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La Mañana Culpa

Pongamos fin a que siempre la culpa la tiene el otro

Los senadores justificaron el aumento porque el tuitero del Presidente gana tres veces más. La casta sigue viva, y la educación pública sufre. Un fracaso del que nadie es responsable.

“Fue él, fue él”, acusaba un hermano al más pequeño de la casa para tratar de zafar del reto de los padres. Lo mismo ocurría en un aula, donde un chico había arrojado una tiza contra el pizarrón, y quería evitar la amonestación. Desde chicos, parece que caminamos por la cultura del que “siempre la culpa la tiene el otro”, y no nos hacemos cargo de lo propio, más allá de que quizás en algún porcentaje exista esa responsabilidad compartida.

Desde el jueves pasado, cuando de manera decidida, en su mayoría, también algunos tímidamente, en el Senado levantaron la mano para aumentarse el salario de 1,9 millones a casi 6 millones de pesos, hemos escuchado numerosas posiciones. La vice dijo que no tiene elementos legales para dar marcha atrás la decisión; un senador radical adujo que está bien porque ganaban menos que el tuitero del Presidente; y otros senadores salieron a vociferar para la popular de qué estaban mal y que iban a presentar proyectos para retrotraer la medida. Todo se había hablado y acordado en la previa de la sesión, al punto de que se votó a mano alzada, para que no quede ningún registro, salvo la filmación, que al momento del voto, hace un paneo que no deja vislumbrar claramente quiénes votaron afirmativamente.

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Todo es culpa de la casta, al decir de Javier Milei, quien sigue “desamorando” a varios en la luna de miel del nuevo Gobierno. Habla de la pesada herencia como sus antecesores, y en ello justifica recortes a la educación y la salud pública, dos puntos clave que han movido el avispero lejos de lo que intentaron los gremios y las organizaciones. Se espera para el próximo martes, importantes movilizaciones en las principales ciudades en defensa de las universidades públicas. Marchas a las que se sumarán varios, de los que no se animan a asomar, luego del balotaje del pasado noviembre, como siempre agazapados para ver si hay una oportunidad.

Hasta la cooperativa le echa la culpa al Gobierno nacional del aumento de la boleta de la luz en Neuquén. Es decir que, ¿si Peluca no tocaba los subsidios, no subían los valores?

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Hacerse cargo de la culpa para salir

Nadie se hace cargo del fracaso que llevó a un país próspero (podemos hablar también de provincia y/o ciudad) a que crezcan los porcentajes de pobreza e indigencia. ¿Cómo es que en la ciudad haya cada vez más gente en situación de calle? O en la provincia, sigamos debatiendo sobre qué hacer con rutas clave para el desarrollo productivo y económico.

Ni que hablar del fracaso que derivó en los episodios de violencia e inseguridad que reflejamos a diario en LMN. Y otro gran drama que hay que enfrentar y se ve reflejado en las generaciones que vienen: la alfabetización, en medio de un creciente impacto de las nuevas tecnologías que deberían favorecer, pero hay una realidad distinta y triste que se vive en las escuelas.

Siempre es el otro. El compañero de escuela. El vecino. El empleado. El jefe. El político de turno. El que pasó. Los que siguen. Son innumerables las posibilidades de echarla la culpa al otro y no hacernos cargo.

Es hora de ser responsables, cada uno desde su posición, aunque suene optimistas y tirar para adelante, a pesar de la pendiente en contra. No siempre es el otro.

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