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La Mañana El Niño

Por El Niño, anticipan un verano menos caluroso en Neuquén: hasta cuándo se esperan las lluvias

El SMN prevé precipitaciones por encima de los valores habituales hasta enero. Para febrero, en cambio, se esperan condiciones más secas.

El próximo verano tendrá características diferentes a las de temporadas anteriores en Neuquén. La influencia de un fenómeno de El Niño de intensidad fuerte podría favorecer una mayor presencia de humedad, más precipitaciones y jornadas con tormentas. Además, las temperaturas no serían tan elevadas como las registradas durante los últimos veranos, al menos durante la primera parte de la estación.

La perspectiva fue explicada en LU5 por Mauricio Gorostarzu, responsable de la estación meteorológica de Cipolletti, dependiente del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), quien detalló cómo podría evolucionar el tiempo durante los próximos meses y qué se puede esperar para Neuquén. Según explicó el especialista, el pronóstico trimestral para noviembre, diciembre y enero anticipa precipitaciones levemente superiores a los valores normales en todo el norte de la Patagonia, desde la cordillera hasta la zona costera.

La situación está relacionada con el fenómeno de El Niño, que actualmente presenta características fuertes y genera cambios en la circulación atmosférica. Estas condiciones favorecen una mayor disponibilidad de humedad y pueden modificar el comportamiento de los sistemas meteorológicos que llegan a la región.

En ese escenario, Neuquén podría atravesar una primavera y un comienzo de verano con mayor frecuencia de lluvias, chaparrones y tormentas, incluso con actividad eléctrica y posibilidad de caída de granizo.

Cómo influirá El Niño en Neuquén

Gorostarzu explicó que el fenómeno de El Niño no tiene el mismo impacto en todas las regiones del país. Su incidencia más marcada se concentra en el noreste argentino, donde ya se registran lluvias importantes, además de sectores de Brasil, Paraguay y Uruguay.

Sin embargo, el norte de la Patagonia también puede experimentar consecuencias, aunque de manera menos directa y con mayor variabilidad. Uno de los factores principales es el aumento de la humedad disponible en la atmósfera.

El especialista señaló que el calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico ecuatorial puede debilitar la influencia de esos sistemas de alta presión y favorecer el ingreso de aire frío y húmedo desde el oeste y noroeste. Al mismo tiempo, en nuestra región también es frecuente la llegada de vientos del este y noreste, que transportan aire húmedo. Bajo la influencia de El Niño, esas condiciones pueden intensificarse y favorecer el desarrollo de nubosidad y tormentas.

Por eso, durante los próximos meses podrían repetirse jornadas con precipitaciones, actividad eléctrica y chaparrones de distinta intensidad.

¿Hará mucho calor durante el verano?

Una de las principales dudas está relacionada con las temperaturas. Después de temporadas en las que Neuquén atravesó jornadas con registros muy elevados y varios días consecutivos de calor intenso, las perspectivas para este verano presentan algunas diferencias.

Gorostarzu anticipó que, hasta enero, se espera que las temperaturas tengan un comportamiento normal para la época o incluso levemente inferior a los valores habituales en algunos sectores. Esto no significa que no habrá jornadas calurosas, sino que podrían ser menos frecuentes los períodos prolongados de temperaturas extremas.

La explicación está relacionada con la mayor presencia de nubosidad y el ingreso más frecuente de sistemas frontales desde el oeste y noroeste. Esos factores dificultarían que se mantengan durante varios días consecutivos las condiciones de cielo despejado y calentamiento intenso.

El pronóstico también contempla una mayor posibilidad de precipitaciones, especialmente en el centro y norte de la provincia de Neuquén. De esta manera, la primera parte del verano podría combinar jornadas cálidas con períodos de inestabilidad, lluvias y tormentas, en lugar de presentar una sucesión prolongada de días de calor extremo.

Qué puede pasar en febrero

Las perspectivas comienzan a cambiar hacia la segunda parte del verano. Según explicó el responsable de la estación meteorológica de Cipolletti, la influencia de El Niño en el norte de la Patagonia tiende a disminuir durante ese período.

Por cuestiones estacionales, la región puede avanzar hacia condiciones más secas, con una mayor presencia de temperaturas elevadas. La tendencia indica que hacia fines de enero y durante febrero podrían comenzar a predominar jornadas más cálidas y con menos precipitaciones.

Esto también implica prestar atención a las condiciones de humedad en las zonas boscosas de la cordillera. Si bien las lluvias y nevadas de los últimos meses permitieron recuperar la humedad del suelo, los ríos y las napas de agua subterránea, el escenario podría modificarse con el avance del verano.

Gorostarzu advirtió que, ante la llegada de condiciones más secas y temperaturas elevadas, será importante seguir de cerca la situación de los bosques y el riesgo de incendios forestales. La evolución dependerá de cómo se comporte el fenómeno durante los próximos meses y de las condiciones meteorológicas que se vayan registrando.

Por el fenómendo de El Niño, algunas regiones del país tendrán más lluvia de lo normal, mientras que otras experimentarán sequías.

Por el fenómendo de El Niño, algunas regiones del país tendrán más lluvia de lo normal, mientras que otras experimentarán sequías.

Un fenómeno que podría extenderse hasta marzo o abril

Otro de los aspectos importantes es cuánto tiempo permanecerá activo El Niño. De acuerdo con las perspectivas mencionadas por el especialista, el fenómeno podría continuar hasta comienzos del próximo año y mantener sus efectos durante marzo o abril. Incluso existe la posibilidad de que algunas de sus consecuencias se prolonguen durante los meses posteriores.

Gorostarzu explicó que las proyecciones actuales muestran un fenómeno de características fuertes, que podría alcanzar registros excepcionales en algunos sectores del océano Pacífico ecuatorial, con temperaturas del agua cercanas a cuatro grados por encima de los valores normales. La intensidad del calentamiento oceánico es uno de los factores que se tienen en cuenta para elaborar las perspectivas climáticas. Sin embargo, el especialista aclaró que todavía existe un margen de incertidumbre sobre cómo se manifestará en cada región.

Por ese motivo, las tendencias trimestrales no permiten anticipar con precisión qué sucederá durante fechas puntuales, como Navidad o Año Nuevo. Para conocer las condiciones meteorológicas de esos días, habrá que esperar pronósticos más cercanos, que adquieren mayor precisión aproximadamente una semana antes.

El antecedente de las lluvias durante el invierno

El comportamiento de las precipitaciones durante los últimos meses permite observar algunos de los efectos que ya tuvo El Niño en el norte de la Patagonia.

Según los registros de la estación meteorológica de Cipolletti, julio presentó un volumen de lluvias muy superior al habitual. Durante ese mes se acumularon aproximadamente 80 milímetros, cuando el promedio histórico se ubica entre 11 y 12 milímetros.

En agosto también se registraron precipitaciones por encima de lo normal, con alrededor de 35 milímetros, mientras que el promedio habitual para ese período también ronda los 11 o 12 milímetros. Septiembre tuvo un comportamiento más cercano a los valores normales, e incluso en algunos sectores las precipitaciones estuvieron por debajo de lo esperado.

Sin embargo, octubre volvió a mostrar un incremento importante. En la zona de los valles se superaron los 60 milímetros de agua caída, cuando el promedio mensual suele ubicarse entre 20 y 25 milímetros.

El especialista explicó que estos registros permiten observar la influencia del fenómeno en la región, especialmente porque se trata de un evento de intensidad fuerte. Con este panorama, Neuquén y el Alto Valle se encaminan hacia un verano con dos etapas bien diferenciadas: una primera parte con mayor humedad, lluvias y temperaturas moderadas, y otra, hacia fines de enero y febrero, con condiciones más secas y jornadas de calor más frecuentes.

La evolución de El Niño será determinante para confirmar estas tendencias, por lo que los pronósticos deberán actualizarse a medida que avance la temporada.

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