Se fue el 2022 con otro raro clima en la provincia de Neuquén, una mezcla de exitismo y contradicciones,en una provincia que pese a los males del país está “bendecida” por sus recursos naturales y la capacidad de regenerarse a través de lo que hoy no sólo es una promesa, sino un plan de acción: los petrorecursos que derivan de la explotación de Vaca Muerta.
En pocos días más se sabrá si diciembre fue el mes récord de producción petrolera, solo comparable con mayo de 1999, cuando la provincia tocó los 306 mil barriles por día.
Esa es una fotografía de cómo pese a los indicadores nacionales, negativos de la economía, como la inflación, y una pobreza estancada, Neuquén aún distribuye lo que derrama del petróleo, como una suerte de política de “paz social” que hermana a los partidos políticos.
El 2022 dejó varios pendientes en la provincia, porque más allá de que Neuquén “es una isla”, como suele decirse desde la política, no escapa a la trampa que fue la inflación, ese mal que hasta ahora pocos presidentes (o casi nadie) pudo combatir. Los gremios neuquinos hicieron un balance positivo, porque la mayoría tiene una cláusula de actualización salarial vía IPC, como los estatales.
Pero el desafío para todos los sectores de la economía, es volver al estado de la pre pandemia y recuperar el poder de compra. Ya se habla de una inflación cercana al 60% en 2023 y meses signados por pedidos de bonos y compensaciones. En el medio de toda esta incertidumbre crónica, está la política.
Neuquén irá a elecciones en los próximos meses, en medio de una fractura (otra más en la historia) dentro del MPN. El caballo del comisario corre con la lista Azul con Marcos Koopmann. Hay encuestas, historias y tendencias. Pero un final abierto.
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