El Municipio puso en marcha un programa anual para retirar caños de escape no reglamentarios. Buscan reducir molestias, mejorar la convivencia y prevenir daños auditivos.
La Municipalidad de Neuquén inició esta semana una campaña de concientización y acción concreta contra los ruidos molestos generados por caños de escape no reglamentarios, con un eje central: la entrega voluntaria de dispositivos que exceden los niveles sonoros permitidos. La propuesta apunta, principalmente, a motocicletas, aunque también incluye a automóviles que circulan con escapes libres o intervenidos.
El lanzamiento tuvo un gesto simbólico que marcó el tono del programa. Un joven de 17 años, Nicolás, se presentó de manera voluntaria para entregar varios caños de escape ruidosos que tenía en su poder. El hecho fue destacado por el subsecretario de Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio, quien subrayó que la iniciativa busca instalar un cambio cultural sostenido durante todo el año.
Según explicó Baggio, la campaña se apoya en dos argumentos centrales. Por un lado, la convivencia urbana: los ruidos excesivos interrumpen el descanso, generan conflictos vecinales y aportan a una sensación de inseguridad. Por otro, un aspecto menos visible, pero igualmente relevante: el impacto en la salud auditiva, especialmente de quienes conducen motocicletas con escapes ruidosos.
“Hay evidencia de que la exposición permanente a altos niveles de decibeles puede generar una disminución significativa de la audición. No solo afecta a quienes viven cerca, también al propio conductor”, remarcó el funcionario en diálogo con LM Neuquén. En ese sentido, el trabajo articulado con el área de Medicina Laboral permitió reforzar el enfoque preventivo del programa.
Qué se recibe y a quiénes apunta
La campaña convoca a propietarios de motocicletas —principalmente— que cuenten con caños de escape fabricados para emitir altos niveles de ruido o que hayan sido intervenidos para eliminar el silenciador. Aunque en menor medida, también se reciben dispositivos similares de automóviles.
Desde el Municipio reconocen que existe una “moda” asociada al ruido como signo de potencia o exhibición. “Eso es lo que queremos intervenir. Hay muchos jóvenes que ya reflexionaron y entendieron que no se trata de festejar que una moto haga ruido”, señaló Baggio, quien pidió un rol activo de las familias y del entorno cercano para desalentar estas prácticas.
Cómo es el procedimiento de entrega
La entrega voluntaria se realiza en el predio de vehículos removidos, ubicado en la intersección de San Luis y Luis Beltrán, de lunes a viernes, de 9 a 17. El trámite es sencillo: quienes se acercan firman una planilla de entrega voluntaria y no deben realizar ningún otro procedimiento administrativo.
Una vez recibidos, los caños de escape se inutilizan en el momento, frente a la persona que los entrega. Con un elemento contundente se los abolla para garantizar que no vuelvan a ser utilizados. Posteriormente, pasan a un proceso de compactación junto al resto del material recolectado.
El año pasado, la Municipalidad compactó alrededor de 260 caños de escape, todos provenientes de secuestros realizados en la vía pública. Para este año, con la incorporación de la entrega voluntaria, se espera superar ampliamente esa cifra.
Además del impacto positivo en términos ambientales y de convivencia, el proceso genera un beneficio económico para el municipio: la chatarra compactada se vende a empresas del rubro, que abonan un porcentaje por kilo, recursos que ingresan a las arcas municipales.
Controles sostenidos en zonas clave
En paralelo a la campaña, continúan los operativos de control en sectores de alta circulación, especialmente durante el verano. Desde fines de noviembre, un cuerpo de 22 inspectores motoristas recorre la zona de ríos, Isla 132, Paseo Costero y áreas gastronómicas, con controles aleatorios y fijos.
Los operativos apuntan a verificar documentación, uso de elementos reglamentarios y conductas de riesgo. Cuando se detectan escapes libres, alcoholemias positivas o conducción temeraria, se procede al secuestro del vehículo y la intervención del Juzgado de Faltas. El promedio actual es de 7 a 8 motos retenidas por día, cifra que asciende a 10 o 12 los fines de semana.
Con una estrategia que combina controles, prevención y participación ciudadana, el Municipio apuesta a que la campaña se consolide y logre un cambio de hábitos. “La idea es que se instale desde la empatía con el otro y genere conciencia”, concluyó Baggio.
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