Nada, no se puede hacer nada
La Fiesta Nacional de la Confluencia sin dudas fue un éxito y generó un movimiento de personas que superó todas las expectativas, aunque no creo en la cifra oficial que ronda los dos millones de personas porque sabemos que los números de este tipo de eventos se inflan para poder presumir.
Como en toda fiesta nacional, la convocatoria es mayúscula y el movimiento de locales, turistas y comerciantes de toda índole se hace sentir al igual que la delincuencia.
Durante las seis jornadas de la Confluencia, hubo un piso promedio de tres robos de autos por noche. Sin contar la cantidad de denuncias que recibió la Comisaría Segunda que se vio desbordada a tal punto que derivó víctimas a la Comisaría Primera.
¿Qué decir al respecto? Que era algo esperable.
Iluso sería pensar que con tamaño movimiento de personas, los delincuentes no pretendan aprovechar la oportunidad.
Sin ir mas lejos, en la cordillera neuquina y rionegrina la temporada delictiva más fuerte es durante el verano que están los turistas paseando, bajan de sus autos para hacerse fotos en los miradores, caminar por las pequeñas localidades y ese relajo es aprovechado por los ladrones oportunistas que se llevan cuenta cosa encuentran.
Bueno, lo mismo pasó durante la Confluencia. La Policía brindó un servicio de seguridad acorde como para prevenir lo básico, pero es absurdo imaginar que iban a tener bajo control los alrededores.
Lo único que queda, es afrontar la realidad de que no se puede hacer nada frente a eventos tan masivos. Como mucho, cada uno puede tomar algunas medidas personales de prevención y tener conciencia de que no estamos exentos de nada.
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