaño, los planes sociales conocidos en ese entonces como Jefes y Jefas de hogar, para atenuar así los efectos de una economía en recesión cuyos índices de pobreza e indigencia habían alcanzado límites verdaderamente insostenibles. Así fueron sentadas las bases de la prosperidad, que Néstor Kirchner continuó por algunos años más.
Podemos observar entonces cómo, para pilotear una embarcación en el medio de la tormenta, no alcanza sólo con una buena brújula, coraje y determinación. También es necesario disponer de una “muñeca” suficientemente sensible como para que los golpes de timón no sean demasiado bruscos y la embarcación se golpee fatalmente contra una ola gigante.
La tormenta
Luego de una semana de gobierno, Javier Milei indicó que claramente está decido a atravesar una peligrosa tormenta. Después de todo, es precisamente para eso para lo que la mayoría lo votó. Sus primeras medidas van hacia ese horizonte, con una fuerte devaluación, ajustes gruesos y desregulación del mercado.
El nuevo gobierno, poco a poco, va permitiendo que las nuevas voces de sus representantes se hagan escuchar. Por ahora han sido pocas. Además de Milei, hemos escuchado al vocero presidencial Manuel Adorni, al Ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, a la Canciller Diana Mondino o al Ministro del Interior Guillermo Francos, quienes explicaron los matices del nuevo plan de gobierno en los medios de comunicación.
Además, en los últimos días, una voz que se hizo escuchar y fuerte, fue la de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien advirtió cual será la postura del gobierno frente la protesta social -que sin dudas se derivará del “motosierrazo” presidencial-. Anticipó que no tendrá piedad a la hora de hacer cumplir la ley mediante un nuevo protocolo de las fuerzas federales, para hacer frente a los piquetes y los cortes.
Adicionalmente, el brutal y torpe grito de José Luis Espert retumbó en el Congreso, cuando en un estéril debate (típico del poder legislativo argentino) le arrojó a Nicolás del Caño un: “Para vos también, parásito (virgen de CUIT), bueno para nada. Cárcel o bala si violás la ley”.
Podemos notar, entonces, cómo las voces que determinan el destino y que imponen el orden se han hecho escuchar y en algunos casos aturdiendo.
¿Dónde está la voz de la sensibilidad del nuevo gobierno? Quienes hayan tomado nota de las lecciones de la historia, se habrán dado cuenta que es necesario atender adecuadamente los reclamos sociales que surjan en los distintos contextos y humores de la sociedad.
El tan mencionado Ministerio de Capital Humano, que engloba todas las áreas sociales y supuestamente se encargará de administrar los pocos recursos que dispondrá el Estado para paliar el hambre y la miseria, aún permanece mudo. Todavía no hemos escuchado la voz de Sandra Pettovello, la flamante ministra. Hasta el momento sólo se ha anunciado -mediante el ministerio de Economía- que se duplicarán las asignaciones universales por hijo (AUH) y se incrementará en un 50% las tarjetas Alimentar.
Es verdad, la gente necesita comer. Pero el contexto indica que otras delicadas situaciones deberán ser atendidas y otros liderazgos deberán ser habilitados.
Entre ellas, quizás la más importante, será la energética. De quitarse los enormes subsidios que el gobierno aplica a la energía y al transporte, la movilidad, la calefacción y refrigeración serán inviables. El país será inviable.
Comentario aparte, este escenario tendrá nuevamente como protagonistas a la Provincia de Neuquén, Vaca Muerta y las relaciones entre Nación, Provincia, las empresas y los y Sindicatos.
Volviendo a las lecciones que de la historia frente a la tormenta: ¿La contundencia para aplicar “cárcel y bala” para enfrentar cortes y piquetes de las que se jacta Espert, tendrá el mismo volumen en otros referentes más frescos y reparadores para responder a lo social y energético?
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